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Jesús Alexis González: Genuflexión ante la inmoral corrupción

En el presente artículo, soslayamos el impacto socioeconómico de la corrupción que a la luz de la percepción de una mayoría de la población venezolana supera el desorbitante monto de $ 350.000 millones en el espacio histórico del chavismo-madurismo, en armonía con lo reflejado a nivel mundial a través del Índice de Percepción de Corrupción (IPC) año 2016 que determina el grado en que los funcionarios públicos y los políticos aceptan sobornos, reciben pagos ilícitos, desfalcan fondos públicos, entre otros delitos (va desde 0 a 100 siendo cero el muy corrupto y 100 el ausente de corrupción) donde nuestro país ocupó el puesto 166 entre 176 países  con 17 de puntuación en un contexto donde Somalia se ubicó en el último puesto con 10 puntos, y Dinamarca y Nueva Zelanda compartieron el primer puesto con 90 puntos (EEUU el 18 con 74 puntos, Cuba el 60 con 47 puntos y Rusia el 131 con 29 puntos); para centrar la atención en el daño que propicia la genuflexión que muestra la nación entendida como la acción de doblar las rodillas hacia el suelo en señal de reverencia, sumisión y adoración  al proceso de corrupción que impera actualmente, hecho que ha inducido una suerte de moralidad del lucro privado en el marco de una cultura de la ilegalidad.

Tal acontecer de inmoral corrupción, que evidentemente   va en contra de toda regla social muy especialmente en cuanto a las buenas costumbres se refiere, ha sido abonado por indiferencia conductual de los ciudadanos  al punto de estar comportándonos como cómplices necesarios para la maduración y proliferación de antisociales de nuevo cuño que a la “vista de todos” están en contra de las normas y reglas de comportamiento en sociedad, al igual que de los ¡VALORES ÉTICOS! La corrupción, que el Banco Mundial cataloga como un abuso del poder público en beneficio propio, podemos de nuestra parte contextualizarla como una deliberada acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos en perjuicio del interés común de la sociedad, la cual  adquiere formas variadas cuando se ejerce la función pública tal como extorsión (exigen dinero a los usuarios de un servicio público), soborno (reciben dinero para para otorgar una respuesta favorable al margen de haberse cumplido los requisitos), peculado (apropiación de bienes bajo su administración), fraude (venta o uso ilegal de bienes del Estado o gobierno), colusión (asociación con contratistas y proveedores con el fin de procurarse beneficios), malversación de fondos y desfalco (utilización de mecanismos impropios para sustraer dinero del presupuesto público), y el masificado tráfico de influencias (ejercicio del cargo para obtener un beneficio personal o familiar). Ese funesto “motor de la corrupción”, recibe combustible desde la impunidad, la concentración de poderes y por la presencia de un partido único oficialista que en conjunto perfilan una depravación moral que genera una desconfiguración social desde el instante que se perfecciona tanto un comportamiento político desviado (falta de ética política), como una conducta política contraria a las normas jurídicas (falta de ética jurídica).

Sea pedagógicamente necesario, referenciar la denominada moral marxista cuando asume que al estarse persiguiendo una mayor justicia social, superior al sistema capitalista, mediante la construcción de un nuevo orden socialista, se supone que tal nuevo orden, tendrá necesariamente que corresponder a una nueva moral que desplaza la moral capitalista; en conjunción, tanto con el Manifiesto Comunista donde se sostiene que la revolución comunista “abolirá toda moralidad en vez de fundarla de nuevo”, como con el propio Marx quien señaló que los seres humanos no necesitan una moral para ver transformado su mundo; al tiempo de agregar que las ideas morales no contribuyen a superar el mundo real, al extremo de afirmar que los términos moralidad y critica moralizante eran epítetos insultantes. A tenor de lo expresado, nos emana una interrogante: ¿Será por estos “argumentos” que la “revolución” chavista-madurista decidió abandonar toda acción vinculada con la moralidad?

Nos permitimos citar nuestro artículo del 19/03/2016:

http://cedice.org.ve/corrupcion-en-revolucion-con-vision-anclada-en-cap/    donde sostuvimos que el largo juicio seguido a CAP sirvió de escuela para la enseñanza-aprendizaje de la antipolítica donde ejercieron “notables” maestros; juicio sustentado en una rectificación presupuestaria (22/02/1989) por la cantidad de doscientos cincuenta millones de bolívares (Bs 250.000.000,00) que luego fueron cambiados a una tasa preferencial de Bs 14/$ para alcanzar un total de $ 17.241.379,31 teniendo como beneficiario al Ministerio de Relaciones Interiores (MRI). Dicha operación, se conoció el 08/11/1992—luego de 4 años—por la televisora Televen pasando a ocupar con asombrosa inmediatez los titulares de la prensa nacional (¿eficiencia comunicacional o estrategia soterrada?), al punto que el Fiscal General en una, hasta ese momento, desconocida agilidad burocrática solicita ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) un Antejuicio de Mérito contra CAP el 11/03/1993—4 meses después de la denuncia televisiva—imputándolo por una “presunta comisión de hechos delictuosos contra la cosa pública” y por la “comisión de delitos de malversación y peculado”; hasta que el 30/05/1996 la CSJ dicta la sentencia definitiva—7 años después de haberse efectuado la rectificación presupuestaria—condenándolo a 2 años y 4 meses de arresto domiciliario por la comisión del delito de malversación agravada al tiempo de ser absuelto del cargo de peculado doloso. Ante el desenvolvimiento y resultado de ese tormentoso “juicio presidencial”, nos surgen tres interrogantes: (1): ¿Fue un juicio anticorrupción o antiCAP? (2): ¿Existen en la actualidad causas para iniciar un “juicio masivo” por corrupción? (3): ¿Estará el TSJ dispuesto a “permitir” (¿?) la apertura de juicios?

Como reflexión final, nos formulamos una nueva interrogante: ¿Renunciará el venezolano tanto a su actual genuflexión ante la corrupción  como al argumento según el cual la manera de encontrar la acción es a través de la ¡¡¡ INACCIÓN !!!

 

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