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Guillermo Guerrero: Aumento de marzo; Poder adquisitivo ha caído 50% en dos años

La semana pasada, el Presidente Nicolás Maduro anunció un aumento a la unidad tributaria que la llevó de Bs. 177 a Bs. 300. El impacto de esta medida se traduce en un aumento del bono de alimentación de 69,49%, con lo cual pasa de Bs. 63.720 a Bs. 108 mil.

Este aumento del Bono de Alimentación se suma al aumento del salarial mínimo realizado en enero, con el que este pasó de Bs. 27.092 a Bs.40.638. En conjunto, ambos aumentos llevarán el “Ingreso Mínimo Legal” (término usado por los representantes del gobierno para abarcar el total del salario mínimo sumado al bono de alimentación) a Bs. 148.638 (cifra que es 42% mayor a la actual).

La medida de enero en conjunto con la de marzo, representan un aumento de 63,68% al Ingreso Mínimo Legal en el primer trimestre de 2017.

Desde los últimos meses del 2016, los portavoces del gobierno han hecho énfasis en el resguardo continuo del poder adquisitivo de la población ante la inflación, prometiendo aumentos trimestrales periódicos.

El gobierno nacional ha cumplido con los aumentos de acuerdo a lo ofrecido, pero no con el resguardo de los ingresos de la población. Según reportes publicados en prensa nacional de cifras filtradas del BCV, la inflación mensual promedio del último trimestre del 2016 fue de casi 20%.

Además, la comisión de finanzas de la Asamblea Nacional, presidida por el economista José Guerra, ha realizado cálculos siguiendo la metodología del BCV.

Estos cálculos arrojan una inflación estimada para enero que alcanzó 18,66%.

Ante cifras inflacionarias que se han salido completamente de control en los últimos meses, los aumentos salariales no han logrado mantener el ritmo y la capacidad adquisitiva real de la población está en pronunciado descenso.

Más bono de alimentación y menos salario

La estrategia de dar mayor importancia al bono de alimentación, a expensas del salario propiamente dicho, comenzó en marzo del 2016. Antes de dicha fecha, el salario era de aproximadamente Bs. 9.649, mientras que el bono de alimentación Bs. 7.965; estas cifras descomponían el Ingreso Mínimo Legal en un 55%/45% a favor del salario propiamente dicho.

En el año transcurrido desde dicha fecha, el Salario Mínimo habrá crecido 420% mientras que el Bono de Alimentación 1.356%. Las cifras para el próximo mes representarán una relación de 27%/73% a favor del complemento alimentario, lo que indica a un pronunciado decrecimiento del salario en favor del bono.

El objetivo claro de esta política es tratar de preservar el poder adquisitivo de la población sin ahogar a las empresas aumentando sus pasivos laborales hasta el punto de que no pueda pagarlos. Esto se debe a que el bono de alimentación no se incluye en el cálculo de utilidades.

Ingreso Mínimo Legal descompuesto en sus componentes

El salario y la inflación: una carrera desigual

Hasta finales del 2015, el gobierno nacional había parcialmente logrado su objetivo: el ingreso real (ajustado por inflación) para la fecha de cada aumento se había mantenido en niveles más o menos estables. A partir de dicha fecha esta política se hizo insostenible ante una inflación que comenzó una rápida aceleración.

La inflación anual del año 2014 fue de 68,15% y para el 2015, la cifra ascendió a 180,87%.

Inflación e Ingreso Mínimo Legal

De acuerdo a los reportes de inflación de BCV filtrados en prensa nacional, la inflación anual de; 2016 ascendió a 800%. Más aún, la inflación acumulada de los cuatro primeros meses del año pasado, supero significativamente la inflación total del 2015. En este contexto, el mantenimiento del poder adquisitivo fue imposible.

Entre enero y noviembre del 2015, el ingreso mínimo legal en términos reales (ajustado por inflación) para la fecha de cada aumento se mantuvo en un rango de entre 85% y 105% de su valor inicial; cada incremento remunerativo buscaba que esta variable mantuviera más o menos el mismo nivel de poder adquisitivo registrado en enero del 2015.

Salario Mínimo e Ingreso Mínimo Legal Real

A partir de dicha fecha, los precios se dispararon. Se piensa que en el 2016, la inflación mensual promedio se situó en 20%, más del doble del promedio de 2015.

Ante esta cifra, el ingreso mínimo legal en 2016 cayó a 77% en abril, 62% en noviembre.

De acuerdo a estimaciones razonables sobre la inflación en el primer trimestre del 2017, el ingreso mínimo legal para marzo podría caer en términos reales a tan solo 51% de su valor en enero de 2015. Esto significa que, incluso tomando en cuenta el nuevo aumento, un venezolano que gana salario mínimo podrá comprar en marzo la mitad de lo que podía comprar en enero del 2015.

¿Cuándo esperar el próximo aumento?

Desde noviembre del año pasado, el gobierno ha acelerado el ritmo de los aumentos remunerativos, pasando de un aumento cada 3 meses and un aumento cada 2 meses. Además, una constante en la política salarial venezolana de los últimos años ha sido marcar el día del trabajador (1ero de mayo) con un aumento del salario mínimo. Ambos factores confluyen en mayo.

Para mantener el poder adquisitivo actual, asumiendo que la inflación se mantenga al mismo ritmo de enero (18-20% mensual), el ingreso mínimo legal tendría que aumentarse en aproximadamente 40% en mayo. Esto llevaría el total remunerativo a aproximadamente Bs. 210 mil mensuales.

Un aumento de 40% tendría un efecto equivalente al del aumento de la unidad tributaria de marzo sobre el total remunerativo, de modo que no es descabellado pensar que la cifra pueda estar cerca de dicha referencia.

En cuanto a la descomposición en remuneración salarial y bono de alimentación, el gobierno nacional tiene campo de maniobra. Un aumento de 40% en el Ingreso Mínimo Legal puede lograrse con aumentos de 40% en ambos rubros o aumentos diferentes que en su conjunto alcancen la cifra deseada. Sin embargo, es más probable que el aumento sea de ambos rubros y que el mayor peso del aumento se atribuya al salario propiamente dicho.

Sin embargo, el gobierno nacional debe saber que se balancea sobre un hilo muy fino; la economía está atravesando una recesión sin precedentes, y un aumento demasiado alto podría contribuir a la quiebra de empresas privadas y a una mayor inflación. Además, podría afectar seriamente los pasivos laborares de un sector público ya seriamente deficitario.

Predecir los siguientes pasos del gobierno nacional se ha vuelto una tarea casi imposible; tanto por lo errático de estos, como por la situación cada vez peor de la economía.

En este contexto, la probabilidad de un aumento salarial en mayo es muy alta, pero la magnitud del mismo queda por verse.

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