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Las perversiones más horrendas de los emperadores romanos

 

Gracias al historiador Suetonio sabemos hasta qué punto se corrompieron los emperadores romanos, jefes casi totales del mundo hasta que esas mismas depravaciones alcanzaron todos los lugares bajo sus dominios.

Por Redacción Nalgas y Libros

Lo que está a punto de leer puede ser material sensible no apto para buenas personas, ni para personas normales ni para personas en general. Esto es un asco, porque lo que al principio puede leerse como relativamente normal, pasa de inmediato a la locura y termina demostrando que la humanidad puede revolcarse en la porquería y llegar a un nivel que los animales jamás intentarían. Recomendamos que no lea la última locura de la lista.

Contratar expertos en sexo anal

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Calígula y Nerón suelen llevarse los mayores galones en materia de perversión sexual, pero Tiberio fue, probablemente, el más enfermizo de todos. Durante su retiro en Capri contrataba a jóvenes de ambos sexos a los que nombraba “expertos en coitos desviados” y les obligaba a copular en filas de tres mientras él observaba. Lo mejor del caso es que las expensas de los “analistas” iban a cuenta del imperio.

Casarse con una sobrina

El Emperador Claudio fue de los pocos que no mantuvo relaciones homosexuales ni tuvo tendencias pederastas. Aún así, según el relato de Suetonio, cometió incesto al casarse con Agripina, hija de su hermano Julio César Germánico. Sin embargo, parece que el matrimonio tuvo muchas más connotaciones políticas que sexuales.

El juego animal

Nerón era tan pervertido como creativo. Cansado de mancillar todas las partes de su cuerpo, Nerón ideó una nueva forma de juego. Vestido con la piel de un animal salvaje se lanzaba desde una jaula sobre las partes nobles de hombres y mujeres atados a un poste. Un vez satisfechos sus deseos, se entregaba a su liberto Doriforo, a quien servía de mujer.

Con una hermana

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Según Suetonio, Calígula “practicaba el incesto con todas sus hermanas y las hacía sentar consigo a la mesa en el mismo lecho, mientras su esposa ocupaba otro”. Su favorita era Drusila. Habían mantenido su primera relación siendo unos niños y, ya de mayores, se la arrebató a su marido para seguir disfrutándola. ¿Y el marido cornudo? Calló, claro. De lo contrario habría acabado muerto.

Viajes amenizados por el Tíber

Con tal de amenizar sus viajes, Nerón tuvo la idea de aderezar sus travesías por el río Tíber con una legión de prostitutas. La mecánica consistía en plantar cabinas cada ciertos kilómetros en las que prostitutas ejercían el papel de posaderas que le ofrecían hospitalidad desde la orilla. Un “área de descanso” en toda regla.

Con la propia madre

Nero & Agrippina

A Nerón la perversión le venía en los genes. Su propia madre le instruía a menudo en los placeres carnales ante la preocupación de los ciudadanos romanos, que temían que Agripina obtuviera un exceso de poder a raíz de tan enfermiza relación. Para rematar el círculo vicioso, Nerón acabó ordenando el asesinato de su progenitora. Ya sabes, cría cuervos y te sacarán los ojos.

Crear un Burdel Imperial

Además de un consumado pervertido, Calígula era un derrochador impenitente. Sus despilfarros llevaron a Roma a una profunda crisis económica y para intentar paliarla inventó toda clase de impuestos. Una de sus ideas recaudatorias más inverosímiles fue convertir su palacio en un inmenso burdel en el que ejercían, entre otras, algunas de sus hermanas y las mujeres de ciertos senadores. Así es, no sólo fornicaba con su hermana sino que le hacía de chulo.

Prostitución a tiempo parcial

¿Se imaginan a un político que para contribuir a la economía del gobierno ejerciera la prostitución en sus ratos libres? Eso hizo Heliogábalo, quien le robó la idea del burdel en la corte a Calígula pero mostró muchas más dotes para las finanzas que su ancestro. Era homosexual y ejerció el oficio con tal dedicación que presumía ante sus compañeros de palacio de ser el que más dinero recaudaba. Podía ser un depravado, pero es indiscutible que estaba comprometido con el presupuesto.

Convertir a un hombre en tu mujer

SATIRICÓN

Nerón se enamoró del joven Esporo y quiso casarse con él. El problema es que los matrimonios entre hombres estaban prohibidos en Roma. Su decisión fue radical. Anticipándose de forma macabra a las operaciones de cambio de sexo, mandó castrar al joven. Cuando se recuperó de la intervención, le vistieron con ropas de su difunta esposa Popea Sabina y se celebró una boda por todo lo alto. Una vez casados, Nerón obligó a sus congéneres a que lo tratasen como la mujer del Emperador.

“Pececillos”

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Tiberio no sólo organizaba orgías con adolescentes, sino que su retorcida mente le llevó a aunar dos de sus aficiones favoritas: el baño y los juegos sexuales con niños. Según Suetonio, “había adiestrado a niños de tierna edad, a los que llamaba pececillos, a que jugasen entre sus piernas en el baño, excitándole con la lengua y los dientes”

Mejor ni se moleste en leer esta

Si pensabas que los “pececillos” de Tiberio eran el colmo de la perversión ahora viene lo peor. También según Suetonio, el emperador era aficionado a que “bebés en lactancia se pusieran su miembro en la boca como si se tratase de un seno”. Le advertimos que no leyera esta última.

redaccionnyl

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