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Rafael Simón Jiménez: El Saqueo De PDVSA.

Después de dieciocho años de destrucción de la Empresa Petrolera Nacional, víctima del saqueo, la improvisación, la impericia y el reinado de la ineficiencia y la dilapidación del principal recurso del País, el gobierno de Nicolás Maduro, descubre que PDVSA se ha convertido en un foco de corrupción y decide reestructurar su junta directiva, con el expreso mandato de combatir la malversación y la rapiña que ha menguado su otrora prestigio y su capacidad de gestión y manejo del negocio petrolero, que alguna vez mereció reconocimiento internacional.

Nelson Rockefeller el renombrado  magnate norteamericano, propietario de la Stándar oíl, alguna vez hizo famosa la frase de que el mejor negocio que podía haber en el mundo era una “empresa petrolera bien administrada, y que el segundo gran negocio lo constituía  “una empresa Petrolera mal administrada “significando con ello la altísima rentabilidad del sector y las extraordinarias ganancias que derivaban de esa actividad, capaces incluso de resistir a eventuales ineficiencias en su gestión.

La aseveración anterior, asumida como una verdad consagrada durante años, fue echada por tierra durante la prolongada era de control del Chavismo sobre PDVSA, que paso de estar calificada en los primeros puestos del ranking de las empresas petroleras mundiales a la situación de caos, inoperatividad, mengua en su producción, altos costos, exagerada carga burocrática, endeudamiento,  desinversión, morosidad con contratistas y proveedores, ineficiencia, de tal magnitud que a pesar de manejar grandes ingresos sobre todo en el prolongadísimo ciclo de altos precio de los hidrocarburos, hoy logra sobrevivir a duras penas gracias al financiamiento del Banco Central mediante préstamos impagables, que implican para el organismo emisor  imprimir cantidades crecientes de dinero inorgánico, que impulsa la desesperante inflación que martiriza el ingreso y la calidad de vida de los venezolanos.

PDVSA, la otrora “gallina de los huevos de oro “del Estado Venezolano, ha sido víctima de una impenitente labor de saqueo,  rapiña y malversación de sus recursos, durante más de tres lustros de gerencia “revolucionaria “que la han sumido en la mengua productiva y en la insolvencia financiera. En torno a sus actividades se han conformado grandes mafias de desfalcadores civiles y de uniforme, que han derivado para sus bolsillos miles de millones de dólares, comprometiendo su capacidad de producción y el conjunto de sus actividades y negocios. En el mundo entero PDVSA aparece involucrada a través de sus prohombres en escándalo de comisiones, lavado de dinero, blanqueo de capitales, constituyéndose en ejemplo a la hora de estudiar las nuevas modalidades de la delincuencia transnacional.

Todo ello ha ocurrido en medio de reiteradas y escandalosas denuncias que involucran a sus directivos incluyendo en lugar predominante a Rafael Ramírez, el hombre que proclamo con su voz aflautada la  PDVSA “doja dojita “que no solo sufrió las consecuencias de su politización, burocratización y control político con las banderas de ese color, sino lo más grave, el rojo derivo hacia sus estados financieros, que delataban las consecuencias de exprimir hasta más no poder las arcas de la empresa matriz, comprometiendo sus objetivos y transformándola en una “caja negra “ de robos, tráfico de influencias y todo tipo de vagabunderías, absolutamente inauditable.

Pero han sido las presiones internacionales, incluso de socios privilegiados del gobierno como los chinos, y no ningún deseo sincero de saneamiento o enmienda, los que han llevado al precario gobierno de Nicolás Maduro a tener que adoptar medidas de reestructuración en la cúpula de la estatal petrolera. Para los chinos cuya amortización de los préstamos concedidos a Venezuela, se hace en petróleo, preocupa el deterioro en la producción nacional de hidrocarburos, lo que compromete la recuperación de su dinero. En estados Unidos se adelantan distintas investigaciones por pago de sobornos en la petrolera venezolana, y desde Andorra, Suiza y otros paraísos fiscales se activan las alarmas sobre los miles de millones de dólares  depositados por personas vinculadas a los negocios de PDVSA, lo cual habla de la inmensidad del saqueo perpetrado en estos dieciocho años de desgobierno.

Mientras el binomio Ramírez – Delpino, conserve posiciones de influencia, privilegio y poder, en torno a la actividad y el negocio petrolero venezolano, nadie puede creer en la sinceridad del gobierno para adecentar y dar transparencia a la gerencia de la Empresa petrolera del Estado. El desmantelamiento de negocios ilícitos y la prisión de administradores medios de PDVSA alza el dedo acusador hacia el otrora zar  “dojo        Dojito “. Mientras este siga ejerciendo la altísima representación diplomática de Venezuela, y su heredero continúe al frente del negocio petrolero, solo puede esperarse la continuidad del pillaje.

Convertir a PDVSA en una empresa ineficiente, endeudada, menguante e insolvente, es algo que retrata de cuerpo entero el saqueo y la destrucción de la que ha sido víctima Venezuela. Destruir a la que fuera la segunda empresa petrolera del mundo, es una tarea que solo puede estar al alcance de una pandilla  depredadora  que han actuado con la mayor impunidad.

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