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Néstor Francia / Análisis de Entorno: ¿Traición desde adentro? (22-03-2017)

Hay diversas inquietudes que se conjugan para adentrarnos en un panorama de peligros, incertidumbres y amenazas. Por supuesto, nada de esto debe amilanarnos, ya que estamos claros sobre la enmarañada complejidad de la situación nacional, continental y mundial. Son tiempos de tormentas, de mares de fondo, de huracanes y tifones. La nave de la Justicia surca ese océano furioso, afrontando los escollos, diseñando la ruta mientras avanza sacudiéndose entre las olas que golpean con furor en todos los costados. Crisis del capitalismo, amenazas de agresiones, conspiraciones, sabotajes, errores, inconsecuencias, todo esto es lo que nos toca a los revolucionarios venezolanos en ese cuadro que anuncia confrontaciones e ingentes dificultades. Es verdad, después de la tempestad viene la calma y no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. El mal es el capitalismo, el cuerpo son los pueblos ¿Hasta dónde resistiremos, cuándo venceremos? ¡Vaya usted a saber! Lo cierto es que la navegación debe seguir, sea que lleguemos a buen puerto o que nos trague la tempestad y los humanos desaparezcamos en “el fondo de los mares silenciosos”.

Bien, ayer fue el Día Mundial de la Poesía, celebración que es desconsoladora, pues así será el mundo de antipoético, que hay que inventar algo tan arbitrario como eso. Quizá por ello anoche nos atrapó la fiebre metafórica y nos salió el largo párrafo con que abrimos el Análisis de hoy. Pero nuestras razones tenemos.

Y cómo no va a estar uno inquieto cuando el Presidente dice algo como esto: “Han surgido por ahí tendencias reformistas de derecha, algunas encabezadas por traidores abiertos, y tienen asesores de marketing y mucho dinero detrás… ¡Alerta, pueblo! ¡Alerta, chavistas! ¡Alerta, bolivarianos, que a Nicolás Maduro le quieren meter una puñalada por la espalda traidores de nuevo cuño para asumir un proyecto reformista, para entregar la Revolución bolivariana al capitalismo internacional! No se dejen que yo no me dejo. Vamos a desenmascararlos, vamos a avanzar por el camino de la Revolución que es el camino que nos dejó el Comandante Hugo Chávez. ¡Alerta con la traición, con los traidores!”. No sabemos cómo interpretarán esto los lectores, pero a nosotros nos huele a conspiración interna, a maquinaciones dentro del Gobierno o dentro del partido, a complicación chavista. Ojalá nos equivoquemos y se justifique la tranquilidad con que la mayoría ha tomado esta grave declaración de Maduro.

Claro, la advertencia podría tener tan solo un carácter disuasivo. Siendo Maduro el líder más destacado del chavismo, el legatario de Chávez, el pueblo no va a permitir que venga nadie a querer defenestrarlo, se cumpliría la consigna que adorna algunas paredes: “si se forma el peo, con Maduro me resteo”. De pronto el Presidente le dice a los conspiradores: remember el 13 de abril, el pueblo no se va a dejar.

Cualquier jugarreta contra Maduro no sería traicionarlo a él, sino a la Revolución Bolivariana toda, al pueblo todo y a Hugo Chávez. Sea como sea, comentábamos ayer con un camarada lo difícil que se ha tornado esta lucha con la ausencia del Comandante Eterno. Recordábamos sus postreras palabras de aquel 8 de diciembre: “No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria”.

De hecho, las dificultades se han multiplicado. Las agresiones a la economía, la intensa guerra mediática, las presiones internacionales, la Carta de la OEA, las derrotas en Argentina y Brasil, las dificultades en Ecuador. Los traidores de la Patria con nombres y apellidos, los Tintori, los Florido, los Borges que andan por el mundo clamando por la intervención extranjera en nuestro suelo sagrado ¿Y ahora traición desde adentro? Sería lo que nos faltaba, ojalá esto no pase de ser una alarma, una cura en salud.

De todos modos, hay que ir preparando los antídotos. El principal de ellos acaso lo asomó el mismo Chávez en aquella alocución que resultó ser su despedida física del pueblo revolucionario que lo admira y lo ama: “Si en algo debo insistir en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance -diría un llanero por allá- bueno es en fortalecer la unidad nacional, la unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, la unidad de toda la Fuerza Armada, mis queridos soldados, camaradas, compañeros; la unidad del Ejército, mi Ejército, mi amado Ejército. El Ejército, la Marina, mi amada  Marina. Digo porque los adversarios, los enemigos del país no descasan ni descansarán en la intriga, en tratar de dividir, y sobre todo aprovechando circunstancias como estas, pues. Entonces, ¿cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. ¡Esa debe ser nuestra divisa! Mi amada Fuerza Aérea, mi amada Guardia Nacional, mí amada Milicia. ¡La unidad, la unidad, la unidad! … El Partido Socialista Unido de Venezuela, los partidos aliados, el Gran Polo Patriótico, las corrientes populares revolucionarias, las corrientes nacionalistas. ¡Unidad, unidad, unidad! ¡Unidad!”.

En este momento de grandes dificultades y de ciclópea resistencia, toda acción divisionista, del tipo que sea, por la razón que sea, estará echando al zanjón estas palabras premonitorias de Chávez, estará jugando para los enemigos de la Patria. Aquí no basta con fundamentarse en buenas intenciones. Porque es verdad: de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.

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