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Jesús Castillo: ¿Por qué sacó a Castillo?

Es posible que los lectores se pregunten sobre el uso repetitivo de la palabra “Castillo” en el encabezado de este artículo. Nada de promoción personal ni cuestión de ego. Todo responde a nuestro interés por enganchar al lector en torno a un asunto, que si bien corresponde al maravilloso mundo del béisbol, tiene pertinencia en nuestro modo de vida.  Al igual que muchos venezolanos, hemos seguido de cerca la actuación de nuestra selección en el Clásico Mundial de Béisbol hasta entradas horas de la madrugada. No es para menos. Presenciamos cuatro juegos – cada uno con sus estrategias y desenlaces-  que permitieron el pase de Venezuela a la segunda ronda.  El primero fue decepcionante porque perdimos por nocaut con Puerto Rico (11×0). El segundo le ganamos a Italia (11×10); el tercero lo perdimos con México (11×9) y el cuarto le volvimos a ganar a Italia (4×3) en una disputa que salió de los números mágicos del desempate.

Los tres primeros encuentros mostraron un equipo criollo con grandes figuras de la Gran Carpa y un buen madero, pero con un pobre pitcheo. El cuarto, fue lo contrario, funcionó el bullpen pero los batazos no estuvieron a la altura. Solo en el último tercio del encuentro salieron los batazos oportunos y Venezuela pudo derrotar a la batalladora Italia para clasificar y, en consecuencia, medirse en San Diego, California, con un temible grupo integrado por República Dominicana, Puerto Rico y Estados Unidos. Nuestra representación tendrá que hacer grandes ajustes en el pitcheo si desea continuar con vida en tan importante clásico.

Particularmente, deseamos destacar la decisión del mánager Omar Vizquel en el tercer partido, cuando sacó en el 6 inning al joven lanzador José Castillo, quien había maniatado con 2 outs al equipo de México – ese partido terminó casi a las 3 de la madrugada del pasado lunes y tuvimos que sortear el sueño.  La decisión fue controversial e incomprensible porque el novel prospecto fue traído en esa entrada para apaciguar los bates de los “manitos” y se mostró solvente ante sus rivales. No había duda que podía sacar el tercer out y así evitar que México continuara con su poder ofensivo.

El joven Castillo cumplió pero fue sacado por el estratega venezolano. Vino un nuevo pitcher y fue vapuleado, como el resto de los cerradores. De allí fue el acabose del equipo criollo. Ni siquiera su poderosa artillería pudo garantizar la victoria y perdimos un juego que resultaba decisivo para el pase a la segunda ronda. Nos acostamos decepcionados y pensando que México disputaría el encuentro decisivo con Italia, pero por esos misterios cabalísticos, fuimos favorecidos para disputar el encuentro. México había perdido anteriormente con Italia y recibido más carreras limpias que Venezuela. Un criterio de desempate empleado por los organizadores del referido clásico.

Lo que queremos resaltar es que, aún cumpliendo con su trabajo, Castillo fue sacado injustamente por Vizquel. Sin negarle los méritos al estratega venezolano, creemos que cometió un grave error. Ese pequeño detalle cambió el desenlace del partido. Es ilógico para un mánager tener que quitarle la pelota a un pitcher que lo está haciendo bien, en medio de un débil  staff de lanzadores. Es mucho el riesgo que corre al traer un nuevo serpentinero. Así es la vida. Los detalles, por muy pequeños e insignificantes que parezcan terminan produciendo grandes cambios en la realidad. Igualmente, a veces no valoramos el trabajo de una persona en una determinada área y  terminamos quitándola de allí. Eso pasa porque no se tiene sentido del trabajo en equipo, ni hay confianza hacia quien pueda hacerlo bien, más allá de sus ideas y vivencias.

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