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Mario Valdez: Isabel Allende, el inmigrante agradecido

El 28 de agosto de 2015, la periodista venezolana María Alesia Sosa, se dirigió a la casa 116, ubicada en una callecita de Sausalito, ciudad relativamente cerca del Golden Gate, el puente colgante más famoso y símbolo de San Francisco, California. En esa casa enclavada en la montaña con vista al océano Pacifico, vive una de las escritoras más famosas de América, Isabel Allende, a quien la joven periodista le hizo una excelente entrevista, descarnada, humana, intima.

Comparto con mis apreciados lectores un extracto de esa conversación, donde la escritora Isabel Allende, una mujer que desde niña conoció el mundo, no ha parado de viajar y hoy, soltera con 74 años de edad, ahora es que sigue dando de qué hablar. Sobre Venezuela, país que tenía las fronteras abiertas para todos los inmigrantes del mundo, al respecto, ha dicho:

“Venezuela me dio lo que yo no tenía, lo que no habría podido tener en Chile nunca, que fue una manera sensual de ver el mundo. Y eso, una vez que lo incorporé, me sirvió para la vida, para la literatura. Yo no habría podido escribir La Casa de los Espíritus si me hubiera quedado en Chile. Ese libro es cierto que responde a la nostalgia por Chile, pero tiene todo el color y el sabor de haber vivido en Venezuela. Yo más nunca volví a vivir en Chile. La dictadura duró 17 años, y en ese tiempo tus hijos crecen en otro país. No te los vas a llevar de vuelta. Me costaron mucho los dos primeros años en Caracas, porque no entendía las reglas del juego, que eran tan distintas a las chilenas. No entendía o no aceptaba, la alegría venezolana, la exuberancia, la abundancia, las ganas de parranda. Chile es un país muy sobrio, y venía de una dictadura brutal. Yo venía de un invierno cerrado, severo, y caigo en esta Venezuela hedonista, entonces me costó habituarme. Pero una vez que la acepté, la amé. Venezuela siempre fue un país que recogió gente, que acogía a los que venían de otros países escapando de la violencia, la miseria, y de las dictaduras. Venezuela era el país que tenía las puertas abiertas siempre, y ahora les toca a ellos irse”.

Origen y periplo de una adolescente

El 2 de agosto de 1942, en la ciudad de lima, Perú, nació Isabel Allende Llona, su padre fue Tomás Allende Pesse, Secretario de la embajada de Chile en Perú, primo hermano de Salvador Allende, y su madre doña Francisca Llona Barros; Isabel es la mayor de tres hermanos (Juan y francisco). En 1945, sus padres se separan y su madre regresa a Chile con sus tres hijos, donde vivió hasta 1953. Entre los años 1953 y 1958, la familia se residenció primero en la ciudad de La Paz, Bolivia donde la niña Isabel cursó estudios en una escuela estadounidense; luego en Beirut, Líbano donde estudió ingles en un colegio privado. Si bien es cierto que Isabel Allende, nació en Perú, sus padres eran   diplomáticos chilenos acreditados en ese país, por lo tanto, la niña nacida en Perú, es chilena. A los 16 años, siendo una adolescente termina su periplo y regresa a Chile. Es ahijada del ex presidente Allende.

Vuelta a la patria, la universidad y sus hijos

Entre los años 1958 y 1960, finaliza los estudios de periodismo y pasa a trabajar en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en Santiago de Chile.

En 1962, contrae nupcias matrimoniales con Miguel Frías, de esa unión nace su hija Paula (1963), se van a Europa, reside en Bruselas y Suiza. Regresa a Santiago y nace su segundo hijo Nicolás (1967), ambos nacidos en Santiago de Chile.  En 1967, forma parte de la revista Paula pública artículos sobre temas diversos, a su vez, hace teatro y televisión.

Exilio en Venezuela y la Casa de los Espíritus

El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet, da el golpe de estado contra el presidente Salvador Allende. En Chile, comienza una dictadura militar. En 1975, abandona Chile, sale al exilio en Venezuela, se residencia en Caracas, trabaja en el diario El Nacional y da clases en un liceo secundario.

En 1982, le escribe una carta de despedida a su abuelo moribundo, a quien no le dio tiempo leerla. La transformó en un libro, su primera novela La Casa de los Espíritus, con esta obra se ganó el reconocimiento mundial, se convirtió en un best seller. Trata de una crónica familiar, la vieja casona donde vivían sus abuelos, la infancia vivida, la aparición de los cuerpos asesinados por los cuerpos policiales de la seguridad nacional, que actuaba impunemente en la dictadura de Pinochet. Esta obra, le dio a la autora renombre en el mundo de la literatura. Los viajes de promoción de sus libros se multiplicaban, la vena literaria se imponía, la escritora no paraba, su matrimonio entró en crisis y se divorció del padre de sus hijos en 1987.

Un abogado entra a su vida. Su gran dolor: Paula

El 7 de julio de 1988, se casó con el abogado y escritor de novela policiaca Willie Gordon, se residencia en la bahía de San Francisco, Estados Unidos, vivieron juntos 27 años, en 2015, se divorciaron.

1992, ha sido el año más duro en la vida de Isabel Allende, su querida hija Paula, a la edad de 29 años, murió a causa de una enfermedad conocida como porfiria, que la dejó en coma en una clínica de Madrid. Logró sobreponerse de tan duro pesar. En 1994, con esa triste experiencia escribió un libro sobre la vida de Paula, su niñez, su juventud, quien había realizado trabajos voluntarios como educadora y psicóloga en comunidades marginales de  Venezuela y España. En 1996, en homenaje a su hija, fundó The Isabel Allende Foundation. Paula, se mantiene viva en su pensamiento y acción, la fundación ha otorgado becas a más de 100 organizaciones sin fines de lucro en todo el mundo, ayudando a cambiarles la vida a mujeres y niñas.

Una mujer digna de admiración

Isabel Allende, ha publicado más de 20 libros, ha recibido más de 15 doctorados de universidades internacionales, más de 60 premios en más de 16 países, dos producciones cinematográficas internacionales, centenares de homenajes. A finales de los años 70, la periodista Kalinina Ortega, cubría la fuente universitaria del diario El Nacional, un día me dijo “bachiller Valdez, le voy a presentar a la sobrina de su Líder Salvador Allende”. Éramos dirigentes estudiantiles de la UCV, el presidente Allende de Chile, que había muerto el día del golpe de Estado, se había convertido en un icono para los jóvenes latinoamericanos.

La escritora ha dicho: “El inmigrante no es una persona que viene a aprovecharse del sistema. Es una persona que está saliendo de una situación desesperada. Uno no deja lo que ama a no ser de que esté desesperado”.

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