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Jesús Silva: PCV calderista conspira contra CNE

La mala conducta de estos mini jerarcas vitalicios refuerza la sospecha popular de que están más cerca de la MUD que del pueblo. Mejor salgan a la calle a recoger sus firmas.

 

Siempre acompaño mis opiniones con evidencias sólidas, hoy adjunto un impactante testimonio exclusivo de Carlos DelVecchio, uno de mis maestros revolucionarios y el dirigente comunista más antiguo de Venezuela. Con Carlos me fui del PCV al PSUV, él y yo nos opusimos al traidor pacto Caldera-PCV. Hoy este legendario combatiente advierte la necesidad de unir a la izquierda y señala a los verdaderos promotores de la división interna antichavista.

Ver video: Habla el dirigente comunista más antiguo de Venezuela https://youtu.be/l3IupQFgpQQ

Es así que empujados por el cogollo calderista del PCV, los tercos mini caudillos del autoproclamado “Gran Polo Patriótico” (GPP) se alejan del PSUV y copian el discurso de la MUD al declarar que la actuación del poder electoral es “inconstitucional y anti democrática”. Como jurista marxista rechazo rotundamente tales afirmaciones leguleyas y falsas contra Venezuela y sus poderes públicos. 

Precisamente en el asunto de la renovación de los partidos fijada por el CNE, sépase que el artículo 67 constitucional establece: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección. (…)”.

Formar partidos es un derecho de todo el pueblo y no de cúpulas directivas, es decir, un partido sin firmas es un club privado divorciado de la gente y es ilegítimo para presentarse como alternativa electoral. En efecto, quienes aspiren ser voceros partidistas deben contar con la aprobación de los ciudadanos firmando. Un partido político es un instrumento de la sociedad en el cual están involucrados derechos políticos que son de carácter público y de allí que sea obligatorio que sus promotores se sometan a la consulta popular permanente; distinto ocurre con una empresa que abarca derechos de carácter privado y por ello no requiere de ningún acto de legitimación popular.

Sin abogados capacitados que los asesoren, los mini reyes del GPP interpretan el derecho constitucional a la participación política, no como un bien de todos los venezolanos sino como un derecho exclusivo de ellos. Creen ser dueños de una franquicia comercial electoral en forma de propiedad privada y además vitalicia porque se funda una sola vez y dura para toda la vida, sin necesidad de renovación popular en el futuro.

Señores reformistas, basta de atacar al CNE porque éste nunca les va a exonerar el requisito de las firmas para renovarse ya que las normas constitucionales no pueden ser relajadas. No sigan creyendo que porque ustedes digan ser chavistas, eso los va a colocar por encima de la Carta Magna. La mala conducta de estos mini jerarcas vitalicios refuerza la sospecha popular de que están más cerca de la MUD que del pueblo. Mejor salgan a la calle a recoger sus firmas.

Estos cascarones vacíos del GPP dicen ser chavistas pero cien veces han postulado candidatos paralelos para perjudicar a Hugo Chávez; estos destructores de la unidad revolucionaria han sido amigos míos durante años de lucha común en la izquierda marxista; sin embargo mi lealtad a la Constitución y al pueblo es superior, por ello una vez más me veo obligado a condenar públicamente la traición contrarrevolucionaria.

Finalmente, solicito al CNE ordenar a todos los partidos a realizar elecciones internas por la base con fundamento en lo que también ordena el artículo 67 constitucional: “Sus organismos de dirección y sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en elecciones internas con la participación de sus integrantes. (…)”.

Y si no obedecen, entonces no podrán funcionar legalmente como partidos en ningún evento. Con la verdad ni ofendo ni temo y reto a cualquiera de los dirigentes del GPP a debatir conmigo públicamente. La patria no necesita partidos fantasmas que no tienen militantes y más bien le conviene a la Revolución Bolivariana concentrar toda su votación popular en una sola tarjeta (PSUV) por un asunto de economía del voto y matemática electoral (ver método de D’Hont, etc.). En la unión de los revolucionarios está la clave de la victoria.

Nota: digo “cogollo calderista del PCV” porque todo el país sabe que ese partido apoyó a Rafael Caldera (copeyano) para que fuera presidente por segunda vez (luego lanzó candidaturas paralelas para dividir los votos de Chávez).

http//:jesusmanuelsilva.blogspot.com

 

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