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Nicmer Evans: El Gobierno no quiere que seamos libres o iguales

El politólogo y dirigente de Marea Socialista identificó las diferencias entre la gestión de los Presidentes Chávez y Maduro

El politólogo Nicmer Evans, de abierta inclinación de izquierda, ya ha confirmado en múltiples oportunidades su postura como detractor del actual Gobierno del Presidente Nicolás Maduro, y estableció puntos en los que se diferencia la gestión del actual mandatario nacional respecto al proyecto que inició y lideró Hugo Chávez con el “socialismo del siglo 21”.

El dirigente del movimiento izquierdista Marea Socialista desmitificó el socialismo y las ideas que se desprenden de ¡cómo la evocación del “hombre nuevo” y su visión del significado de la libertad, durante su participación en el programa Aymara Lorenzo en su punto, con la periodista Aymara Lorenzo.

“Lo que presenta hoy Maduro es una vertiente, una visión que se derivó como consecuencia de deformación del chavismo. Chávez tuvo errores y aciertos en su período presidencial, pero hoy en día la mayoría coincide en que son más los desaciertos en relación al Gobierno anterior. El sujeto de la política de Chávez era aquellos que vivían de su trabajo y aquellos que estaban excluidos del sistema, mientras con Maduro ha cambiado y se centra en todos los que se benefician del control de cambio, aquellos que usurpan el poder y la riqueza del país”.

Evans apunta que esos cambios se deben a las diferencias del chavismo que ahora gobierna con el que se ha desprendido, resumido en la frase “yo soy chavista pero no madurista”.

El politólogo cita las cifras de encuestas de Datanálisis que dejan en evidencia su tesis, pues la popularidad actual del presidente Maduro está en 10 % de la población, 40 puntos menos que Chávez y expresa que es resultado de un “chavismo defraudado”.

Conformación del Hombre nuevo

“No es sencillo y en Venezuela no hay suficientes antecedentes históricos para la conformación del llamado ‘hombre nuevo’, pues implica más que el cambio de una persona en el poder, o quitarte una camisa blanca y ponerte una roja”, dijo Evans.

“Se ha banalizado el hecho de la construcción (del término), que al final no es más que la evocación de la transformación ética, moral de nuestros ciudadanos, y es lo que menos ha contribuido el gobierno de Chávez y aún más el de Nicolás Maduro en relación a tener unos referentes éticos concretos”.

“Los niveles de corrupción en la cuarta República, en relación a la fuga de capitales 125 mil millones de dólares en los últimos 10 años cuando el barril de petróleo estaba en siete dólares, mientras en los últimos 15 años con la quinta República se han fugado 259 mil millones de dólares, más un descuadre de caja de PDVSA de 215 mil millones con el barril valuado entre 30 y 100 dólares, así que estamos exactamente en el mismo sitio donde Chávez encontró al Gobierno desde el punto de vista ético, pensando que habíamos avanzado cuando en realidad retrocedimos vertiginosamente”.

“La cultura del rentismo petrolero nos sigue arropando y nos sigue dificultando que haya una sociedad distinta”, remata.

Libertad en Venezuela

“El Gobierno no quiere que seamos libres o iguales incluso. Por ejemplo, el uso del acceso a los CLAP es una evidencia de que no nos quieren iguales utilizando la necesidad fundamental de la sociedad en relación con los alimentos para oprimir. Si yo no tengo el carnet de la patria, no puedo acceder a una CLAP y eso es una restricción a los principios de igualdad consagrados en la constitución”.

“Hemos pasado a un totalitarismo con la posibilidad de tener alguna elección eventual a un autoritarismo que busca de manera permanente suprimir cualquier tipo de elecciones a nivel de consejos comunales, sindicatos, de centros de estudiantes, por no decir la de gobernadores y de alcaldes ni mucho menos de un referendo revocatorio. Es evidente que la voluntad política de la democracia representativa ni siquiera la participativa hoy no está presente en el gobierno de Maduro”.

¿Democracia?

“En Marea Socialista somos prudentes con el uso del término ‘dictadura’, pues cuando llegue realmente, ