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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Filius matris tua, Almagro (28-03-2017)

Hoy se dará en Washington la reunión del Consejo Permanente de la OEA en la que se debatirá sobre la situación de Venezuela y que tendrá como ejes el informe de Luis Almagro y la intervención de Delcy Rodríguez el día de ayer. Comencemos por decir que hay poco de nuevo bajo el sol, es la misma lucha en la que llevamos tanto tiempo enfrascados. Hablamos de todos nosotros, los pueblos de América Latina y el Caribe, de esta segunda guerra de independencia que se desarrolla bajo los términos y condiciones que impone la época actual. Lucha que es continuación de las de Villa, Zapata, Sandino, Bosch, Caamaño, Fidel, el Che, Chávez y tantos otros. La misma que se ha dado en medio de intervenciones cruentas e incruentas del imperialismo norteamericano, experto en dividirnos para vencernos, aunque la tarea de arrodillarnos, de rebajarnos a la abyección de la esclavitud, no ha podido ni podrá jamás coronarla, porque nunca nos hemos acostumbrado a ninguna derrota, no nos hemos resignado a pesar de tanta agresión, de tanta persecución, de tanta sangre. En esencia, nada ha cambiado, la reunión de hoy en la OEA es parte del mismo libreto.

En realidad, nos importa menos el resultado inmediato de esta reunión que el meollo real que reposa en el fondo del asunto. Es casi seguro (seguro está el infierno, dicen los malvivientes) que el informe de Almagro no tendrá como consecuencia la suspensión de Venezuela de la OEA. Nosotros creemos que es más trascendente la actitud desafiante, digna, irreductible que ha venido demostrando el Gobierno Bolivariano de Venezuela ante el odio del imperialismo y sus “Almagros”.

Hay algo que ha dicho Diosdado Cabello que no deja de ser interesante: “Yo creo que aplicar, que ellos consigan los 24 votos que le hacen falta y digan: ‘Venezuela está suspendida’, creo que nos harían hasta un favor, en verdad la OEA es algo que debió haber desaparecido hace muchos años”.

La OEA, decimos nosotros, no ha debido ni siquiera nacer algún día, lo hizo como una herramienta de dominación imperial, como uno más de los engranajes construidos para oprimirnos y explotarnos, así como su Escuela de las Américas, su consenso de Washington, su Alianza para el Progreso, sus misiones evangélicas, su USAID, su NED, su Comando Sur y pare usted de contar. Incluyamos aquí, por supuesto, su democracia representativa y sus elecciones burguesas, que aparecen ahora como el principal pretexto que usan, con el apoyo de sus lacayos, para chantajear a Venezuela. Nos montan una mega operación de guerra no convencional, con una intensa ofensiva político-económica, y pretenden someternos al escrutinio popular bajo esas condiciones ampliamente desventajosas para nosotros. Quieren usar todos sus instrumentos para acabar con la Revolución Bolivariana y con el legado de Chávez.

Para nosotros, ahí está el meollo de todo. Por eso nos felicitamos de tener a nuestro lado a la Cuba revolucionaria, que cuando hace poco vinieron a buscarla para reingresar a la OEA, les tiró un portazo en la cara a los hipócritas y se negó a formar parte de ese despropósito. Claro, para nosotros es una táctica política el seguir ahí, pero hay que irse preparando para mandarla al diablo cuando sea necesario.

La OEA es, en este momento, un medio de la derecha latinoamericana, no para decidir directamente la suerte de los países, carece de la fuerza para eso, sino para montar ollas político-mediáticas que contribuyan a ir construyendo los escenarios de intervención.

En cuanto a la Carta Democrática Interamericana, no es democrática un cuerno. Está hecha para amparar sistemas constitucionales burgueses, como los que imperan en casi todo el mundo. Incluyamos aquí a la Constitución Bolivariana, que fue sin duda una innovación y un gran avance en el camino de transformaciones que hemos emprendido, pero que se queda corta en cuanto a lo que falta por cambiar. Algún día habrá que revisarla para que sea herramienta de una más profunda transformación institucional, que deje en claro las fórmulas que permitan un amplio desarrollo del Poder Popular y ahonde en la extensión de la participación del pueblo por encima de la mera representatividad. Y que incluya un sistema electoral que responda a esas necesidades.

El espíritu real de la OEA y de la Carta Democrática Interamericana queda establecido en una declaración del senador estadounidense Marco Rubio, quien anuncia un chantaje a varios países que se han negado a respaldar los despropósitos de Almagro, como Santo Domingo, El Salvador y Haití:   “Estamos viviendo en un ambiente muy difícil en Washington, donde se están considerando recortes masivos a la ayuda en el extranjero y para nosotros va a ser bien difícil justificar la ayuda a estos países si ellos, al final del día, son países que no cooperan con la defensa de la democracia en la región”. Como aquel que escondió un tesoro y para protegerlo puso un cartel que rezaba “Aquí no está escondido un tesoro”, Rubio afirmó que “Esto no es una amenaza, pero es la realidad”. Si nos ponemos a ver, no le falta razón: esa es la realidad.

Entretanto, Almagro ha escrito: “La exclusión de un país de las naciones democráticas de América envía un claro mensaje político, económico y comercial a la comunidad internacional y a los principales actores económicos en un momento crítico: regimen non gratum”… Filius matris tua, Almagro (otro latinazo que se podría traducir como “el c… de tu madre, Almagro”.

En fin, vamos todos a la marcha antiimperialista de hoy. La Patria llama

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