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Néstor Francia / Análisis de Entorno del 09 y 10 de marzo 2017

Análisis de Entorno: Situacional Político jueves 9de marzo de 2017

Encuentro de la Red

Los pasados días lunes 6 y martes 7 de marzo estuvimos participando en el XV

Encuentro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, con el tema “Comunicación Emancipatoria (debería decir “Emancipadora”) o Patrias Colonizadas”. Como sucede en estos encuentros de la Red, que se realizan desde principios del siglo XXI, pudimos compartir con destacadas figuras del mundo intelectual y académico de la izquierda continental y mundial, y aprender de estas personas muy bien formadas  e informadas. Es justo decir que a estos encuentros asisten cada vez menos artistas. Esta vez no pasaban de cuatro o cinco, cuando mucho. Algún cineasta, como Carlos Azpurua, escritor de ficción, como Luis Britto García, poeta, como nosotros mismos o Farruco Sesto. Sugeriríamos que se cree un capítulo de la Red exclusivamente para artistas. Los artistas son distintos a los intelectuales, tienen sus propios hábitos, estilo, intereses, maneras de comunicarse, tareas específicas. Por lo tanto, producirán resultados diferentes a los que se obtienen en el encuentro de intelectuales y académicos. Al principio asistían más de ellos, pero creo que de a poco se han ido dando cuenta de que estos encuentros los dominan los intelectuales, que son básicamente investigadores y académicos, sin duda creativos, pero no en el campo del arte, sino del pensamiento. Los dos sectores tienen puntos de encuentro y en realidad todos son intelectuales, pero el temperamento artístico, que posee sus propias y singulares particularidades, necesita espacios propios.

Hecha esta precisión que nos parece ciertamente muy importante, vayamos al grano en cuanto a la reunión específica de lunes y martes. Lo haremos apelando a aquellas opiniones y propuestas que nos parecieron de mayor interés. Antes diremos que creemos que en algunos momentos el Encuentro se tornó un tanto repetitivo en asuntos del diagnóstico de la comunicación enemiga. Es necesario conocer al adversario, es verdad, pero no podemos excedernos en la presentación de la denuncia de sus hostilidades y métodos, porque la principal mirada hay que orientarla hacia nosotros mismos, hacia nuestras debilidades y carencias, y buscar las vías para superarlas. El enemigo hace lo que le corresponde, no podemos esperar otra cosa. En realidad, en la situación actual nuestro principal problema somos nosotros mismos y cómo prepararnos para desarrollar las capacidades que nos permitan vencer a ese formidable enemigo.         Por eso nos gustaron particularmente las intervenciones más críticas y descarnadas, que por suerte también abundaron. Sobre todo tomando en cuenta las siguientes líneas de la declaración final del Encuentro, leída en cadena nacional y entregada al presidente Maduro, y que se refieren a “… la necesidad de desarrollar nuevos medios creativos, con nuevos contenidos semánticos y renovadas formas para transmitirlos”. La verdad es que nosotros hemos abordado muchas veces este tema y no vamos a abundar de nuevo hoy en él. Preferimos citar una parte de la ponencia que en el Encuentro presentó Luis Britto García, y que apunta a temas específicos pero que se pueden vincular a los problemas generales de nuestras políticas comunicacionales. Veamos, en bastardillas, el texto de Britto, al cual añadimos comentarios nuestros en fuente normal:

 Un decálogo para los medios revolucionarios

La agenda comunicacional de los gobiernos progresistas no se limita eliminar o neutralizar el aparato mediático capitalista. Es necesario no solo crear medios propios con capacidad para cubrir sus respectivos ámbitos, sino además hacerlos vehículos de un mensaje distintivo con potencial para convencer. Para ello van algunas sugerencias:

1.- Revolución es innovación: un medio revolucionario innova en el fondo y en la forma. El medio audiovisual del Estado, VTV, ha innovado ciertamente en la plataforma tecnológica, pero más bien poco en la forma de hacer televisión y en el fondo de sus contenidos (mensajes, estilo del discurso, profundidad político-ideológica, etc.)

2.- La comunicación revolucionaria es el sistema educativo de toda la sociedad (esto es cierto y no se compadece con el uso excesivo y repetitivo de la propaganda y la mera información en desmedro de la formación)

3.- No nos haremos eco en los medios revolucionarios de calumnias y mentiras de la derecha, ni prestaremos relieve o resonancia alguna a figuras insignificantes de los adversarios polemizando con ellas o mencionándolas en forma saturativa. A menudo somos propagandistas de la oposición. Es mucho más fácil atacar a Capriles y a Ramos Allup, brindándoles exposición gratuita, que estudiar, investigar y profundizar en los temas más trascendentes.

