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Nicmer Evans: Medicamentos, escasez y muerte

En un reciente estudio presentado por Visor 360° Consultores, compara los niveles de consumo de medicamentos y lo que se pagó en importaciones entre Colombia y Venezuela, y aunque no son economías de igual peso demográfico, ya que Colombia cerró el año 2015 con una población estimada de 48.203.000 personas, mientras que el INE venezolano proyectó el cierre del mismo año en el país en 30.640.000 habitantes por lo tanto Venezuela alcanza apenas el 63% del peso demográfico que la vecina república, esta comparación nos puede servir para entender a simple vista, la gravedad de la situación en el país.

Mientras Colombia destinó para el periodo analizado (entre 2011 y 2015) un promedio anual de 888 millones de dólares para importar, también en promedio, 45.793 toneladas de productos farmacéuticos al año, Venezuela tuvo que destinar en ese mismo periodo, en término medio 3,1 veces más por año, es decir 2.821 millones de dólares anuales para importar 55.379 toneladas promedio, las que representan apenas 1,2 veces las compras de productos farmacéuticos de Colombia.

Esto nos pone en evidencia que la crisis de medicamentos que se ha acumulado, es como consecuencia del desfalco al país por la vía de la asignación de divisas preferenciales para importaciones sobrefacturadas, sin embargo, para que esta afirmación sea conclusiva, haría falta las cifras de 2016 y lo que va de 2017 que hoy son inexpugnables, ya que la imposibilidad de auditar el gasto público, lo único que permite es generar suposiciones, que podríamos validar cualitativamente.

Si hoy el nivel de escasez que denuncia la Cámara Farmacéutica ronda el 90%, esto nos puede hacer deducir que el acceso a las divisas para importación de alimentos hoy es en el mejor de los escenarios el 30% de lo necesario para importar medicinas, pero lo más grave es que si nos basamos en los montos que se facturaban por sobre precio, un sector podría seguir manteniendo el negocio del acceso a divisas preferenciales para seguir sobrefacturando y disminuyendo así la posibilidad del acceso a los medicamentos al pueblo venezolano. En pocas palabras, es posible que aún a pesar de que la crisis humanitaria que hay en cuanto a las medicinas, existan ladrones que vivan de su sobrefacturación para obtener divisas a 10 Bs. o a 700 Bs., que terminan en cuentas en el exterior en el marco de la gran fuga de capitales que se ha acumulado en los últimos 16 años a niveles de casi 500 mil millones de dólares.

Si a esto le sumamos lo que dice la gente, que se ha visto obligada a sustituir las medicinas por esperanza, tal como lo expresa una participante de grupos focales efectuados por Visor 360° Consultores en el estudio previamente comentado: “He dejado de tomarla en algún momento (la pastilla de la tensión), entonces me tomo en la mañana una cucharada de vainilla en agua, porque eso te baja la tensión. Bueno volvimos a lo viejo, con hierbateros, plantas moringas, toronjil, mal ojillo”. O si escuchamos lo que ha vivido el pueblo venezolano en relación a muertes por ausencia de tratamientos, tal como lo expresaron otros participantes en estos grupos focales: “Mi cuñada murió hace mes y medio porque tenía 20 días sin tomar la pastilla. Ella tomaba losartan potásico y no lo conseguía por ningún lado. Un día estaba comiendo y le dio un infarto. Llego a la clínica, le dio un paro respiratorio, la tuvieron en terapia, salió de terapia, duró dos días en recuperación y falleció.” (Interrumpe otro participante y dice) “Bueno ha habido casos de gente que no han tenido chance de volver a la hierba, simplemente han fallecido, éste gobierno ha matado mucha gente con el tema de las medicinas.”, podemos concluir que si no tratamos el problema de los medicamentos como una crisis de emergencia nacional, las consecuencias serán incalculables y este gobierno terminará pasando a la historia como autor de un crimen de lesa humanidad.

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