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Rafael Simón Jiménez: Ni lavan ni prestan la batea.

Luego de haber metido al País en la peor crisis de toda su historia, donde el hambre, la pobreza, la extrema necesidad y la inseguridad convierten en una tragedia cotidiana  la vida de los venezolanos, el gobierno para decirlo con la expresión coloquial “ no lava ni presta la batea “, es decir se muestra  obstinado y terco en su negativa a corregir el rumbo desastroso de sus políticas y también se niega en violación abierta a la constitución a permitir que mediante elecciones libres la inmensa mayoría que se les opone pueda marcar el rumbo de la reconstrucción democrática y productiva de la Nación.

Ni siquiera los cuadros dantescos de niños muriendo diariamente de desnutrición, de millones de ciudadanos hurgando los despojos en la basura para poder comer, de miles de ciudadanos asesinados por la impune y galopante inseguridad, son capaces de conmover y hacer recapacitar a una cúpula gobernante que encerrada en sus privilegios y en el boato de una riqueza mal habida se coloca de espaldas a esa realidad, y con insensibilidad y desparpajo se muestra incapaz de rectificar aun cuando esa espantosa realidad social les da en la cara.

Desde fuera de Venezuela, donde las imágenes del drama humanitario que consume la vida de la población, llama a un elemental sentimiento de solidaridad, con un pueblo que siempre lo ha sido, llegan las peticiones para que el gobierno permita abrir un canal para la ayuda internacional en alimentos y medicinas que servirían al menos para palear las inclemencias de la situación; ese clamor del cual es igualmente interlocutor la iglesia católica ha sido negado una y otra vez por el gobierno , dejando al descampado el alma y los sentimientos de quienes apellidándose humanistas y socialistas, son incapaces de conmoverse frente a tanto padecimiento y tanta necesidad.

El precario régimen que encabeza Nicolás Maduro, sabe de sobra que no tiene ni la voluntad, ni la capacidad, ni los recursos para poder mejorar siquiera la caótica situación del país, como lo han demostrado en sus ya cuatro largos años de gobierno, pero se aferran al poder utilizando triquiñuelas, marramuncias y complicidades institucionales , con el solo deseo de procurarse impunidad y seguir raspando la olla con el manejo de los menguantes recursos de la Republica, siendo que cada día que prolongan su espacio de poder, se traduce en mayor miseria y sufrimiento para el pueblo venezolano incluyendo a sus propios compañeros de partido que comparten la suerte del pueblo pobre y trabajador.

Quizás lo que mejor simbolice o ejemplifique, las consecuencias de la permanencia del actual régimen, sea la imagen de un Presidente bailando salsa en Miraflores, o  destinando millones para la contratación de artistas en el pasado carnaval, y el contraste de miles de venezolanos disputando con los zamuros y demás aves carroñeras, la descarga de la basura en los rellenos sanitarios, para poder comer.

Este gobierno no tiene presente ni futuro, y todas sus marrullerías  destinadas a impedir la expresión de la voluntad popular que los echara irremediable y democráticamente del poder están destinadas a la inutilidad. No es el caso de las maniobras de igual factura que realizara Hugo Chávez en los años 2.002 – 2.004 cuando contando con la alcahuetería del poder Electoral logro retrasar deliberada y tramposamente la realización del referéndum revocatorio presidencial, mientras colocaba en escena las misiones sociales destinadas a rescatar su entonces, menguada popularidad, y solo cuando esa realidad fue revertida se realizaron los comicios con el resultado conocido. En la actualidad cada dia que pasa se incrementa el rechazo, el repudio y la desafección al gobierno, sin que este cuente con ninguna posibilidad de mejorar siquiera su cada vez más precaria situación electoral, que se deteriora proporcionalmente al caos que consume la vida de los ciudadanos.

El gobierno difiere las elecciones regionales y municipales, con el celestinaje de su mayoría del CNE, en una maniobra inmoral, pero además infértil. Correr la Arruga, tratar de ganar tiempo, no es opción para una cúpula podrida, que colocada de espaldas a la realidad del país cada dia acumula más rechazo y más temprano que tarde tal y como sucedió en diciembre del 2.015 sufrirá una amplia y contundente paliza electoral.

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