Inicio > El pizarrón de Fran > Néstor Francia / Análisis de Entorno: OEA: Unas de cal, otras de arena (29-03-2017)

Néstor Francia / Análisis de Entorno: OEA: Unas de cal, otras de arena (29-03-2017)

En tiempos del primer gobierno de Rafael Caldera corrió un chiste que tiene mucho sentido en cuanto al asunto de las posiciones y los juicios en torno a los eventos políticos. Entonces dos de los diarios nacionales más importantes del momento tenían perspectivas diferentes con relación a Caldera. El Universal lo apoyaba, El Nacional lo adversaba. Según el chiste, Caldera fue a visitar al Papa y este lo invitó a un paseo por los canales de Venecia. Un soplo de viento hizo que el capelo papal volara por los aires y fuera a dar al agua. Caldera se salió de la góndola, caminó sobre el agua y lo rescató. Al día siguiente El Universal tituló: “Caldera caminó sobre las aguas”. Y El Nacional: “Caldera no sabe nadar”. Algo parecido ha sucedido con el tema de la reunión de la OEA de ayer. Mientras el Gobierno y los medios oficiales reseñan una “gran victoria”, El Nacional titula: “Gobierno venezolano no pudo evitar que OEA debatiera crisis” y 2001: “Almagro se sale con la suya” ¿Quién tiene la razón? Ambas partes y ninguna: la política se basa en la percepción y acepta todas las interpretaciones. Pero los analistas no podemos trabajar con mirada maniquea, tenemos el deber de problematizar, de ver más allá de las apariencias. Eso es lo que solemos hacer, si no, no vale la pena el esfuerzo.

Para nosotros el asunto no es quién ganó o perdió, porque no se trataba de un juego de pelota, aunque entendemos perfectamente que a veces hay que decir a toda voz lo que conviene y nada más. De manera que no se trata de purismos o de mentiras y verdades. En todo caso, creemos que fue un evento complejo, en el que para nosotros unas fueron de cal y otras de arena.

Antes de seguir adelante, recordemos un par de cosas que dijimos en nuestro Análisis de ayer: “En realidad, nos importa menos el resultado inmediato de esta reunión que el meollo real que reposa en el fondo del asunto”, y además: “La OEA es, en este momento, un medio de la derecha latinoamericana, no para decidir directamente la suerte de los países, carece de la fuerza para eso, sino para montar ollas político-mediáticas que contribuyan a ir construyendo los escenarios de intervención”. Esto es tal cual lo que ocurrió ayer. Por eso es que se le da un tratamiento mediático de acuerdo al interés de las tendencias, para favorecer o desfavorecer esa fabricación de matrices.

Viéndolo bien, 20 es un número redondo, por lo que tiene una sonoridad especial. Fue esa la cantidad de países que desestimaron la posición inicial que defendieron Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y que se expresa en las siguientes palabras del representante venezolano Simón Moncada: “Nosotros pensamos que este Consejo no debe ocurrir y nos oponemos a su iniciación” y dejó constancia de la “flagrante violación de los principios de la organización, todo lo que ocurra lo protestamos, se hace contra nuestra voluntad, y lo combatiremos donde sea necesario”. Bien, esa la perdimos, porque la sesión se inició y se dio, no pudimos evitarlo. Punto para el enemigo.

Por otro lado, ni se aplicó la “Carta Democrática” ni se sancionó para nada a Venezuela, ni se llegó a ningún acuerdo efectivo: punto para la Patria.

Ahora bien ¿a qué engañarnos? Es claro que la derecha no alcanzó sus objetivos máximos en esta sesión, pero si tuvo algunos logros innegables para sus planes intervencionistas. Ha consolidado un grupo fuerte en la organización constituido por los 20 países que aprobaron una resolución conjunta que ni siquiera llegó a votarse porque se debía aprobar con el voto de las dos terceras partes, 18 países, y estaba aprobado de hecho al reunir el respaldo de 20. El carácter injerencista de esa declaración es evidente, pues señala, entre otras cosas, que la OEA habrá de “seguir examinando opciones, con la participación de todas las partes en Venezuela, para apoyar el funcionamiento de la democracia y el respeto al Estado de Derecho dentro del marco constitucional venezolano” y también: “Coincidimos en la necesidad de que encontremos propuestas concretas para definir un curso de acción que coadyuve a identificar soluciones diplomáticas, en el menor plazo posible, en el marco institucional de nuestra organización y a través de consultas incluyentes con todos los Estados miembros”. Nos han puesto en observación, pues, estamos siendo juzgados por el conjunto de la derecha continental, que pretende aplicarnos “un curso de acción” y se ha cuestionado el funcionamiento de la “democracia” y el “respeto al Estado de Derecho” en nuestro país. Todo está claro para el que lea entre líneas. Además, se habló de una resolución “más concreta” que sí se votará en fecha próxima.

Por otra parte, el texto de los 20 no incluye las demandas de fijar un calendario electoral, liberar “presos políticos” y “respetar” las decisiones de la Asamblea Nacional de Venezuela, lo cual es bueno para nosotros. Es un texto genérico que no tiene efectos específicos inmediatos, por lo que tampoco fue que la derecha se las llevó todas consigo.

Esta pelea va a continuar y tendremos que seguir resistiendo los embates incrementados por las recientes victorias de la derecha en el continente. De cierto aumenta la importancia de lo que ocurra en próximo domingo en Ecuador.

El presidente Maduro se preguntó ayer “¿Para qué sirve la OEA? ¿Para agredir a los gobiernos independientes, progresistas? ¿Tiene sentido la existencia de la OEA? ¿Tiene sentido la permanencia en la OEA?”. Estas palabras parecieran contradecir la definición de lo ocurrido en la OEA como una “gran victoria”. Pero ya quedó dicho: en política se actúa según la conveniencia, así que todo es parte del difícil juego que está en desarrollo.

Te puede interesar

Compartir