4.- No inhabilitaremos sistemáticamente a nuestros mejores comunicadores. Solemos habilitar a aquellos que más adulan o repiten como loros lo que el público chavista  (casi el único que tenemos)  quiere oír.

5.- Un sistema de comunicación revolucionaria debe ser fuente continua de datos concretos, objetivos, oportunos y actualizados sobre la realidad. Hay un subjetivismo producto de una frecuente pereza intelectual.

6.- No copiaremos los peores rasgos de los medios de comunicación de la ultraderecha tales como: la interrupción repetida, la cuña machacona y sin imaginación, el aumento del volumen del audio al pasar propaganda, el autosobotaje de llenar la pantalla de logos, letreros, cintillos, ventanas y ventanillas que impiden saber qué se está transmitiendo, la interrupción de la interrupción de la interrupción. No se puede transmitir un mensaje distinto de los medios comerciales usando sus mismos códigos. Sin comentarios.

7.- No dejaremos que la programación sea saboteada por una competencia de figurones pugnando por aparecer asomados interrumpiendo los programas de mayor audiencia. Nuestros medios sufren de “ministritis”. Hacen que el discurso sea incoherente cortando a cada rato para un pase a un ministro diciendo o inaugurando cualquier cosa, con asuntos que bien pueden reservarse para los noticieros. Ni qué decir  del divismo que cunde con anclas que más que comportarse como revolucionarios, parecieran aspirar a una estrella en el bulevar de Beverly Hills.

8.- No imitaremos a la derecha en la creencia de que la figuración mediática sustituye al trabajo político ¡Medios, paredes, redes y gobierno de calle!

9.- Comunicación revolucionaria debe ser sinónimo de excelencia y utilizar a fondo la inagotable dotación de talentos de la izquierda. No necesitas tener talento, basta con que adules y repitas.

10.- Usaremos a plenitud los medios de que disponemos, articulando una estrecha cooperación y colaboración de los medios de servicio público con los alternativos y comunitarios. Sin comentarios.

Es imposible agotar temas tan complejos en un par de días. Nosotros hicimos una propuesta que de algún modo está reflejada en la declaración final: que se promueva un gran debate continental, con correlatos nacionales, de manera simultánea, con participación de intelectuales, artistas, movimientos sociales, organizaciones populares, partidos de izquierda, profesionales, campesinos, obreros, indígenas, etc., sobre el tema de la comunicación reaccionaria y revolucionaria. Un debate de este tipo sería en sí mismo una acción comunicacional de largo alcance.

También señalamos que todos nuestros problemas comunicacionales tienen como causa principal la ausencia de estrategias de corto, mediano y largo alcance, que tenga como punto de partida la caracterización científica de la realidad.              El Encuentro reflejó gran conciencia revolucionaria en torno a temas que a menudo suelen ser desestimados, sobre todo por la comunicación contrarrevolucionaria, tal como se constata en la declaración final:  “… abogamos por la liberación de Julian Assange, director de WikiLeaks, y el cese de la persecución a Edward Snowden”

“Condenamos la ocupación del territorio de Haití por la MINUSTAH”

“Apoyamos al pueblo de México ante la propuesta de continuar la construcción del muro en la frontera sur y criminalizar a mexicanos y otros migrantes de Nuestra América”

“Emplazamos al gobierno de Estados Unidos a que desclasifique toda la información de las guerras mediáticas contra gobiernos y procesos revolucionaros de Nuestra América, como la que tiene lugar contra Venezuela”. Esto refleja la excelente propuesta que en ese sentido  presentó nuestro ministro de comunicación e información, Ernesto Villegas.

“Exigimos la derogación de la Orden Ejecutiva que declara a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos”

“…. rechazamos las infamantes y falsas acusaciones contra el Vice-presidente Ejecutivo de Venezuela Tareck El Aissami”.

El último párrafo de la declaración final es elocuente y  plantea el tema de las estrategias: “En suma, se trata de producir una real y participativa comunicación emancipatoria, a partir de una iniciativa que, para que sea fecunda, deberá traducirse en una estrategia local, continental y planetaria, que mediante la suma de esfuerzos, talentos y capacidades creativas haga prevalecer la razón revolucionaria de los pueblos del sur contra la dictadura mediática del capital”. Eso es exacto y correcto.”

Análisis de Entorno: Situacional Político viernes 10 de marzo de 2017

OEA a la Carta

La situación de la oposición de Venezuela, a lo interno, es ciertamente muy desventajosa. Habiéndose mostrado incapaz de capitalizar el descontento popular por la situación económica, y tras despilfarrar el dudoso capital político conquistado en las elecciones de 2016, sus opciones para salir de Maduro, acudiendo a sus propias fuerzas, se han reducido a cero. Ya han desistido de la idea de convocar un referendo revocatorio, las elecciones adelantadas son una figura que ni siquiera está en la Constitución, la idea de una reedición del Caracazo no tiene asidero en la transformada cultura política venezolana pos Chávez, carecen de fuerza orgánica en el sector militar y su “dirigencia” proyecta una imagen muy negativa de divisiones, canibalismo, ausencia de liderazgo y mediocridad. No poseen un proyecto de país presentable que pueda enamorar a las mayorías. Así que cada vez más miran puertas afuera de la casa y buscan a un intruso salvador que les haga el mandado.

