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Aurelio Concheso: El ejemplo de los hijos de Morán

El municipio Morán, y su principal centro poblado, El Tocuyo, se encuentran en el estado Lara, a poco menos de una hora de la capital estadal, Barquisimeto. Los tocuyanos llevan en su ADN el sentido de la permanencia. El Tocuyo está a escasos 28 años de cumplir medio siglo de fundada, y desde su centro y alrededores salieron las expediciones para poblar de ciudades la Provincia de Venezuela, entre ellas, en 1567, la de Diego de Losada, fundador de Caracas. Por esta razón, se le ha calificado justificadamente como la “Ciudad Madre” del país.

Pero en los últimos años, estos descendientes de conquistadores y fundadores padecen las mismas vicisitudes que el resto de los sufridos venezolanos, víctimas de una economía de guerra, o, si se quiere, de posguerra, sin que haya habido evento bélico alguno desde luego. Haciendo salvedad de la supuesta guerra que existe en las mentes febriles de sus gobernantes, quienes pretenden hacernos creer que hay un siniestro complot planetario para obligarlos a ellos a cometer los desaciertos de políticas económicas y sociales que son de su exclusiva cosecha.

Lo que distingue a estos venezolanos del resto de sus compatriotas, por el momento, es que, tercamente, se han negado a aceptar la situación de postración en que se encuentran y han decidido comenzar a revertirla por la vía de la acción ciudadana a contrapelo del desgobierno que los rodea. Se autodefinen Hijos de Morán, y, con ello, han promovido una identidad que se ha proyectado por sobre diferencias ideológicas, religiosas, políticas y hasta sociales, sin que eso haya impedido que el Movimiento crezca todos los días y que, además, haya motivado a la incorporación de otras personas no necesariamente de la región. Asimismo, Hijos de Morán ha pasado a convertirse en referencia para otros Municipios del Estado Lara, y en aliento referencial para la constitución de otros grupos similares. En este sentido, se han celebrado reuniones de trabajo con dicho propósito.

Es un Movimiento cuyas erogaciones son hechas voluntariamente por sus afiliados y relacionados, como por individualidades que han percibido que el esfuerzo es serio, cierto y productivo. Inclusive, eso ha hecho posible la participación de larenses, morandinos y venezolanos que viven -o trabajan- fuera de Venezuela.

Los Hijos de Morán, poco a poco, han ido recuperando la infraestructura funcional del Hospital “Egidio Montesinos”, con sede en la Capital, El Tocuyo, y el servicio de movilización de pacientes y convalecientes del Municipio, a la vez que procuran hacer funcionar dicho servicio de manera más eficiente con las instalaciones médico asistenciales de la capital del estado, Barquisimeto.

La zona, afectada por los problemas económicos y sociales que se sienten en todo el país, ha registrado serias dificultades para su actividad productiva. Y el desempleo se trata de paliar con el buhonerismo y comercio informal. Sin embargo, como en el resto del país, la incapacidad para adquirir alimentos ha generado una situación de grave escasez y altos precios, con una incidencia inflacionaria muy grave.

Ante lo anterior, Hijos de Morán y la Iglesia Católica han promovido otro Movimiento de servicio alimenticio en horas del mediodía para más de 300 personas. Y los comerciantes, pequeños productores, voluntariado en general de la región han pasado a compensar la posibilidad de acceder a una comida diaria de ese contingente creciente de conciudadanos más castigados por los efectos del mal Gobierno.

Definitivamente, lo que allí viene sucediendo ha pasado a convertirse en el epicentro de una referencia en el Centro Occidente del país, porque es la propia sociedad organizada la que se ofrece respuestas de sobrevivencia. Y, por supuesto, se ocupa de impedir que lo individual -político o religioso-, interfiera en la importancia de proporcionarle condiciones mínimas de subsistencia a una población que, día a día, además, comienza a participar para que otras personas se beneficien también.

Sin duda alguna, se trata de un ejemplo digno de ser emulado y esperanza de que allá, en la Venezuela profunda, se esté gestando el cambio que el país necesita para librarse del cepo populista destructor que la agobia. Cambio del cual, por el momento, los Hijos de Morán parecen ser los precursores.

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