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Luz Mely Reyes: La MUD ¿Cambiar para seguir igual?

 

En esta nueva crisis de la Mesa de la Unidad Democrática se manejan varias opciones para reconfigurar el rol de la Secretaría General. Algunas de las ideas pasan por establecer un sistema de vocerías de los partidos que toman decisiones en la plataforma, eliminar la figura del “secretario”, escoger a una persona que sea capaz de entender la dinámica interna de la mesa y de los partidos, y que esa persona tenga un perfil integrador.

En resumidas cuentas, la MUD parece buscar a alguien que se parezca a Ramón Guillermo Aveledo, pero no quiere repetir la barajita.

En realidad, esta  segunda gran crisis de la Mesa de la Unidad Democrática vuelve a mostrar las costuras de una plataforma cuyos problemas son de fondo, no de forma. Partidos que tienen no solo visiones distintas de como acceder al poder, agendas particulares y una unidad operativa que solo funciona en contexto electoral, son algunos de las características de esta coalición.

¿Qué opciones hay? Unos proponen crear un verdadero movimiento de unidad nacional, otros plantean una suerte de “federalización de partidos”, con independencia para actuar sino hay acuerdo con una estrategia. El modelo de “La Concertación” parece que no termina de hallar un molde.

Cuando a RAG lo sacaron de la Secretaría General de la MUD, donde todos reconocían el papel que había jugado ( logró articular una coalición inspirada en el modelo La Concertación chilena, que permitió, entre otras cosas, relanzar a la oposición venezolana, recuperar su credibilidad internacional, generar alianzas internas), el perfil con el que se sentían más cómodos los opositores era uno que se conectara con la gente.

Luego de muchas consultas, surgió la figura de Chúo Torrealba, quien se autodefine como un “pitcher emergente” que pudo salvar un juego -¡y qué juego!-, como fue el de las parlamentarias del 6D del 2015, a las que se llegó en unidad luego de intensas negociaciones. Torrealba, luego de su pasantía por la Coordinadora Democrática ( la alianza predecesora de la MUD) se transformó en un líder comunicacional y de base con su programa  Radar de los barrios. 

Ahora, Torrealba va de salida. Así como a Aveledo le cobraron la derrota de las regionales y la crisis de La Salida, le toca a Chúo pagar la devaluación de la alianza opositora, que en 2016 cometió errores hasta en las acciones mejor planificadas.

Al igual que cuando buscaba el sustituto de Ramón Guillermo, ahora tampoco sobran candidatos (en la MUD prefieren un hombre, no una mujer, pero esa es otra historia).

La razón no es tanto que el perfil de la MUD sea muy exigente, sino que es evidente que nadie en su sano juicio, al ver el destino de sus predecesores, querrá asumir una posición, de la cual lo más probable es que salga un poco depreciado.

Una simple revisión de los momentos por los que ha pasado la MUD nos lleva a ver qué su problema es repetitivo . Los partidos que allí conviven siguen teniendo sus agendas particulares y se atribuyen éxitos en las acciones frustradas. Es decir, tanto #laSalida como #referendoen2016 fracasaron en sus objetivos. Tal vez valga la pena ponerse de acuerdo en las razones para tales caídas, pero al hacerlo surgirán las grandes diferencias de fondo en la alianza opositora.

Distintos análisis de coyuntura en 2014 podrían ser similares en sus propuestas en 2016 y hay algunas similitudes de contexto.

En septiembre de 2014, Ernesto González escribió un texto de diez puntos de los cuales la mayoría están vigentes. Tomo dos de ellos para ejemplificar.

La Oposición tiene la tarea más importante como fuerza democrática de relevo: Hacer oposición. Diaria, permanente, en todos los terrenos, inteligente. Debería crearse un consejo de asesores para la estrategia y un comité de acción diaria para comprometerse con la táctica. Una vocería compuesta por dirigentes políticos y actores sociales y económicos con responsabilidad plena para desarrollar un proceso de comunicación política y social eficiente con la sociedad venezolana.

