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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Guapos y apoyados (16-02-2017)

El tema de la intensificación de la ofensiva internacional contra Venezuela nos da cada día nuevas razones para hablar de él. Para nosotros, fieles creyentes de que el verdadero enemigo estratégico de la Patria es el imperialismo norteamericano, y sus aliados y subordinados, se trata de un asunto de primerísima importancia. De manera que seguiremos corriendo la arruga, con los cartuchos bien guardados, de un necesario análisis crítico sobre nosotros mismos, el chavismo, que hemos venido postergando.         La presencia de la canalla Lilian Tintori al lado de Donald Trump y Marco Rubio es un sello de confirmación de todos los análisis que hemos venido desarrollando recientemente sobre el tema. En el Análisis de ayer dijimos que “El cúmulo planificado de presiones sobre Donald Trump para que aumentara la presencia de la situación venezolana en su agenda pública ha comenzado a dar resultados”. Pues bien, vamos a reconocer que la foto de Tintori y Trump nos obliga a considerar que la campaña contrarrevolucionaria que ha tenido como bisagra a CNNEE ha obtenido una victoria internacional, cuyas consecuencias desde el punto de vista de la percepción de vitalidad del extremismo derechista venezolano no podemos subestimarlas.

Por supuesto, no es que Trump vaya a ordenar la invasión de Venezuela mañana, pero sí se refuerza desde el punto subjetivo a todos los actores que en el plano internacional actúan contra la Revolución Bolivariana. Ahora se sentirán guapos y apoyados.

Por otro lado, a lo interno las aventuras de Tintori y todo lo que la derecha está haciendo en torno a las infamias de CNN, podrían sernos muy útiles si supiésemos aprovecharlas. La mejor defensa que tendríamos contra las actuales agresiones internacionales es el fortalecimiento de la conciencia antiimperialista de nuestro pueblo y de su conciencia nacionalista. El pueblo de Cuba es un vivo ejemplo de cómo se le puede torcer el brazo a los que amenazan desde afuera y a sus colaboracionistas de adentro. La capacidad de resistencia que mostremos a esos enemigos externos es un poderoso disuasivo para los injerencistas. Mientras más perciban que una intervención armada en Venezuela no será un paseíto por el prado, más les costará tomar una decisión de ese calibre.

En realidad, una intención de primera línea de los demiurgos de la intensificación de esta campaña es tratar de incidir en la moral de los opositores en Venezuela. La absoluta inopia política actual de la derecha criolla es un obstáculo monumental para derrotar el experimento revolucionario venezolano. Si no hay masa, no hay mazamorra. Si la base social opositora no agarra calle, no hay manera de generar la tan por ellos ansiada conmoción social que genere una intervención. Las formalidades de la “democracia” que enarbolan (el discurso sobre las elecciones, la “separación” de poderes, los “presos políticos”, los supuestos derechos humanos) les ayudan, pero no parecen suficientes. Necesitan un zafarrancho y esa posibilidad más bien se ha alejado desde el año pasado. Acaso la foto de Trump y Tintori, pensaran ellos, podría contribuir a resucitar el espíritu de “sí-se-puede” que las huestes opositoras han perdido.

Nuestro Gobierno, por su parte, está actuando. La medida de sacar a CNN del aire en Venezuela se justifica plenamente, tampoco vamos a estar dando espacio tan fácilmente a los enemigos en un espectro radioeléctrico que nos pertenece (aunque hoy en la mañana la señal de CNN seguía como si nada en DirecTV). Sin embargo, esta cadena televisiva anti venezolana seguirá echando sus vainas en el exterior y además ya comienza a victimizarse, con una pequeña ayuda de sus amigos del patio, como el derechista Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, que ya se ha ubicado públicamente a su lado. En ese sentido, volvamos a recordar nuestro Análisis de ayer: “La respuesta diplomática es necesaria, por supuesto, pero no suficiente. Cuando la Patria está amenazada, urge salirse del exclusivo ámbito burocrático. Hacen falta, ya, respuestas políticas”.

Esas respuestas políticas no son solo las comunes y razonables medidas de Estado, como la nota de protesta y el llamado al encargado de negocios de USA en Venezuela para hacerle entrega de la misma, además de la mencionada medida de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) contra CNN. Hace falta más.    En el sentido de los antes dicho, el presidente Maduro ha hablado ayer con gran tino y habilidad política, cuando dijo que “No queremos problemas con el señor Donald Trump, la Venezuela revolucionaria no quiere problemas con su administración, lo quieren traer al territorio de la confrontación. Primero, la ultraderecha venezolana. No se deje llevar al terreno errático de equivocaciones, derrotas y cometer los mismos errores del clan Bush y del clan Clinton -Obama. Si me preguntan si quiero pelear con el señor Donald Trump, digo no. Pero ya lo están empujando y empujando, y va a caer en el mismo terreno donde cayó el clan Bush y el Clinton -Obama”. Esta declaración demuestra una prístina comprensión de lo que ha venido ocurriendo en estos días y se compadece con uno de los ejes centrales de  nuestros análisis sobre este tema, aquel que se refiere a que los recientes “reportajes” de CNNEE son la bisagra de una campaña de presiones sobre la administración Trump para que se radicalice contra Venezuela.       En el espíritu de lo dicho por Maduro, está nuestra propuesta formulada en el Análisis de ayer, que plantea “Publicar una carta abierta de Maduro a Trump, en inglés, francés y español, en importantes diarios de Estados Unidos, Francia y España, donde se deje sentada la posición venezolana a favor del diálogo y la paz, en aras del respeto mutuo entre Estados Unidos y Venezuela, y por la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países, sobre la base del respeto a nuestra soberanía y a las leyes de nuestro país. Una carta contundente pero sin estridencias”.            Por otra parte, hicimos otra propuesta que nos gustaría reafirmar, que apunta a esclarecer a nuestro pueblo sobre lo que cada quien representa en el escenario político nacional, en la línea de torpedear los intentos de moralización de la base social opositora más activa, y que consiste en “Adelantar una campaña intensa y agresiva, con el método MEPARE (medios, paredes, redes) para desenmascarar ante el país a la derecha vendepatria, apoyándonos en sus propias declaraciones y discursos”. En una campaña de este tipo podrían jugar roles importantes no solo el aparato comunicacional del Estado, sino también el PSUV, el Gran Polo Patriótico y los movimientos sociales. A veces nos la ponen bombita y pelamos el mingo.

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