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Guillermo García N.: ¡Es la inflación, estúpido!

 Lo que era evidente para los economistas, analistas y asesores durante décadas, el flagelo de la inflación en Venezuela, hoy pareciera que la explosión hiperinflacionaria que viven  los ciudadanos venezolanos los agarró de sorpresa, y sin comprender la situación: quién la provoco y cómo, y qué hacer para resolverla.

A pesar que el Ejecutivo Nacional aumentó el salario mínimo en cuatro ocasiones en 2016,  y ahora un primer aumento en enero de 2017, la hiperinflación y el control de cambio convierten cualquier aumento en sal y agua. Debido a la hiperinflación que vive el país, los ajustes salariales no representan  ningún beneficio para el trabajador.  Esto ha llevado que el bolívar se ha pulverizado con pérdidas continuas y aceleradas de poder adquisitivo  y la hiperinflación  hace estragos en la mayoría de los venezolanos. El BCV no ha cumplido con su objetivo principal: garantizar la estabilidad de precios y la fortaleza de la moneda.

La tragedia inflacionaria durante 17 años. De acuerdo a mi muy respetado amigo y excelente economista el Dr. Francisco Contreras, si tomamos la inflación mensual acumulada desde 1998 a 2016, la variación ha sido de 80.859%. Si para este año 2017, la inflación de acuerdo al pronóstico cerrara en 889% (valor muy por debajo de 2.300% del FMI) durante estos 17 años de gobierno socialista, alcanzaríamos al cierre del año 2017, una variación acumulada de 800.529%. Un deterioro de poder adquisitivo pocas veces conocido en el mundo. Los cálculos efectuados por el  Dr. Contreras, toman  la información histórica del BCV hasta diciembre de 2015 y desde esa fecha se empalma la serie con la variación de la canasta básica del Cenda. La base de cálculo de la canasta básica y del INPC son las mismas, con correlación  positiva de + de 98%.

No hay manera de hacer pronósticos sin errores de predicción, pues cada momento es en cierta manera único e irrepetible, pero hacer una reflexión, sobre el posible curso de los acontecimientos, es válido y puede hacerse con fundamentos. De esta manera podemos asumir la premisa de que, si el gobierno insiste en sus prácticas históricas, se puede utilizar la información estadística del pasado para establecer rangos de comportamiento de la inflación, sometiendo esos datos al escrutinio econométrico.

La inflación en Venezuela medida a través del Índice Nacional de Precios es la parte visible de un mal mucho más profundo. Los controles de precios hacen que la inflación se desdoble en escasez y en un costo mayor por búsqueda y espera en colas para realizar cualquier compra. Desde hace más de un año no existe información oficial sobre los niveles de escasez, tampoco hay investigaciones sobre el costo social implícito en la búsqueda y espera en colas.

En ausencia de información  y con controles de precios y otras regulaciones, la atención debe centrarse más en la forma como se manifiesta una  hiperinflación o explosión inflacionaria, que en datos oficiales, esos signos son:

  • El bolívar deja de servir como medio de pago de muchos bienes y servicios.
  • Los precios de los bienes y servicios se presentan preferencialmente en moneda extranjera.
  • Hay aversión hacia el mantenimiento de saldos de dinero en efectivo y en cuentas bancarias.
  • No hay estadísticas oficiales sobre la inflación y la escasez.
  • Hay diferentes precios para un mismo bien en sitios diferentes.
  • No se consiguen los bienes que necesita.
  • Se realizan compras por encima de las necesidades por temor a escasez.
  • Los precios de los bienes aumentan significativamente cada mes.
  • Se recurre al trueque para aprovisionarse de bienes.
  • La presencia de colas para comprar bienes y servicios.

¿Por qué y quién causa la inflación? El aumento irresponsable por parte de la autoridad monetaria (Banco Central) de la cantidad de dinero en circulación, generalmente para financiar al Estado, cuando éste carece de la disciplina fiscal para controlar sus gastos. Todos los países  procuran dotar de autonomía y poder de decisión a sus bancos centrales a los fines de tomar decisiones con criterios técnicos (nunca políticos ni ideológicos) para influir en las variables que les compete: la oferta monetaria, las tasas de interés, el encaje legal, el nivel y uso de las reservas  internacionales,  para de esta manera mantener los equilibrios necesarios que permitan a los agentes económicos tomar las decisiones que garanticen  la prosperidad y el progreso material de las sociedades.

La solución a la hiperinflación. La dolarización  no es la fórmula mágica para resolver los problemas económicos del país, pero logrará, a corto plazo, una estabilidad  monetaria que incluye una reducción drástica de la inflación a nivel de un dígito, tasas de interés bajas, y de la incertidumbre para invertir. Se recuperará el ahorro y el patrimonio de los venezolanos, porque se elimina el riesgo de la devaluación,  se mejora la capacidad de compra real de los salarios al eliminar los riesgos de devaluación y alta inflación. Ese es el problema a resolver.

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