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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Picados de culebra (23-03-2017)

Las aguas turbulentas tienen pocos remansos, no hay descanso en el combate. Hemos tenido un par de días agitados, con situaciones confusas y, en cierto sentido, desconcertantes.

Empecemos con el complicado tema de las panaderías. Ya en días pasados hicimos referencia a ello, vinculándolo, como debe ser, a la lucha de clases. En este sentido, es interesante lo ocurrido en la avenida Baralt caraqueña, en torno a la panadería Mansión Bakery. Un pequeño grupos de personas, supuestamente habitantes de la comunidad, iniciaron una protesta por las acciones de intervención de ese comercio por parte de la Sundde. El hecho dio que hablar y se conocieron varias versiones. Voceros de la derecha se activaron inmediatamente tratando de darle al incidente una dimensión que no tuvo, más allá de su proyección mediática. El derechista presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, se pronunció sin pérdida de tiempo a través de Twitter: “El pueblo de pie en la Av. Baralt contra las expropiaciones y por su derecho a comer lo que quiera y donde quiera”. Por su parte, el candidato profesional Henrique Capriles escribió por la misma vía: “¡Basta ya de que el hamponato madurista siga robándole a la gente su esfuerzo y trabajo de años! ¡A esta hora protesta en la Baralt porque pretenden robar la panadería!”.

El contenido de esos dos pronunciamientos es evidente. Borges, fiel a su pensamiento capitalista neoliberal, se opone a la intervención del Estado en el control de las acciones especuladoras de un comercio privado y esgrime su concepto irresponsable de la “libertad” según el cual en la sociedad cada quien ha de hacer lo que le venga en gana de acuerdo a sus intereses individuales. Por su parte, Capriles llama a los chavistas “hampones” que roban a los comerciantes, a quienes atribuye “esfuerzo y trabajo de años”, como si eso no fuera lo que han hecho la inmensa mayoría de los venezolanos y fuese solo atributo de los propietarios de medios de producción y distribución ¡clasismo en estado puro!

La versión desde el chavismo es completamente diferente. Según la misma, ciudadanos de la parroquia Altagracia, en la que se ubica la panadería señalada, habría resguardado a los trabajadores de ese comercio -ocupado temporalmente por la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde)- del asedio de un grupo identificado con la derecha que intentó tomarlo por la fuerza para, supuestamente, “devolverla a su dueño”. Un vocero del Poder Popular, José Solorzano, afirmó que “Sabemos que esto es orquestado por Primero Justicia, Voluntad Popular y algunos comerciantes que le han venido pagando a gente para generar zozobra y sabotaje”. Una panadera, colaboradora del establecimiento, comentó que el asedio a la panadería no se dio antes porque el pago de grupos políticos de la derecha se demoró: “Los organizadores de esta guarimba vinieron ayer en la mañana, estuvieron aquí de 9 a 9 y cuarto, pero no les habían depositado los reales que les habían ofrecido, se fueron y amenazaron con venir luego a las 4 de la tarde. Como no les habían depositado el dinero, no vinieron. Hoy sí les depositaron y primero llegaron los organizadores con tres viejitas que comenzaron a gritar en contra de la Revolución Bolivariana”. Conociendo como conocemos a quienes operan estos sabotajes, preferimos dar crédito a esta segunda versión.

Hay que reconocer a funcionarios del Gobierno que se apersonaron en el lugar y acompañaron a los representantes del Poder Popular, como la jefa de Gobierno del Distrito Capital, Carolina Cestari, y el titular del MIPPCI, Ernesto Villegas. Así es que se gobierna, pateando la calle y mezclándose con el pueblo.

Por supuesto, la solución inmediata de este incidente menor, dimensionado por  algunos medios y las redes sociales, no elimina la complejidad del problema, en el cual los dueños de panaderías pequeñas y medianas son igualmente víctimas de poderes económicos superiores, como las mafias que comercian y especulan con el trigo, algunas de las cuales son a su vez propietarias de cadenas de panaderías. Las diferencias entre panaderos menores y consumidores son parte de lo que Mao definía como “contradicciones en el seno del pueblo”. Es claro que el Gobierno revolucionario se pone, en estos casos, de lado de los más vulnerables, no por ello debe dejarse de considerar las complejidades de las luchas y contradicciones de clase que encierran.

También se dio algo que es más preocupante, sin duda, como fue la escasez de gasolina en algunas zonas del país. La derecha, por supuesto, ha tratado de sacarle provecho a esa situación. Por si fuera poco, también se dio la caída absoluta, en algunas localidades, de la señal de Internet controlada por CANTV.

En los casos de la gasolina y de Internet, ha habido explicaciones de las autoridades, a las cuales no podemos sino darles el beneficio de la duda. Pero somos picados de culebra. No podemos evitar que la simultaneidad de estos desajustes nos despierta alguna suspicacia ¿Sería mucho pedir que esas dos situaciones sean investigadas en profundidad? ¿Son suficientes las explicaciones mencionadas? Misterios de la ciencia, como diría el Profesor Lupa.

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