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Enrique Meléndez: Otro boomerang para el gobierno

 

Definitivamente, todo cuanto obstáculo le pone el gobierno a la oposición en su camino a la recuperación de nuestro proceso de democratización, la oposición se la batea. Pero se la batea la ciudadanía; que es la que se pronuncia; como en este caso con la convocatoria a la validación de los partidos. Este sábado en el boulevard de Sabana Grande (Caracas) en el toldo, que colocó Primero Justicia, para recoger las firmas, a las cuatro de la tarde la cola estaba larga todavía. Razón por la cual decía ya más tarde Julio Borges que en solo día su partido había recogido más de cien mil firmas. He allí una trompada que se lleva el gobierno, en ese afán suyo de mantenerse en el poder a toda costa, mientras gana tiempo colocando todo cuanto puede en términos de distracción del enemigo.

El gobierno todos los días inventa un reglamento; que es lo que le da el carácter de régimen burocrático, como se vio en la órbita soviética; donde prevalecía lo que se conocía como una nomenclatura; sólo que este régimen nuestro es de corte militarista; que, incluso, el padre Arturo Peraza califica de “tiranía del pranato”, y lo dice porque considera que nuestra nueva estructura social está basada en los pranes; que son los que se reparten las zonas, sobre todo, en las barriadas populares; algo así como los antiguos capos de la droga, que los describía muy bien García Márquez: tipejos rodeados por una escolta de matones, y que en nuestro medio se conocen como satélites; que es el mismo patrón que vamos a encontrar en los altos funcionarios de este gobierno: todo un convoy de camionetas y motos escoltándolos , y que, además de eso, son militares; de modo que se mueven entre el delito y la legalidad; puesto que constituyen las roscas que participan del negocio de la importación de alimentos, medicinas e insumos industriales; que participan del negocio del tráfico cambiario; que participan del contrabando de extracción, en especial, gasolina, y que participan en el negocio de la droga.

En Caracas ahora han comenzado a abrir casas de comercio, que se especializan en la venta de productos importados; productos que, en efecto, también han hecho su aparición en los anaqueles de nuestros supermercados a un precio muy por encima del regulado por la Superintendencia de Precios Justos, sólo que en estas casas especializadas los venden a un precio un poco menor; por eso se ven largas colas, para entrar a sus locales: un aceite, que en la panadería lo encuentras en diez mil bolívares, aquí lo encuentras en siete mil; lo mismo sucede con el azúcar y con la pasta; productos importados: por allí brillan por su ausencia los nacionales, en especial, los de las empresas Polar, y si uno lleva a cabo una pesquisa, a propósito del dueño de esa casa especializada, resulta que es un alto general; que son los que se permiten violar de un modo bien flagrante la Ley de Precios Justos.

Lo que significa que estamos en un país sin ley. Estamos en la Venezuela pregomecista; la de los caciques locales, y esto porque aquí no manda nadie, y al no mandar nadie, manda todo el mundo, y que son los momentos de disgregación de nuestra sociedad; la atomización del poder en manos de la anarquía, y que ya lo preveía el Libertador; cuando hablaba de que este país iba a caer en manos de la multitud desenfrenada; pues está a la vista que Nicolás Maduro manda y no manda; como tampoco Diosdado Cabello manda y no manda; al igual que Padrino López: manda y no manda, y que Tarek El Aissami. Téngase en cuenta además que nosotros somos un consulado de La Habana.

Lo cierto es que hemos visto casos en los que determinada población ha quedado bajo un toque de queda, a raíz de un enfrentamiento que se ha producido entre dos bandas de pranes, que se disputan su territorio; sectores hacia donde no se atreven a entrar la policía nacional o municipal; porque allí hay gente con armas mucho más potentes, que la de sus efectivos; mal apertrechados, por lo demás; como el pranato se ha extendido a la forma como ahora se conducen sindicatos, como el de la construcción, a propósito de cobro de vacunas y otras matracas; como las llama el vulgo.

El problema es que el pranato es de mente chata, y no mira más allá de sus cinco sentidos; por lo que descarta ese boomerang en el que se transforma cada una de sus jugadas distraccionistas: la manifestación masiva de ese espíritu democrático, que abriga este pueblo, y que le dice al mundo entero, que en este país se quiere una salida pacífica, constitucional y electoral; si se toma en cuenta que esta validación se trata de un preparativo, para un posible evento electoral; aunque mucha gente duda que se pudiera producir este año; pues estamos ante una clase gobernante, que si le da la gana de darle una patada a la lámpara; como ocurrió con la Mesa de Diálogo, y los acuerdos firmados allí, se la da.

Incluso, fue todo un éxito el proceso de recolección de firmas de Avanzada Progresista; algo, incluso, que no se esperaba, dado el carácter nuevo de su aparición en la gama de nuestros partidos políticos; lo mismo que de Voluntad Popular, y en un momento en que se pensaba que este mecanismo, que ha impuesto el CNE en una forma muy draconiana para llevar a cabo dicho proceso, estaba llamado a dejar por fuera a este tipo de organización, y lo mismo sucederá cuando le corresponda el turno a AD, estoy seguro, eso será un desborde de gente, firmando por los blancos; arriesgando salir de allí metida en una abominable Lista Tascón; eventos que tienen carácter electoral, en un momento en que las autoridades del CNE se niegan a convocar a elecciones; que ya están vencidas, por lo demás, como las de los gobernadores, entonces la gente se pronuncia de esta manera; lo cual es una forma de sufragar.

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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