Para la oposición existen unos elementos esenciales para concurrir a un diálogo con el gobierno. El cardinal debería ser el cumplimiento de la constitución, no más el asesinato de la vida auténticamente constitucional, nunca se ha vulnerado tan abiertamente la constitución, mientras que con descarado cinismo, se dice de su aplicación cabal. La cancelación creciente de los derechos civiles y políticos de los venezolanos debe cesar. La arbitrariedad del seudo estado para vulnerar el derecho de propiedad, el derecho de opinión e información, los derechos humanos debe los ciudadanos hay que enfrentarla y debe esencial de cualquier intento de diálogo. La libertad de los presos políticos y una justicia imparcial y oportuna para los acusados sería la mejor prueba de la autenticidad del diálogo.”

Sobre las propuestas vuelve una vez más el planteamiento de una dirección colegiada y además los siguientes puntos siguen vigentes:

  1. Mantener la unidad por encima de cualquier diferencia.

Todos parecen saber que sin unidad ninguna de las partes puede llegar muy lejos, pero hasta ahora ha sido una unidad operativa, no real en cuanto a convicciones. Por eso cada vez que surgen imprevistos se evidencian las costuras. Oswaldo Ramírez, de ORC Consultores, explica que una opción es que se cree un Movimiento Unitario Nacional, que permita, entre otras cosas, tener lineamientos definidos frente a la toma del poder.

La exdiputada Liliana Hernández ha comentado la necesidad de sincerarse, que los partidos reconozcan sus diferencias y que tengan libertad de acción, pero que los dirigentes eviten sabotear las lineas que se toman, cuando alguno no está de acuerdo.

  1. Establecer nexos con las organizaciones no partidistas.

Esto es una constante. Los partidos que integran la MUD parecen no tener vasos comunicantes formales con otros sectores organizados de la sociedad. Por tanto no pueden articular acciones más allá de las partidistas. Un país, con la crisis que vivimos actualmente, sería un espacio para la protesta diaria y eso no ocurre. En la nueva MUD surge esta idea, aunque se teme que si no se articula bien, se repita la experiencia de la Coordinadora Democrática.

  1. Hacer política de alto nivel.

La MUD tiene dos problemas. La ausencia de cuadros y de experiencia política por una parte, y por la otra, que aún siguen pautas de la llamada “vieja política”. ¿Cómo combinar por ejemplo el ímpetu de Voluntad Popular, con la organización de Primero Justicia y la experiencia de algunos de AD? Es difícil pero necesario, si lo que buscan es la política de largo aliento y no acciones pasajeras.

  1. Mirarse hacia adentro y hacia afuera.

¿Qué intereses deben representarse en la MUD y luchar por ellos? ¿Los de cada organización? O, por el contrario, el interés general. Esto también es un reto.

  1. Conectarse con sus seguidores y aglutinarlos.

La MUD tiene ventajas y desventajas con los perfiles de sus seguidores. Aunque muchos siguen a los partidos con los que más se identifican, hay otros que no tienen filiación partidista. De ellos creo identificar dos grandes grupos: Por una parte algunos son una especie de “autoconvocados”, que han aprendido e insistido, son resistentes y resilientes, no requieren de mucho llamado para participar en acciones de calle, pero por otro lado están los “derrotistas”. Estos mutan por cada éxito o fracaso, no se sienten con disciplina y suelen “deprimirse” por la situación del país, pero se inmovilizan muy fácilmente. Son el blanco preferido de las acciones intimidatorias del gobierno.

  1. Establecer la estrategia en su relación con el gobierno y el partido de gobierno

Este es un punto que se repite una y otra vez. No hay estrategia clara en este caso.

La percepción que tengo es que la MUD sigue encerrada en un círculo. Algunas veces cree salir de él, pero lo que ocurre es que se detiene en estaciones distintas y esto le hace tomar esta ilusión como real. En el fondo, los problemas de base de la plataforma siguen allí. Y emergen cada vez que la situación se pone chiquita, como decimos en criollo.

 

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