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Néstor Francia / Análisis de Entorno: ¿Cómo caballeros o como lo que somos? (10-02-2017)

Hay una discusión en el país acerca del tema de las elecciones que involucra a varios factores. Nosotros vamos a tomar como elemento principal para sumarnos a este debate un comunicado de la MUD sobre el asunto, que ayer se hiciera público. Analicemos algunos de sus párrafos.

Dice el comunicado que el Gobierno tiene la intención de “convertir al sistema electoral venezolano en un remedo del sistema electoral cubano o nicaragüense, es decir, un sistema electoral en que el pueblo quizá puede votar, pero no puede elegir…” ¿Es verdad que en el tipo de elecciones que se hace en Venezuela el pueblo puede elegir? Vale la pena discutir el asunto, pues ciertamente este sistema que usamos ha permitido a la Revolución obtener importantes victorias. Esas victorias, sin embargo, han tenido como fundamento principal la movilización de masas y las luchas populares. Las elecciones, en ese caso, han sido el vehículo pero no el motor ni el combustible. El pueblo eligió a Chávez en su conciencia, en su determinación, solo usó las elecciones para refrendar esa determinación. Y no estamos apelando a eufemismos ni a triquiñuelas retóricas, así que trataremos de ir al fondo del asunto.

El sistema electoral venezolano es el propio de la democracia burguesa, representativa, formal. Los que van a ser candidatos no son seleccionados por sus méritos ni por sus currículos, sino por su ubicación en los escalafones partidistas y estatales, y esto vale tanto para los partidos de derecha como para los de izquierda. La mayoría de las veces el pueblo desconoce la trayectoria de los candidatos, salvo en el caso de un puñado de dirigentes importantes. Una muestra de esto fueron las elecciones primarias del PSUV para las elecciones parlamentarias de 2015. En una supuesta acción para garantizar la “igualdad” de los precandidatos, se uso afiches similares para todos los aspirantes, sin posibilidad de que desarrollarán verdaderas campañas individuales. Esto en realidad atentó contra la igualdad, pues en esas condiciones se imponen quienes tienen proyección mediática o reciben apoyo de factores de poder partidista o del Estado. Lo mismo ocurre con las primarias de la oposición. Están muy lejos esas elecciones de ser igualitarias y democráticas.

Un ejemplo clásico de lo injusta que puede ser una elección en Venezuela es lo ocurrido precisamente con las parlamentarias de 2015. La Revolución se sometió a un escrutinio signado por la más brutal agresión económica y mediática de la que se tenga memoria en los tiempos de la Revolución Bolivariana. Se trató de una operación de acorralamiento del Gobierno de Maduro dentro de un plan macro destinado a acabar con la Revolución y restaurar el reino del neoliberalismo. En esas condiciones, la Revolución sufrió una dura derrota que alteró el equilibrio del poder y abrió las compuertas de una conspiración reforzada que afortunadamente ha ido de fracaso en fracaso, gracias no a ningún mecanismo formal de la democracia burguesa, sino más bien a un uso hábil de esos mecanismos (como los poderes públicos), apoyados en una resistencia épica, a la movilización masiva y combativa de la vanguardia social, y a la fortaleza de la unión cívico-militar. Es gracias a la acción revolucionaria y no a alguna elección o fórmula “democrática” que se ha podido preservar el poder del chavismo, así como la estabilidad y la paz del país.

