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En Cumaná los pecadores insurgen contra el hambre impuesta por el “Chavismo”

 

“Antonio, agarra el rezón y traite la escopeta, por si acaso, no vaya ser que vuelvan otra vez, y nos quedemos como perro en Platabanda”, decía  Enrique Visaez, un viejo del mar, domiciliado en la calle “Buena Vista” de la parroquia Ayacucho, junto a no menos de unas 500 personas, entre mujeres, hombres jóvenes y niños, venidos de cualquier parte del Estado Sucre.

Estos pescadores tomaron este primer miércoles  de Cuaresma la Bahía de San Luis, con sus artes de pesca, como quien  protesta contra el populismo,  el abandono en el cual han sumido a una población,  no solo de los pésimos e inexistentes  servicios sanitarios y  falta de insumos y medicinas, sino,  por  la carencia de alimentos y sus elevados costos para poder adquirirlo, más  el desparpajo de ver el  dispendio de votar recursos para fiestas de carnavales, mientras las aguas negras  recorren entre la gente creándose un ambiente hostil para la vida.

 

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En la expresión del “Catire” estaba condensada toda la carga de irreverencia contra un régimen, por la falta de seguridad que padecen estas humildes familias, quienes además de asumir el sagrado deber de buscar el sustento, que hoy el estado rentista y petrolero no  garantiza a nadie, exentos, a quienes dadivosamente rubrican con el “Carnet de la Patria”, también tienen que aparcar para su resguardo de la piratería marina que los tiene contra las cuerdas; hasta el punto, que muchos de ellos se han ido a la ruina, como consecuencia de los sucesivos atracos; y hasta desapariciones físicas, que han enlutado;  dejado a la intemperie y en la orfandad a familias completas.

 

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En esa noche sin luna, la oscura ensenada de la Bahía de San Luis de Cumaná, divisaba, desde Puerto de Sucre, hasta Playa “Los Chivos”,  más de 80 luces que adornaban; que ardían sobre las calmas y tensas aguas de este indómito caribe. Ahí yacía la esperanza de un pueblo, que renunció a una bolsa o caja de los Clap, que renunció a ser sellado, como quien marca a una res para su beneficio. Una población, que en número sumaría mas de 30 familias; y que decidida y civilmente se convocaron a enfrentar la manera de manejar la cosa pública en estos tiempos. Un pueblo que renunció al populismo impuesto por un orden económico que pretende mantenerse, mancillando la legitimidad de origen de una democracia.

 

En las palabras de Antonio al igual que Pedro o Rómulo, pecadores que asumieron esta faena y caladas,  se resumía el sentimiento y el espíritu que hoy recorre el alma venezolana, la indignación y la soledad en la cual ha sido echado el destino de un país, por quienes en nombre de “Poder Popular”, han desviado, no sólo los recursos de una nación, sino, que han hipotecado los sueños y anhelos de una sociedad ávida de salir hacia un mundo de mejor calidad y calidez humana.

 

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