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Domingo Alberto Rangel: El camarada Alberto Vollmer

 

Bastó que el presidente Maduro, con el agua de la economía al cuello y buscando respiro convocara un grupo de empresarios para la inauguración de esa mentira que la mente afiebrada de los comunicadores del gobierno llamaron Expo Venezuela Potencia 2017, para que se prendiera la mecha de tanta lengua sin neuronas: “Ese Vollmer es un boliburgues comunista” escribieron los más afiebrados.

Confundido ante tanto ditirambo sin métrica decidí investigar pero todo fue en vano: ¡Imposible conseguir un solo municipio, parroquia rural, comuna o simple consejo comunal denominado Alberto Vollmer!

¿Entonces, qué sucede?

Pues a mi modesto entender nada nuevo: Seguimos navegando con el bacalao a cuestas de la intolerancia aunado con el ancla pesada que significa la falta de información y de criterio para opinar.

A los fariseos polarizados que se asombran porque la empresa que dirige Alberto, el hijo de otro Vollmer amigo y casado con Christinne, una dama entre las más sencillas, divertidas y cultas de la vieja sociedad… resultara favorecida con un préstamo del gobierno, cercano, según anunció el ciudadano Presidente, a 4 millones de dólares, para adquirir activos fijos, a quienes se rompen las vestiduras o eyaculan cuando escriben “¿Es el ron una prioridad nacional? ¿Los dólares no están escasos? ¿Hay meta en el plan de la patria para hacernos más borrachos?”… a esa gente que de seguro escucharon por boca de otros, dudo que estuvieran pegados a VTV, que un tal Vollmer recibió dólares, con lo cual Alberto se ganó el calificativo de comunista o boliburgues… cuando no el de chupa sangres contra revolucionario… lamento decepcionarlos.

Ya mi padre el siglo pasado había intitulado un artículo, creo que para la vieja Ultimas Noticias, la de Miguel Angel Capriles, “El camarada Vollmer”… y DAR lo hizo burlándose acremente de muchos revolucionarios que trastocados en empresarios, a diferencia de los Vollmer, trataban muy mal a sus empleados o a las comunidades donde sus empresas se ubicaban.
Eso fue lo que motivó al viejo para escribir sobre un capitalista como ese Alberto Vollmer recuerdo dijo cuando ufano me leyó el artículo. Pero volvamos al presente.

La familia Vollmer lleva más de un siglo produciendo ron en los Valles de Aragua donde uno de sus antepasados emparentado con los que luego se llamarían “Amos del Valle” compró creo que a finales del siglo XIX, la vieja hacienda que un Conde de Tovar le regalara a su hija Teresa.

A diferencia de otras familias donde la norma es que los hijos dilapiden en orgias y francachelas tipo Bolichico o Narcosobrino, la fortuna ganada por los padres y hasta por ellos mismos… y en esto Boliburgueses y Bolichicos son más bien la norma, estos extraños señores Vollmer se han dedicado a producir rones de excelente calidad que son apreciados en el mundo.

Acoto que los rones venezolanos son extraordinarios porque el dictador Pérez Jiménez, gozando de la buena fortuna petrolera, obligó vía decreto que en nuestro país para que un producto se llame “ron” debe tener al menos 2 años de añejamiento a diferencia de otros rones caribeños, centroamericanos o colombianos, que salen a la venta tras 6 meses en las barricas.

A mi entender merece más respeto la empresa de estos extraños Vollmer que prosperan en un país donde las condiciones propician todo lo contrario. Empresarios exitosos, lo cual es un baldón para la envidia nacional. Personas que sobrevivieron el temporal que significó Elias Jaua como ministro de la agricultura… y dueños de la única gran fábrica de ron que realmente queda en manos venezolanas.

Ron Santa Teresa es una de las pocas firmas venezolanas que puede exportar para producir divisas que se requieren ahora hasta para importar boberías que se podrían cosechar en el patio de las casas. Solo por esa razón el préstamo tiene sentido.
Me molesta mucho que la ignorancia supina de algunos políticos que aspiran a gobernar, cuando no la cobardía, deje que lenguas sin neuronas pongan en la picota una familia que lleva 5 generaciones produciendo ron de excelente calidad –aparte de haber fundado el banco privado y la compañía de seguros que mejor se maneja en este país de banqueros bribones-.

Desde luego que el “Camarada Alberto Vollmer” jugador de rugby, sabrá defenderse solo y tendrá quien lo ayude en esto… sin embargo cuando se actúa en política a sabiendas que esa actividad tiene una dimensión moral… no queda otro remedio que exponer al ridículo a quienes hoy demonizan a los Vollmer por haber recibido un pequeño crédito que seguramente devolverán al país, con creces.

Al sector político que terminará sentando sus nalgas en las butacas del diálogo con el gobierno de Maduro de todas maneras le recuerdo que nuevamente por cobardes e ignorantes… han perdido la oportunidad de agradecer diplomáticamente al presidente Maduro que tras 18 años obstaculizando la producción de bienes nacionales… ahora llame a verdaderos empresarios… como estos Vollmer y otros para ver cómo se desenreda la madeja socialista que tanto nos ha empobrecido.

Y yo, en la soledad de la sensatez sigo insistiendo: Este tímido primer paso de Nicolás Maduro no está mal, pero faltan muchas cosas, como cantaba Ali Primera, para conseguir la paz que permita a Venezuela convertirse, tras muchas décadas de trabajo duro y sostenido, en una Potencia de verdad.

Conversar con los empresarios no es malo pero no basta. Se imponen pasos que lucen imposibles para un gobierno bolivariano como detener la inflación, acabar el control de cambios y de precios. Pero esos pasos no lo van a dar.

Entonces lo que estos empresarios quizás podrían exigir es sacar de los caminos, carreteras y autopistas esas alcabalas, primitivas guaridas donde militares y policías roban gran parte del trabajo a quienes producen. El precio de la gasolina es otro paso, ya habrá tiempo para ese tema.

 

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