Por supuesto, la  MUD utiliza las debilidades de algunos sectores de izquierda que no atinan a separar el grano de la paja, se confunden en la definición de los enemigos y contribuyen, ingenuamente, con los planes restauradores de la oligarquía y de quienes piensan alinear a nuestro país con los intereses del imperialismo. Por eso afirman en su comunicado que “Esta agresión no es sólo contra los partidos de la Unidad Democrática: ¡También los partidos de la alianza oficialista podrían ser afectados mortalmente por esta maniobra! Ya la opinión pública ha conocido la posición crítica de voceros de organizaciones como el Partido Comunista de Venezuela y el partido Redes”. Si no vas a cumplir con las condiciones del CNE, no serás ilegalizado, pero no podrás participar en alguna elección ¿Por qué no haces un esfuerzo y las cumples, si tanto quieres acceder por tu cuenta a cargos de elección popular? Por cierto, hasta donde sabemos, todos los asambleístas de la izquierda han sido electos gracias a los votos del PSUV.            De manera temeraria e hipócrita, el comunicado de la MUD hace referencia a las elecciones en Cuba y Nicaragua, para expresar que “Ese es el escenario que el madurismo quiere imponer en Venezuela: acabar con la democracia participativa y protagónica mediante la imposición de estas restrictivas normas de relegitimación de partidos”. Aquí hay una doble intención canallesca. Por una parte, pretende establecer algo que no existe, que denomina “madurismo”, con la pretensión de dejar colar la idea de que Maduro no es chavista, ni lo somos quienes lo apoyamos. En realidad, quieren dar al chavismo por muerto y contraponerlo a su propia continuidad, el Gobierno de Nicolás Maduro. Por otro lado, echan mano de un concepto que tiene la marca de fábrica de Chávez y del chavismo: la democracia participativa y protagónica, en la cual no creen y de la que son en realidad jurados enemigos. Así es que ellos ganan elecciones: mintiendo, manipulando, haciendo demagogia y politiquería barata. Es en esa trampa en la que pretenden meternos para cortarnos la cabeza. Por eso quieren elecciones ya, cuando aun no sanan las profundas heridas de la agresión económica y mediática multiplicada. Quieren que vayamos mansitos al matadero de la democracia burguesa.

Por supuesto, la  MUD utiliza las debilidades de algunos sectores de izquierda que no atinan a separar el grano de la paja, se confunden en la definición de los enemigos y contribuyen, ingenuamente, con los planes restauradores de la oligarquía y de quienes piensan alinear a nuestro país con los intereses del imperialismo. Por eso afirman en su comunicado que “Esta agresión no es sólo contra los partidos de la Unidad Democrática: ¡También los partidos de la alianza oficialista podrían ser afectados mortalmente por esta maniobra! Ya la opinión pública ha conocido la posición crítica de voceros de organizaciones como el Partido Comunista de Venezuela y el partido Redes”. Si no vas a cumplir con las condiciones del CNE, no serás ilegalizado, pero no podrás participar en alguna elección ¿Por qué no haces un esfuerzo y las cumples, si tanto quieres acceder por tu cuenta a cargos de elección popular? Por cierto, hasta donde sabemos, todos los asambleístas de la izquierda han sido electos gracias a los votos del PSUV.

Para los revolucionarios lo prioritario es la defensa de los intereses del pueblo y de la Revolución, y no las elecciones burguesas. Nosotros no santificamos esas elecciones ni haremos de su realización una cuestión de principios. La Constitución es un arma de la Revolución, si permitimos que se use para liquidarla, entonces no nos sirve para nada. La Revolución está obligada a usar todo su poder institucional, su vanguardia social consciente y movilizada, y su fortaleza cívico-militar para imponer su conveniencia. Aquí vamos a parafrasear una conocida frase del gran Cantinflas para definir este asunto: ¿Ante el imperialismo y la burguesía vamos a actuar “como caballeros o como lo que somos?” ¡Somos revolucionarios, carajo, y no estamos lidiando con niños de pecho! En lo que a nosotros concierne, que haya elecciones cuando estemos en mejores condiciones para salir bien parados de ellas. No es una competencia entre gente decente y modosa, sino entre enemigos a muerte, pues ellos quieren que nuestra Revolución venezolana y latinoamericana muera, para volver a sus andanzas.

Lamentablemente, hay compatriotas que cuando van a un velorio se molestan porque el muerto no son ellos. Que le bajen dos a las ansias de protagonismo y de forzado liderazgo nacional. El gran líder nacional de esta Revolución se llama Nicolás Maduro. Hay que apoyarlo y garantizar la continuidad de su Gobierno, si no queremos que nos coma el tigre. Bienvenida la crítica, pero sin debilidades ni cayendo en las provocaciones y las trampas de nuestros enemigos históricos.

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