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Gustavo Coronel: Diálogo e Intervención, los dos polos de un país sin Ecuador

 

El Ecuador es la línea equidistante entre los dos polos de nuestro planeta. En la polarización existente en Venezuela nuestro ecuador político estaría representado por el voto. En torno a ese polo nos hemos agrupado de buena gana  todos los venezolanos dignos y de buena voluntad, izquierdas y derechas, ricos y pobres. Pero, desgraciadamente, el miserable régimen chavista ha eliminado ese ecuador de nuestra geografía política. No hay voto en Venezuela, país en el cual el narco-régimen ha violado la constitución de manera descarada. Al país se le ha cerrado esa vía por una brutal razón: el régimen necesita permanecer en el poder a toda costa, ya que sus integrantes han probado ser ladrones, narcotraficantes y criminales en todo sentido y temen ser objeto de enjuiciamiento. Por ello lo que existe en Venezuela es una narco-dictadura cívico-militar, en la cual el grupo de criminales, esa macabra oligarquía de unos 600 malandros, evitarán ser desalojados del poder.

En esta situación los venezolanos nos estamos agrupando alrededor de dos polos: uno es el diálogo con el régimen, el otro es la intervención ciudadana y política del régimen. Esta polarización exige una decisión temprana de la estrategia que predominará entre quienes desean ver al régimen fuera del poder. Yo estoy plenamente identificado con la necesidad de intervenir este régimen y me opongo por razones morales, éticas y estratégicas a cualquier tipo de diálogo con el régimen chavista. Creo que promover un diálogo, no importa quién lo proponga, contribuye a atornillar al miserable régimen chavista en el poder y creo, además, que algunos de quienes lo hacen, están simplemente promoviendo sus agendas personales, buscando beneficios para ellos, sin pensar en la suerte del país. Es difícil pensar que la promoción del diálogo pueda ya tener partidarios de buena voluntad, a la luz  de la realidad trágica de Venezuela y de la naturaleza criminal evidente del régimen venezolano. No puede existir gente tan ingenua para apoyar de buena fe un diálogo con un narco- régimen.

Pienso que la intervención del régimen es impostergable. ¿En qué consiste?

Primero que todo, en la decisión de los venezolanos de ir a la resistencia ciudadana, a protestar en contra del régimen,  marchar,  ir a la calle,  ejercer plenamente sus derechos constitucionales a la huelga, a la desobediencia civil. Esta decisión estratégica no se ha hecho todavía y tiene que ser el punto de partida de la intervención ciudadana del régimen. Esta decisión sería incompatible con el diálogo, ya que el diálogo implica el reconocimiento del régimen como interlocutor legal, lo cual es una premisa inaceptable.

En segundo lugar es necesario organizarse para llevar a cabo esta estrategia de confrontación ciudadana  Hoy en día existen grupos aislados que no terminan de integrarse. Desde hace años he propuesto la formación de un Frente Nacional de Resistencia Ciudadana, como se quiera llamar., el cual agrupe a los partidos políticos democráticos y a la Sociedad Civil. Ello se podría lograr de manera rápida ampliando la MUD, no pidiendo la creación de un organismo paralelo. Sin embargo, la MUD arrastra los pies y ello promueve el distanciamiento de la MUD de los partidos y grupos que exigen acción más contundente y la creación de grupos ciudadanos animados de un deseo de enfrentar al régimen con más vigor. Es necesario llegar a un solo Frente, con un liderazgo compartido integrado por personas de reconocida trayectoria que representen a la MUD, a los grupos cívicos ya organizados y a la Sociedad Civil

En paralelo, aprovechar la situación actual para complementar la acción interna con la buena disposición internacional que existe a favor de la democracia venezolana. Este es el momento de pedir a la OEA que actúe para aislar al narco-régimen. USA está actuando. Europa está lista para actuar. Todo lo que se necesita es la decisión interna para actuar, para darle al mundo la señal de que los venezolanos estamos listos para la intervención interna y que pedimos la intervención externa del narco-régimen, a fin de reemplazarlo con un gobierno democrático y honesto. Pienso que sin la decisión interna de intervenir al régimen, de confrontarlo, el país no logrará su verdadera y total redención y la intervención externa no se daría con el vigor necesario. No es lo mismo para la dignidad nacional liberarnos del yugo con ayuda externa que esperar a que alguien venga desde afuera a liberarnos.  La iniciativa debe ser nuestra.

El momento está más que maduro para salir del narco-régimen de una vez por todas, no solo de Maduro, quien solo es una pieza del rompecabezas y ni siquiera la más importante. Hay que salir del sistema perverso que nos oprime y rescatar nuestra dignidad perdida, nuestra libertad y democracia. Vamos a la intervención. Olvidemos dialogar con un narco-régimen ilegítimo porque ello nos rebajará a su nivel y solo serviría para demorar la solución para Venezuela y para evitar el castigo de los responsables del desastre.

 

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