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PDVSA y la producción declinante

 

Desde hace algunos días no nos referíamos al tema PDVSA, el cual, dicho sea de paso, tiene muchas aristas, ninguna de las cuales, por cierto ofrece algún aspecto positivo que resaltar, mas allá de lo sorprendente que resulta ver una empresa construida para ser eterna, resistiéndose a morir.

Por Horacio Medina @unape

Nos referiremos de manera puntual y resumida, a algunas notas e informaciones referidas al tema producción. La prestigiosa agencia Reuters, en nota de la reconocida periodista, dedicada al área, Mariana Párraga, nos confirmaba días atrás los retrasos en las entregas a China para pagar las deudas contraídas, en una muy compleja red de acuerdos y fondos que se han firmado con China. Es nuestro parecer que ni siquiera en el régimen tienen claro cuando se ha pagado y cuanto se debe, tampoco los porqués de las deudas, solo tienen claro el para que: corrupción, despilfarro, populismo y compras de apoyo. Por otro lado, quienes si tienen las cuentas claras, aprovechan el desorden, la deicida, la ineficiencia y las desmesuradas ansias de las mafias, de corruptelas en Venezuela, para cargar y modificar los términos y condiciones. ¿Pruebas? No, no las tengo pero no es difícil intuir lo que ocurre.

La opacidad, es una prueba en si misma.

Lo cierto es que ante la excelente y bien documentada nota de Marina Párraga, saltaron algunos voceros impropios y sin conocimiento alguno del tema, para tratar de desmentir, desacreditar y defender, lo que no tiene defensa: la merma en la producción, una realidad inocultable.

Lo peor, es que la producción que se envía a China para pagar lo despilfarrado, ocasiona costos de producción pero ningún ingreso, porque ese dinero ya se “esfumó” para financiar corruptelas. Igual ocurre con los envíos a Rusia para pagar la chatarra de guerra que negociaron con conocidos “Perros de la Guerra”, en Venezuela (por cierto, ¿qué ocurriría con el más reciente helicóptero ruso de las FAN, accidentado y que se “perdió”, en nuestro Amazonas?). A Cuba, se continúa enviando petróleo y productos, un volumen menor, al de años precedentes, pero que todavía oscila entre los 70 y 80 mil barriles diarios. Una porción que sale de Venezuela, otra que se compra en los mercados internacionales y otros cargos de productos que salen desde el puerto de Willemstad en Curazao (centro refinador que se da por descontado, pasarán a operar los chinos, en sustitución de los pdvsos). Lo mismo ocurre con relación a las entregas de Petrocaribe, con pagos que se hacen en “cómodas y olvidadizas cuotas”.

En fin, que los únicos volúmenes que hacen “sonar la caja registradora”, son los relacionados con las entregas a India (con sus consabidos descuentos y arreglos de flete, pero que se pagan unos 400 mil barriles por día) y los envíos a los Estados Unidos, básicamente a CITGO.

Justo aquí surge una preocupación importante. Hace tan solo un par de días, la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, nos dejó saber que en la segunda semana de febrero Venezuela solo envió a los Estados Unidos un promedio de 388 mil barriles de petróleo por día. Preocupante, se trata del mercado Premium, de nuestro mercado natural. Antes que se iniciara la pesadilla, se llegaron a exportar a los Estados Unidos 1 millón 400 mil barriles diarios en base continua. Al pasar de los años y en pleno desarrollo de la pesadilla, el volumen mermó, pero se estabilizó en unos 750 a 800 mil barriles diarios. Parece muy obvio que, al menos en febrero de 2017, este promedio no se cumplirá, quizás por el apremio de cumplir con los “acuerdos” con China. Peor aún, que se convierta en un nuevo piso para el volumen a ser enviado

Aun en este preocupante escenario, Nicolás Maduro, un cuentacuentos de historias inverosímiles, nos dijo desde su programa radial, “La Hora de la Salsa”, transmitido por Radio Miraflores: que el barril de petróleo venezolano está en vía de estabilidad. “Hoy el petróleo venezolano siguió a la estabilidad. Estamos tocando los 46 dólares 76 centavos el barril, rumbo a los 47 dólares”. Lo que NO dice, Maduro es cuanto volumen vendemos y nos pagan. Ni él, ni el ministro Martínez, ni el presidente de PDVSA Del Pino, le dicen al país, ni cuanto se produce, ni qué tipo de crudo; cuanto se refina en el país y cuanta gasolina y diésel se producen; cuanto se exporta, a donde va y a qué precio se vende; cuánto dinero ingresa por esa venta en 30, 60 ó 90 días. Y menos aún nos dicen cuántos barriles de crudo y productos se compran en el mercado para completar las deficiencias nacionales. Cuánto dinero le hemos pagado y cuanto le debemos a chinos y rusos. Cuánto crudo hemos enviado a Cuba en 17 años y cuánto nos han pagado, cuanto nos deben (¿o será que le debemos a ellos?). Cuánto nos deben los países de Petrocaribe. ¡Que desastre!

¡Ay! , Teodoro, ya no estamos mal, pero vamos bien. Ahora estamos muy mal y vamos hacia mucho peor.

 

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