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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Chávez: la guerra y la paz (15-03-2017)

Ayer comentábamos las diferencias entre el sistema económico capitalista y el proyecto socialista. La derecha en su conjunto está planteando el regreso al plan neoliberal. No hay manera de que los revolucionarios conciliemos con eso, no puede ser, porque estaríamos abandonando nuestra esencia, nuestros principios. Por eso mismo, esta lucha no tiene ni tendrá cuartel, eso lo venimos diciendo desde hace tiempo, sobre todo cuando nos hemos referido a la posibilidad de un diálogo eficaz: no lo habrá hasta tanto una de las dos grandes fuerzas en feroz pugna por el poder se resigne a su derrota, si es que eso llega a pasar antes de que la sangre llegue al río. Lo de la sangre es metafórico, pero lamentablemente podría convertirse en literal. En Venezuela, un diálogo político verdadero entre la Revolución y la contra solo puede darse como diálogo para la capitulación del vencido, para que el perdedor morigere los costos de la derrota, a menos que decida enfrentarse a su acoso o liquidación en cualquier sentido, según las circunstancias.

En una conversación con dos camaradas, ayer mismo, llegamos a la conclusión de que el conflicto profundo, que podría ser violento y casi seguro lo sería en alguna medida, es casi inevitable, no importa lo que pase. En todos los escenarios que examinábamos, llegábamos al mismo punto, con diferencias de forma, más no de fondo. Si la Revolución se mantiene en el Gobierno, con elecciones o no, la derecha, en caso de verse en situación irrecuperable, quizá se rinda, pero es difícil. Siempre quedarían sectores irreductibles, como ha ocurrido en el caso de Cuba. En ese país el conflicto se ha logrado mantener en baja intensidad relativa, esto puede ocurrir también en Venezuela, pero hay que estar preparados para cualquier desarrollo.

Si acaso la derecha nos quita el Gobierno, la posibilidad de un conflicto a gran escala aumentaría. El chavismo, que es la fuerza política de izquierda continental mejor preparada para enfrentamientos abiertos (con la excepción de Cuba, acaso, después de la pacificación de las FARC), un movimiento organizado, combativo, bien armado, no aceptaría de brazos cruzados la restauración del oprobioso régimen neoliberal, no se entregaría para nada, sería probablemente más radical que ahora mismo. Un gobierno de derechas en Venezuela generaría inevitablemente una gran confrontación  masiva y seguramente con manifestaciones de violencia en dimensión no previsible. Podría ser el inicio de una guerra en toda la extensión de la palabra.

A algunos les podría parecer que estamos exagerando, afortunadamente no es esto lo que está pensando la dirigencia revolucionaria. A principios del año pasado, en un evento al cual asistimos, siendo Aristóbulo Istúriz Vicepresidente ejecutivo de la República, se refirió a la necesidad de reexaminar el asunto de las formas de lucha. En realidad, para los revolucionarios ninguna está descartada. Más cerca en el tiempo, asistimos a un ejercicio cívico-militar. Se realizó en todo el país, pero nosotros logramos presenciarlo en Guárico. Allí el factor predominante fue la Milicia Popular Bolivariana y el ensayo consistió en la aplicación de tácticas de guerrilla, de guerra popular, asimétrica. Salimos de ahí convencidos de que es ese el concepto que están manejando los factores armados del chavismo, lo cual se nos antoja del todo correcto. En un escenario de guerra regular seguramente no tendríamos nada que buscar ante un enemigo como el imperialismo. Pero en uno de guerra asimétrica estaríamos obligados a pensar en una guerra larga, llena de sacrificios y de dolor, pero con posibilidades ciertasde victoria final           . Daríamos inicio, tal vez, a lo que Chávez imaginó y definió, en su sabiduría, como la “Guerra de los Cien Años”.

Esta idea ha surgido de nuevo en la actual circunstancia. El pasado lunes 13 de marzo, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ordenó a sus 13.682 Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH) adecuarse para ser cuerpos de combatientes que sirvan para la defensa integral de la nación. El vicepresidente territorial del partido para los estados Falcón y Lara, Freddy Bernal, explicó que las UBCH son la estructura organizativa revolucionaria más cercana a las comunidades, las cuales además de las tareas que ya realizaban, comenzarán a trabajar en la formación de revolucionarios integrales, incluyendo materia de la defensa y explicó que “La UBCH es la unidad que trabaja todos los días con el pueblo, la cual además de su tarea política, social, los recorridos casa por casa y la articulación con las Misiones y Grandes Misiones, va a dar ahora otro salto adelante en la organización y formación de lo que debe ser un revolucionario integral”. Reiteró Bernal que las fuerzas revolucionarias, fieles al legado de Hugo Chávez, seguirán profundizando el trabajo hasta garantizar que “en las catatumbas del pueblo” estén consolidadas las unidades de defensa integral de la nación.

En efecto, Chávez planteó el tema en una de sus columnas “Las líneas de Chávez” (15 noviembre 2009): “‘La paz será mi puerto, mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto me es precioso en este mundo’”, escribía nuestro padre Bolívar a Santander el 23 de junio de 1820… Y precisamente porque amamos y valoramos la paz, no nos apartaremos, menos ahora cuando toda la saña criminal imperialista nos amenaza por los cuatro costados, de aquel sabio principio: ‘Si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra’”. Así es que se gobierna.

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