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Roberto Malaver: La traición como una de las bellas artes

El auditórium Pedro Carmona Estanga de la Quinta Caviar estaba repleto con la mayoría de los miembros caídos de la oposición. En la primera fila destacaban Pompeyo Márquez, Américo Martín y Andrés Velázquez. Arriba, como moderador, estaba el diputado Ismael García, quien había llegado muy temprano desde La Victoria, estado Aragua. Allí estaba tomándose su jugo preferido de melón con tamarindo, que se lo prepara una señora de Chejendé.

La junta directiva, encargada de la reestructuración de La Mud, y en vista de que no han podido reestructurarla, decidieron invitar a un experto en traición de todo tipo, para que les explicara qué efecto tenía traicionar políticamente los ideales que se tuvieron alguna vez. Alfonzo Ramos García, era el experto que habían encontrado, un hombre que sabía de traiciones como nadie en el mundo, porque desde pequeño sus padres lo abandonaron por traidor, y después sus amigos lo rechazaron, y cuando tuvo su primera novia, ella lo traicionó con su hermano. Después fue comunista, fascista, cristiano, ateo, demócrata y músico.

Ismael García tomó el micrófono- antes había tomado su jugo de melón con tamarindo- y se dirigió a los miembros caídos de la oposición: “Compañeros y compañeras. Como sabe el país, nosotros hemos votado en la Asamblea Nacional porque nos apliquen de una vez la Carta Interamericana de la OEA. En verdad que ha sido un acto valiente pero muy criticado, porque muchos compañeros han dicho que no tenemos país, que nos importa muy poco Venezuela. Es decir, que hemos traicionado la patria. En eso de traiciones debo decir, que nosotros tenemos mucha experiencia, allí está el compañero Pompeyo, por ejemplo, que sabe de eso más que yo. En fin, nosotros invitamos al compañero Alfonzo Ramos García, conocido popularmente en Estados Unidos como Alfy, para que nos explique un poco esto de las traiciones. Aquí está Alfy”.

Y Alfonso Ramos García –el popular Alfy en Estados Unidos- tomó la palabra: “Compañeros y compañeras. Primero que nada debo felicitarlos de todo corazón. Ustedes han hecho algo que no había hecho nadie en el mundo. Traicionar la patria por unanimidad. Ustedes son lo más parecido al capital, en eso que dicen por ahí, que el capital no tiene patria, y por lo visto ustedes tampoco…”

Hubo aplausos tímidos al principio, pero luego, cuando comprendieron que tenían que ser sinceros, los aplausos arreciaron. Incluso, hubo varios miembros caídos que pusieron de pie.

Y el experto Alfonzo Ramos García siguió: “Hay pequeñas traiciones. Un militante de un partido de derecha se va para otro partido de derecha y no se nota mucho, porque sigue defendiendo sus ideas. Hay otras traiciones más grandes. Un militante de izquierda se va para la derecha y allí sí se nota bastante”. En ese momento Ismael García sintió que todos lo estaban viendo, pero dijo rápidamente: “Eso es con Pompeyo”. Y El experto siguió: “En política la traición a veces es necesaria. Se traicionan amigos. Es decir, cuando junto a él militamos en una idea y luego, cuando tenemos la oportunidad de convertirnos en corruptos, nos llevamos todo el dinero que podemos y dejamos al amigo en el abandono, y no somos capaces de decirle que nos acompañe, porque nos da mucha pena”. Muchos de los asistentes bajaron las caras; y el hombre siguió: “A veces lo invitamos a participar con nosotros, dándole un porcentaje en la corrupción, y entonces no traicionamos al amigo, pero traicionamos el ideal. Porque si para llegar al poder tienes que traicionar, tendrás que hacerlo”.

Otra vez estallaron los aplausos. “Así mismo es”- gritó el diputado Luis Florido, que estaba llegando de Washington. Y los aplausos siguieron por un rato.

El experto esperó que terminaran los aplausos y continuó: “Ahora bien, todo político debe saber que la traición siempre lo va a acompañar. No hay nada más democrático que la traición, porque la traición está en todos y todas. Y cuando uno pierde la vergüenza, ya es capaz de asumir cualquier traición. Así, compañeros, cuando ustedes en la Asamblea Nacional votaron por unanimidad por la aplicación de la Carta Interamericana a Venezuela, ustedes demostraron dos cosas, que no tienen vergüenza, y que no tienen patria”.

Los miembros caídos de la oposición se pusieron todos de pie y el aplauso fue arrollador.

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