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Enrique Meléndez: La verdad para Trump

 

La no comparecencia de Donald Trump a la cena anual de los corresponsales de los medios de comunicación social, destacados en la Casa Blanca; famosa porque se trata de una cena dedicada al humor; de modo que el presidente de EEUU tiene la oportunidad de mofarse hasta de sí mismo; tanto más de sus adversarios políticos, e, incluso, se pudiera interpretar que una de las ojerizas, que le tiene Trump a la misma, se debe al hecho de que, según lo recuerdan los comentarios periodísticos, en el 2011 Barak Obama lo hizo objeto de una de sus burlas, estando él presente en la misma; ya que para esta gala asisten no sólo periodistas de las principales cadenas noticiosas del mundo entero, sino también magnates, escritores, actores de cine y televisión; es decir, gente ligada al mundo del arte y del espectáculo, y con el perdón de la digresión; pero decía que la no comparencia suya demuestra una gran debilidad, y esto porque él sabe que este es uno de sus puntos frágiles: su mal carácter.

Recuérdese que no estamos ante un hombre de una gran oratoria; con la elocuencia de un Bill Clinton; que resultaba exuberante, en ese sentido, o con la del propio Obama. Pues él no es más que un tendero; que dice las cosas que el medio estadounidense quiere oír; no desde el punto de vista racional, sino instintivista, y donde hay mucho de prejuicios raciales y sociales; en efecto, una visión de  mundo muy tergiversada de la realidad, y por eso es que Trump se ve obligado a apelar a la mentira o a la falsedad de ciertas situaciones; algunas de las cuales se las han rebatido; como sucedió con el caso de los suizos y de los franceses; cuando dijo cosas de Suiza y de Francia, que no son tales, y que fueron refutadas, tanto por el gobernante suizo (que ¿qué se había fumado?, le preguntó), como el francés, y así mentiras e infamias, que va lanzando, a medida que avanza en su desempeño, y, en ese sentido, lo que parece es el capitán ebrio de un barco, cuyos pasajeros tiemblan de miedo por cada trastada, que da. Por supuesto, un tendero a la moderna, es decir, se trata de un empresario que, de pronto, ha incursionado en el mundo de la política con mucho éxito, y esto porque gracias a esa retórica altisonante; cargada de patrioterismo yanqui, logró atraer la atención del estadounidense inculto, sobre todo, de la provincia; pues obsérvese que Hilari Clinton ganó en las grandes urbes; y, a ese respecto, su visión de mundo es estrictamente vertical; como es la visión de mundo de un empresario; tanto más, un empresario con una torre en la Babilonia contemporánea, o sea, Nueva York.

Así comenzó Chávez en Venezuela: en evitar todo contacto directo con los medios de comunicación, y esto porque sabía que no tenía el temperamento adecuado, para tolerar las posibles incomodidades; que le ocasionarían las preguntas imprudentes de los periodistas, y como Trump, tuvo un historial de reacciones muy agresivas; con uno que otro de mis colegas; de modo que uno diría que, al final, terminó clausurando sus encuentros con los medios de comunicación por esta razón. Obsérvese que Chávez provenía del mundo militar, y en donde las cosas funcionan también en forma vertical: desde la primera instancia se toma una decisión, y eso baja hasta la última jerarquía como una orden, que no la detiene nadie, y un sujeto de esta calaña y formado en esas condiciones, no se cala imprudencias sean de quien sean.

Que es lo que comienza a preocupar en el mundo de hoy; ese autoritarismo severo de Trump; que ya se ve desde su intolerancia a los medios de comunicación, y lo que viene a implicar un reto a las instituciones de ese país; que tienen fama en el mundo entero por su absoluta independencia; al punto de destituir hasta presidentes o poner en tela de juicio su conducta moral.

Por lo demás, esta no comparecencia de Trump también forma parte de lo que se ha conocido como su guerra contra los medios de comunicación, y que incluye el hecho de que días atrás se les había negado el acceso a los corresponsales en la Casa Blanca de CNN, The New York Time y The Guardian a una rueda de prensa, que debía ofrecer uno de los voceros de la administración Trump, y lo que se alegó fue que estos medios nunca decían la verdad. Como para manifestar: cualquier parecido con la realidad, con respecto a nuestro país, no es más que una casualidad. ¿No solía decir eso mismo Chávez en sus primeros días de mandato de El Universal, que dirigía por aquel entonces Andrés Mata? El propio director del New York Time ha calificado este hecho como un insulto manifiesto a las ideas democráticas.

Ahora, ¿qué es la verdad para Trump? La verdad son sus mentiras; que se las refutan una y otra vez los medios, sobre todo, impresos, y que Trump las dice, al voleo, sobre todo, en twitter, es decir, por mampuesto; que también constituye otra de sus cobardías; porque se trata más bien de mensajes llenos de provocación; es decir, miente por provocación, y lo que también es preocupante, para una sociedad como la estadounidense; donde la mentira no forma parte constitutiva del ser, como sería el caso de nosotros los sudamericanos; si se parte del hecho de que, cuando un gobernante se permite mentir descaradamente, también está dando a entender que está escogiendo el camino del autoritarismo, y de allí el que se maneje la expresión: “con la oscuridad muere la democracia”, en la prensa estadounidense de hoy en día, y esto por el abuso que supone la manipulación de la mentira en la opinión pública; so pena de volverse una sociedad esquizofrénica, como nosotros, la famosa sociedad enajenada de la que hablaba Marx, y que es lo que ha dado lugar al hecho de que algún bromista diga entre nosotros que Trump viene a ser el primer presidente hispanoamericano de EEUU.

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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