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César Malavé: Validar la esperanza y el futuro

La vitalidad de la democracia está fundamentada en la existencia y en la multiplicidad de los partidos. Éstos son el soporte de todo régimen de libertades. En Venezuela los partidos modernos son concebidos a partir del movimiento estudiantil que se produjo en la UCV en 1928. El más importante de ellos (AD) se inició con el famoso “Plan de Barranquilla”, ideado por Rómulo Betancourt y firmado el 22 de marzo de 1931. El otro era una sección o apéndice de la Internacional Comunista y  de la Revolución Bolchevique en Rusia (PCV). Después de los acontecimientos de octubre de 1945, con la llegada al poder de Acción Democrática y la amplia apertura e intensa movilización política que caracterizó aquellos años, se crearon en Venezuela los otros dos partidos que más tarde, junto con Acción Democrática, jugarían importante papel en el futuro proceso político nacional: el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) de tendencia social-cristiana, y Unión Republicana Democrática (URD), que levantó las banderas del viejo liberalismo, ambos  inspirados en corrientes ideológicas universales, con cobertura nacional, estructura y organización dirigidas, no por caudillos, sino por equipos de intelectuales estudiosos de las realidades socio-políticas del país El desarrollo democrático venezolano que tomó impulso desde 1958, dio origen al más largo período de paz y estabilidad política que ha vivido el país, siendo  esos partidos  su verdadera base de sustentación. Durante cuatro décadas, desde 1958 hasta 1998, Venezuela tuvo una Democracia de Partidos, caracterizada por la presencia de un continuado liderazgo civil en la Presidencia de la República y en los más altos cargos de la administración.

La existencia de los pilares fundamentales de la democracia fue plasmada en la Constitución Nacional, desde 1961, y las condiciones para su funcionamiento legal en la Ley de Partidos políticos. La renovación de los partidos políticos es un mecanismo de legitimación importante en cualquier país del mundo, incluso es normal en la dinámica democrática. Nadie discute la legalidad de la relegitimación son los obstáculos y maledicencia del proceso lo que se objeta: Pocas horas, pocas máquinas, pocos puntos de afiliación, sin contar las manipulaciones del CNE y la presión, desde las altas esferas gubernamentales, para intimidar al confirmante. Lo  cierto es que el proceso se inició y ante tal sólo había dos opciones: participar o no. El Partido del Pueblo fue una de las organizaciones que decidió hacerlo. Acción Democrática, el partido que inauguró y consolidó la democracia en Venezuela, va por la relegitimación. Nuestra historia no nos permite rehuir combates. El legado de nuestros fundadores, el sacrificio de nuestros mártires, los logros y realizaciones del Partido del Pueblo, nos convirtió en una pasión interminable. Luego del zarpazo militar contra Gallegos y frente a la disolución de los partidos, dispuesta por la dictadura, El CEN desde la clandestinidad, sentenció: “AD es un sentimiento popular y a los sentimientos no los disuelve nadie”. Por eso con  emoción vamos, todos, a validar este 25 y 26 de marzo al Partido del Pueblo, la esperanza y el futuro.

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