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Álvaro González Díaz: La batalla de Krasny Bor. El infierno de la División Azul

El 10 de Febrero de 1943 los soldados de la División Azul libraron uno de los combates más sangrientos, por no decir el más sangriento, en los que han participado durante la II Guerra Mundial. Krasny Bor representa la heroicidad, el olvido y la supervivencia, pero también el ejemplo de valentía y de resistencia de unos soldados en clara inferioridad numérica, tanto armamentística como humana, que con algo más de 5.000 soldados neutralizaron al 55º Ejército Soviético compuesto por 4 divisiones y  44.000 soldados, más de 100 carros de combate y algo más de 800 cañones.

La Batalla de Krasny Bor no se puede entender sin el contexto histórico y político de la II Guerra Mundial. Esta batalla se inscribe en el marco de la guerra germano-soviética que atrajo a numerosos países y voluntarios a la lucha anticomunista, entre ellos España.

España vio la oportunidad de pagar la deuda contraída con Hitler durante la Guerra Civil en Junio de 1941 al formar la División Española de Voluntarios (DEV), más conocida como la División Azul. Por esta división pasaron algo más de 45.000 voluntarios y se mantuvo hasta 1943.

La División Azul queda encuadrada dentro del 50º Cuerpo del Heer, en el 33º Ejercito del Grupo de Ejércitos Norte bajo el mando del General Lindemann. La misión de la División Azul será la de reemplazar a la 121ª División y cubrir una distancia de 17 km, desde Aleksándrovka a Krasny Bor, cubriendo también el ferrocarril Moscú-Leningrado. En este sentido, un total de unos 15.000 soldados españoles ocupan un territorio comprendido entre los ríos Ishora y Slavianka, en el Frente de Leningrado.

A mediados de diciembre de 1942 se produce el primer reemplazo de la División Azul y a partir de este momento, la División Azul queda a las órdenes del General Esteban Infantes.

Será a principios de 1943 cuando la URSS lance su ofensiva militar contra la Wehrmacht, la Operación Estrella Polar, que pretendía cercar Leningrado. Esta operación fue una gran ofensiva soviética que se concibió con la esperanza de establecer una conexión terrestre con Leningrado, la primera desde que comenzó el cerco a la ciudad. Esta ofensiva supuso un fracaso considerándose una operación de menor calibre por los soviéticos.

La batalla de Krasny Bor

El 10 de Febrero de 1943 a las 6.45 horas de la mañana las tropas españolas de la División 250 de la Wehrmacht recibieron una inesperada sorpresa en Krasny Bor. Las tropas soviéticas inician una gran ofensiva militar con el propósito de establecer un cerco a la ciudad, establecer una cabeza de puente en Leningrado y, con los medios que emplearon, aniquilar a la División Azul que allí se desplegaba.

La situación era desigual para cada bando. Los soviéticos emplearon 4 divisiones  dentro del 55º Ejército Soviético y con algo más de 44.000 soldados, mientras que las tropas españolas no sobrepasaban los 5.900 soldados en combate, dentro del 50º Cuerpo Alemán del Grupo de Ejércitos Norte. En este aspecto y ante la inminencia del combate, los españoles se encontraban resistiendo con armamento ligero mientras que los soviéticos emplearon una gran fuerza con unos 100 tanques, 800 cañones, dos batallones de morteros y Katyusha de 156 mm., aparte de las baterías que portaban piezas de 203 y 124 mm.

El ataque ruso, por lo tanto, pretendía quebrar la zona de unión hispano-germana penetrando así en Krasny Bor. En este sentido, las divisiones soviéticas avanzarían sembrando la discordia y las bajas entre los efectivos españoles, solos ante el caos y a la espera de que las divisiones alemanas llegaran pronto. No fue así y a los españoles les tocó resistir y sobrevivir mientras las bajas aumentaban a ritmos agigantados.

Mientras transcurren los acontecimientos, los soviéticos, convencidos de que el bombardeo artillero que han empleado ha destruido cualquier posición o resistencia, deciden avanzar frontalmente contra el sector que sigue defendiendo la División Azul. Ante tal situación, los españoles deciden salir de sus trincheras y bunkers y se intentan reagrupar con el resto de unidades que sobreviven a las aterradoras embestidas soviéticas. Al carecer de trincheras estables, destruidas todas ellas por la artillería soviética, toman posiciones en los cráteres que han producido las bombas con la esperanza de frenar el avance soviético.

A mediodía los soviéticos habían conseguido romper el frente español por varios sitios pero, sin embargo, los españoles a duras penas y sin esperanza de un milagro continuaron resistiendo. Como el avance soviético era rápido los españoles llegaron a solicitar fuego de artillería incluso sobre sus propias posiciones, donde luchaban encarnizadamente cuerpo a cuerpo y hasta la última bala.

El frente se estabiliza hacia el 21 de Febrero y, con el objetivo de evitar el cerco completo de la División Azul, se establecen varias líneas defensivas.

El último ataque en Krasny Bor fue el 19 de Marzo y costó la vida a unos 80 españoles. A partir de esta fecha la ofensiva soviética va disminuyendo en Krasny Bor y los españoles logran mantener sus posiciones y frenar el avance de los soviéticos.

Durante los días 10 y 11 de Febrero las bajas de los españoles que resistían fueron muy elevadas y se calcula que solo en estos días perdieron la vida unos 1.150 españoles y quedaron heridos otros 1.035, poniendo de manifiesto la brutalidad y la descompensación del combate. Las bajas totales de Krasny Bor ascienden por parte de los españoles a 3.125 y cerca de 350 españoles cayeron prisioneros mientras que las soviéticas se establecen en torno a 14.000, de las cuales unas 5.000 fueron soldados heridos.

Tras el fracaso del ataque soviético, el frente hispano-germano solamente retrocedió 3 km, en algún tramo del sector. Tras Krasny Bor, Leningrado sigue sin caer en manos soviéticas. El mando soviético ordenó pasar a la defensiva quedando el frente estabilizado momentáneamente y fracasando la Operación Estrella Polar. La División Azul había conseguido frenar la ofensiva soviética en el frente de Krasny Bor.

La batalla fue una victoria para las tropas alemanas ya que pudieron reorganizarse e impedir momentáneamente nuevos ataques en el Frente de Leningrado.

La clara superioridad  soviética les hizo creer en una rápida victoria, hecho que no se dio en la realidad, y Radio Moscú y BBC presentaron al mundo la toma de Krasny Bor. Se anunció como una derrota infligida al general Franco, que por estas fechas ya estaba presionado por los aliados para que no apoyara al Eje, mientras desde España, el gobierno pedía constantes informes a Berlín sobre lo ocurrido.

En el aspecto humano, Krasny Bor fue una carnicería que se observó en las bajas del combate, ascendiendo a un total de 18.000 bajas. Tras Krasny Bor, la División Azul será repatriada a España en ese mismo año, por las presiones de los aliados y por el desplome del Eje. También, Krasny Bor fue la demostración de valentía y resistencia por parte de los españoles. Los soviéticos, por el contrario, denominaron la batalla de Krasny Bor como un combate secundario, una batalla menor.

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