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Rafael Simón Jiménez: La puñalada por la espalda.

En las  recurrentes y fastidiosas chácharas, con las que Nicolás maduro atosiga a los venezolanos en cadena nacional, hizo expresa alusión a la “traición “que se estaría incubando en las filas del Partido Rojo, y que según sus propias palabras tendría como objetivo “clavarle una puñalada por la Espalda “, y a la que pidió no desestimar ni subestimar a sus cada vez más reducidos seguidores.

En realidad no se trata de un movimiento conjurado, clandestino u oculto, el que integran los sectores con cada vez mayor fuerza y vocería  que sintiéndose parte  de eso que genéricamente se denomina “chavismo “, sienten que los desaciertos, las corruptelas, las incompetencias y el signo autoritario y represivo que el improvisado jefe de Estado le ha imprimido a su gobierno, no solo se distancia y divorcia del proyecto originario adelantado por el fallecido líder, sino que amenaza con volverlo escombros pues cada día es mayor el repudio, el cuestionamiento y la desafección de sectores populares mayoritarios a una gestión que ha destruido al país y que ha condenado a los venezolanos a vivir en la tragedia del hambre, la pobreza y la miseria.

Para los Chavistas verdaderos, parte de eso que ellos en su peculiar lenguaje denominan el “legado del comandante “es precisamente la reivindicación material y discursiva de los sectores de menores recursos, y la preservación de los logros alcanzados en materia de misiones, subsidios, transferencias y programas asistenciales, que sin lugar a duda permitieron aliviar y mejorar la situación de los  más necesitados, logros que hoy naufragan ante la ruina de un país donde millones de Venezolanos, no pueden comer tres veces al día y centenares de miles se alimentan de la basura, en medio de un drama social que echa por tierra todo lo alcanzado durante los años de gestión de Chávez.

La radicalización de la pobreza, que va necesariamente acompañada del incremento de las injusticias, las inequidades y las brechas sociales, deja ver con claridad la consolidación en la Venezuela madurista de un sector privilegiado que acapara riqueza y privilegios, contrastando con los millones que padecen y malviven. Esa minoría de nuevos ricos donde se dan la mano seudo empresarios desfalcadores del tesoro público, junto a un cogollo podrido que además aparece cada vez más comprometida en actividades ilícitas, y cuya riqueza se exhibe con descaro y desparpajo. Para  buena parte del llamado “Chavismo Histórico “civil y militar, resulta moralmente indigerible seguir prestando apoyo o simplemente permanecer callados ante el saqueo de lo poco que queda del patrimonio público luego de tan impune depredación y rapiña.

Eso que Maduro en su palabrerío insulso, califica de conjura, traición o puñalada por la espalda, no es más que la lógica reacción de protesta y deslinde, frente a un gobierno, que por lo demás profana el recuerdo y la imagen de Chávez, al que pretenden endiosar en una machacona campaña de culto a su personalidad, pero solo para obtener beneficios políticos o electorales, o para cobijarse bajo su imagen, en actuaciones que desdicen lo que para su sinceros seguidores fue la predica y la conducta de Chávez, ajena al latrocinio y al peculado.

La negativa contumaz a realizar elecciones y la deriva represiva y autoritaria del gobierno, también despierta rechazo dentro de las filas del Chavismo. El difunto mandatario, si algo no tuvo fue miedo a consultar al pueblo y a contarse electoralmente una y otra vez, incluso asumiendo el riesgo de la derrota. Hoy la cúpula podrida que maneja el poder tiene pánico a cualquier tipo de elecciones consientes como están de haber perdido todo respaldo popular. Para los verdaderos Chavistas hacer elecciones no solo es un inviolable mandato constitucional, cuya negativa deja al régimen sin ninguna legitimidad, sino que una derrota electoral, no solo no sería el fin del mundo, sino que puede tener efectos regenerantes, depurativos y profilácticos para sanear al movimiento  de tanto oportunista, aventurero, saqueador y rufián.

A Maduro no necesitan clavarle ninguna puñalada por la espalda, porque ha sido el mismo con su incompetencia, su negativa a corregir y rectificar, y sus políticas hambreadoras y anti-populares, quien se ha encargado de hundir su gobierno, e incluso desbancar la otrora poderosa fuerza popular del chavismo, amenazada de mengua por sus políticas destructivas y ruinosas. Para los Chavistas de conciencia y corazón seguir apoyando a un régimen que ha demolido las bases del proyecto que construyera su desaparecido comandante, si sería traicionarse a sí mismo y traicionar su legado.