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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Algo es algo (20-02-2017)

A esta hora de la mañana, todo parece indicar que habrá segunda vuelta electoral en las presidenciales de Ecuador. Como solemos hacer, esperaremos por nuevas señales antes de ensayar algún Análisis de ese resultado.

Por lo pronto, quedémonos en Venezuela, donde la oposición trata de recuperarse del knock down que sufrió en 2016. Grogui sobre el ring, con el sentido de orientación extraviado, la derecha criolla es asistida en su rincón por los sus seconds extranjeros, y acude a sales y masajes para tratar de afrontar el próximo round de la pelea en mejores condiciones. Tiene todavía a su favor que el rival, un fuerte contendor que está ganando la pelea a los puntos, presenta fallas en su defensa y en su ataque, y no recibe apoyo de buena parte del público, que está descontenta con su ejecutoria pugilística. Todavía queda pelea y aunque la esquina roja está en ventaja, no es tanta como para pensar que la azul está ya derrotada.

La oposición ha montado el espectáculo de su reestructuración, una jugada poco vistosa con la cual intenta esconder, con poco éxito, sus verdaderos problemas, que no son de estructura sino de coherencia. Todo el mundo sabe que no están unidos realmente, que son un saco de gatos en el que mandan las ambiciones grupales e individuales, que carecen de liderazgo y de proyecto, que hay allí demasiada mediocridad e impericia política. En todos esos aspectos el chavismo la supera abiertamente.

Chuo Torrealba, el defenestrado, no quiere desaparecer sin hacer algún ruido, y él mismo ha sido el cicerone de la nueva función del circo. En la presentación del show, afirmó que “La MUD está avanzando en la construcción de un mapa político que es consensual y tiene como objetivo el cambio del Gobierno en Venezuela, buscando las elecciones que nos deben”. Bla, bla, bla y nada nuevo bajo el sol.

Con escaso sentido del ridículo, Torrealba aseveró que “la MUD se abre a la democracia participativa” ¡Qué original! Y después anunció, con lenguaje de sociólogo de cafetín, la morisqueta de los “tres ejes” de la “reestructuración”. Todo esto parece una burla a sus propios y defraudados seguidores.

En la realidad, la falsa contrición de la MUD no tuvo ningún efecto en la situación subjetiva de su base social desmoralizada y desmovilizada. La marcha convocada en ocasión del cuarto aniversario de que le pusieran los ganchos a Leopoldo López fue otro rotundo fracaso. La reseña de la agencia derechista EFE fue condescendiente, pero le fue imposible evitar que se patentizara el descalabro: “Cientos de venezolanos seguidores del dirigente preso Leopoldo López marcharon este sábado en Caracas para pedir su liberación cuando se cumplen tres años de su encarcelamiento y a dos días de que el Supremo reafirmara la condena de casi 14 años de cárcel por haber pronunciado discursos que promovieron violencia… La marcha salió de varios puntos de la capital venezolana que, aunque no convocó a miles, contó con la presencia de militantes del partido liderado por López, Voluntad Popular (VP), familiares de opositores presos y dirigentes de otras organizaciones políticas”. Otro fiasco que no les sirvió ni para la foto.

Otro partido de la derecha repitió la pantomima de la acción “sorpresa”. Un pequeño grupo de diputados de Primero Justicia cortó el paso por la autopista caraqueña Francisco Fajardo. Haciendo boxeo de sombra, un “dirigente” de este partido, Jorge Millán, espetó que “Hay un pleno respaldo para este tipo de acciones, sabemos que este es el inicio de un despertar que va a llevar al pueblo a la calle que es el propietario, es el dueño real de la calle y para no salir más hasta que los que han secuestrado al país se lo devuelvan a los venezolanos”. Al parecer, esta gente sigue sin tener idea de lo que les ocurre, se creen que son populares, que el pueblo está con ellos. Es otra ventaja que tiene el chavismo: a pesar del lenguaje a veces excesivamente triunfalista, el chavismo, y particularmente el Gobierno, no solo sabe que está en problemas, sino que a veces hasta lo proclama públicamente.

Según la agencia de derechas AFP, “El respaldo del presidente Donald Trump a uno de los más duros adversarios del gobierno venezolano y la sanción de Estados Unidos al vicepresidente por narcotráfico despertaron entusiasmo en la oposición, pero analistas advierten de una mayor radicalización del chavismo”. En ese sentido, el sociólogo opositor Agustín Blanco Muñoz, que no es afecto a la MUD, se vino por la calle del medio: “Ni la declaración del Departamento del Tesoro contra El Aissami, ni los reportajes de CNN ponen en agonía a este gobierno, que está afianzado en un aparato militar y judicial. Les servirá para aumentar su sentimiento y retórica anticapitalista…  Acá no va a pasar nada en el corto plazo. No hay una oposición real, es como si fuesen jefe de campaña de este gobierno”. Y otro opositor, Eugenio Martínez: “Eso es inevitable, esto lo que puede hacer es acelerar ese proceso que iba a ser gradual. La frase de Trump le puede servir al gobierno para volver a hablar de una intervención extranjera y ayudar a cohesionar al chavismo”. Cierto, a juzgar por el más reciente estudio conocido de Hinterlaces: el 79% de los venezolanos se opone a que una solución al conflicto político nacional se dé gracias a una intervención foránea, contra 18% que se pronuncia a favor. Es decir, solo una parte de la base social dura de la derecha se manifiesta por la injerencia, la mayoría de ellos tiene también ese sustrato profundo de independencia y soberanía que sembró Bolívar en estas tierras, y que regó Chávez para mantenerlo vivo. Aunque la reciente incursión de Trump en el escenario venezolano ha envalentonado a sectores de la derecha internacional y criolla, la verdad es que el actual presidente gringo no es en este momento muy buena compañía.

Por supuesto, la presión internacional continuará, es lo que les queda por ahora, mientras la oposición del patio se vuelve “nada”, como la calificaba Chávez. El secretario de Estado yanqui, Rex Tillerson, un enemigo jurado de Venezuela por el papel dirigente que jugó en ExxonMobil, prometió al momento de su confirmación en el Senado “urgir a la cooperación estrecha” con los “amigos” de Estados Unidos en la región y con “organismos multilaterales como la OEA” para “buscar una transición negociada hacia un Gobierno democrático en Venezuela”: “Creo que estamos de acuerdo completamente en la calamidad que ha ocurrido en Venezuela. En gran medida, producto de su incompetente y disfuncional gobierno, primero bajo Hugo Chávez y después bajo su sucesor designado Nicolás Maduro”. Algo es algo, dirán los ineptos de la derecha vernácula.

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