El chavismo tampoco puede decir que las tiene todas consigo, no al menos en el sentido del respaldo popular. Números serios indican que la primera minoría social, por amplio margen, sigue siendo la de los identificados como “no alineados”. Pero el chavismo, en general, se muestra unido, con solo algunas disidencias políticas aun no significativas, al menos electoralmente y en el sentido de la movilización popular, como las de Marea Socialista y otros factores críticos de la mala manera, así como diferencias con aliados menores, como el PCV, el PPT, Redes, el MEP. También posee un liderazgo claro y distinguible, un proyecto reconocible y presentable, fuerza militante combativa, organizada y movilizada, y una admirable capacidad de resistencia a los intensos ataques del enemigo. Aunque está en problemas, su fortaleza política es inmensamente superior a la de la derecha.

En ese contexto, la oposición presiona buscando la condena internacional para el Gobierno de Maduro. Ahora bien ¿cuál es el real destino de esas presiones, a dónde pueden conducir?

Por lo pronto, la derecha apuesta a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Eso, en primer lugar, es muy difícil que ocurra por ahora. Como hemos dicho en otro Análisis, para ello se requeriría el apoyo de las dos terceras partes de la organización. Estando conformada esta por 34 países, se necesitaría al menos 23 votos. Recordemos que en la última votación que involucraba el tema de Venezuela en el Consejo Permanente de la OEA, el 16 de junio de 2016, cuando nuestra Canciller propuso que se investigara la conducta de Luis Almagro, 19 países votaron a favor y 12 en contra. Eso fue hace menos de un año y poco ha cambiado el panorama político en el continente para pensar que pueda darse un vuelco tan radical contra nuestro país como para que la derecha logre casi duplicar sus votos y se pueda aplicar la Carta. Mucho menos cuando se da el hecho, informado ayer por el presidente Maduro, de que Venezuela fue elegida por unanimidad como presidenta de la Asociación de Estados del Caribe. No hay posibilidad inmediata para la aplicación de la fulana Carta. Las presiones de la derecha son, pues, parte del tinglado político-mediático para seguir satanizando a la Revolución Bolivariana con el afán de generar el escenario para una hipotética intervención foránea en el futuro. Solo están sembrando viento esperando cosechar tempestades.

Ahora bien, aun si se aplicara la Carta, está sería tan inocua en la práctica como lo es la OEA. Ya se aplicó a Honduras en 2009, cuando este país fue suspendido del organismo tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya ¿Qué pasó entonces? Nada que no fuera la consolidación del gobierno de facto y se sus herederos electorales. En cuanto a la OEA misma, se expulsó a Cuba en 1962, cuando aún no existía la Carta, y la Revolución Cubana siguió adelante, hasta el punto que Cuba se dio el lujo de negarse a reincorporarse una vez que se decidió su reintegro a la OEA. Nosotros continuaríamos la lucha, como se ha dicho.

En lo que atañe a la posibilidad de una intervención foránea directa en cualquier modalidad, tampoco pareciera haber condiciones para ello, ni objetivas ni subjetivas. Sin embargo, en este terreno las fuerzas reaccionarias, aunque parezca exagerado, podrían tener más recursos. Hay posibilidades, como la de montar algún falso positivo que condujera a una guerra con algún país fronterizo (Colombia, Brasil o Guyana, este último país, sobre todo), o generar una situación conflictiva interna artificial por medio de paramilitares, militares traidores y/o o mercenarios. No es que nada de esto sea fácil, pero una vez que sea desechado el recurso de la Carta Democrática, que solo puede ser una herramienta mediática cuando mucho hasta el mediano plazo, la situación depresiva de la derecha criolla puede despertar el ánimo de aventuras más riesgosas.

En todo caso, tal como se ha instruido desde la dirigencia revolucionaria, hay que estar preparados para todo. El presidente Maduro ha dicho que “No han podido ni podrán jamás con la conciencia y los valores del pueblo de Simón Bolívar que educó y forjó el Comandante Hugo Chávez”. Ningún invasor encontraría en Venezuela un jardín de rosas, y eso lo sabe el imperialismo y es un gran disuasivo que le ha funcionado muy bien a Cuba.

Por otro lado, la política del Gobierno bolivariano hacia la nueva administración de Estados Unidos es inteligente, habilidosa y correcta. Pero eso podría ser tema de otro Análisis.

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