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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Renovación del PSUV y la oración de San Francisco de Asís (06-03-2017)

La intensificación de la campaña internacional contra Venezuela sigue su curso. Ya vimos como tuvo un capítulo de presiones a la administración Trump para que fuese más activa en la conspiración contra la Revolución Bolivariana, con relativo éxito. Ahora se abre una nueva avanzada cuando sectores imperiales, con el respaldo de la derecha continental, presionan a la OEA para que avance en la hipotética aplicación de la Carta Democrática Interamericana contra nuestro país. No vamos a desentendernos de este importantísimo tema, por supuesto, pero hoy concluiremos el somero análisis que venimos haciendo de parte del Boletín N° 50 del PSUV.

Comencemos con un párrafo del Boletín, relativamente largo: “Nuestra fuerza no se construyó ni en las oficinas gubernamentales, ni en los canales de televisión o las emisoras radiales, aunque se los utilizó para construirse; el Movimiento Bolivariano se construyó primero en los cuarteles clandestinamente, alejado de las élites dirigentes de la vieja y burguesa Fuerza Armada, se construyó con un trabajo incansable y silencioso con las bases de la oficialidad y después del 4 de febrero de 1992, con un perseverante trabajo en los barrios, las universidades, los liceos, las fábricas y, obviamente, los cuarteles. Este trabajo en todas sus fases lo dirigió el Comandante Supremo Hugo Chávez, podemos decir que este es el método de trabajo político de Chávez, reivindicado por el camarada presidente Nicolás Maduro cuando afirma que el trabajo político es insustituible”. Para nosotros, este párrafo no tiene desperdicio y apunta a la esencia del pensamiento chavista. Lamentablemente, en no pocos casos esa esencia parece olvidada o al menos relegada. Es urgente recuperarla si queremos que nuestra épica resistencia de 2016 se convierta pronto en victoriosa recuperación.

En el párrafo citado, hay una clara crítica a los métodos y al estilo de trabajo del Gobierno y del partido. Tiene que ver con el hecho de que en muchos sentidos nos hemos venido “oficializando” en nuestra acción, dándole razones a la canalla mediática para calificarnos, despectivamente, como “oficialistas”. Igualmente se critica la exagerada “mediatización” de la Revolución. Nuestros medios son muy importantes, por supuesto, pero nunca deben sustituir nuestro terreno más natural, aquel donde somos más fuertes y donde late el corazón del pueblo cotidianamente: la calle, las fábricas, los campos petroleros, los campos de sembradíos, las universidades, los liceos, las escuelas, los barrios.

Por supuesto, hay toda razón cuando se dice que “este es el método de trabajo político de Chávez, reivindicado por el camarada presidente Nicolás Maduro cuando afirma que el trabajo político es insustituible”. Pero estar en la calle no es solo hacer marchas ni pegar afiches ni pintar grafitis. Todo eso hay que hacerlo, más la presencia del partido en la calle significa “ir a las catacumbas” como ha pedido Maduro, o como exigía Chávez: “Hacer asambleas populares por todas partes, a reunir a los campesinos, allá en las tierras donde sufren, donde sueñan; a ir con los pescadores, a oír sus cuitas, a oírles el alma, hablar con los estudiantes en las universidades, con los muchachos de los liceos, con los desempleados, con las mujeres, con los niños de la calle, con los vendedores de verduras, con los soldados. Vamos, ese es el camino, no hay otro camino”.

Aquí no estamos hablando del “Gobierno de Calle”, esa es otra cosa, necesaria pero insuficiente. Ni de que un ministro vaya un día a un barrio a hablar con la gente. Necesario también, pero insuficiente también. Hablamos –habla Maduro, habla Chávez- de la acción cotidiana del partido de vanguardia, si es que de verdad quiere serlo. No podemos seguir siendo gente que se reúne consigo misma y que deja al pueblo como espectador. Es un cambio radical el que exige el momento en ese sentido, es un partido nuevo, una nueva sensibilidad, una nueva conducta. No es una simple reforma o “reorganización”, es la tan manida pero también tan postergada “revolución en la Revolución”. Partido de calle, partido en las catacumbas, partido del pueblo, como decían los adecos (aunque terminaron siendo todo lo contrario).

Claro, el Boletín a veces refleja nobles intenciones que no se han cumplido del todo, por ejemplo: “Para este proceso de construcción de un nuevo Poder Popular creamos el año pasado un instrumento formidable, que hay que seguir expandiendo y fortaleciendo: el Congreso de la Patria, con sus 29 sectores sociales y sus más de 160 columnas. El Congreso de la Patria es en este momento el punto de confluencia de la rica diversidad del movimiento popular venezolano y se constituye en el pivote de la recomposición de la base social de apoyo de la Revolución Bolivariana o, dicho de otro modo -gramsciano y chavista-, de la reconstrucción del bloque histórico popular y revolucionario”. Bien, esa es la idea, pero hay que hacerla realidad. Aplicar de verdad eso de seguir expandiendo y fortaleciendo esta herramienta. Nosotros formamos parte del originario Comité Promotor del Congreso de la Patria, y estamos de acuerdo en  que es un instrumento con grandes potencialidades. Pero ha pasado lo irremediable: el instrumento se ha contaminado con las enfermedades del partido, porque si la vanguardia tiene un virus, habrá de contagiarlo a todo lo que toque. Si el partido cambia, todo ha de cambiar, también el Congreso de la Patria, que no debe ser un instrumento del partido, sino del pueblo todo (y no solo del pueblo relativamente organizado en la periferia del partido).

Llamamos una vez más a leer el Boletín, a estudiarlo, a debatirlo, pues aborda muchos otros temas además de los que hemos comentado. Nosotros esperamos que la transformación del PSUV sea real, profunda y revolucionaria. Como reza el Bhagavadgita:

“Atiende a tus pensamientos, pues estos se convierten en palabras,

Atiende a tus palabras, ya que se convierten en acciones,

Atiende a tus acciones, porque se convierten en hábitos

Atiende a tus hábitos, porque se convierten en tu carácter

Atiende a tu carácter, porque se convierte en tu destino”

Ir al pueblo, para que tras nuestra siembra, cosechemos los frutos que propone la oración de San Francisco de Asís:

Donde hay discordia, que yo lleve la Unión.

Donde hay duda, que yo lleve la Fe.

Donde hay error, que yo lleve la Verdad.

Donde hay desesperación, que yo lleve la Esperanza.

Donde hay tristeza, que yo lleve la Alegría.

Donde están las tinieblas, que yo lleve la Luz.

Amén.

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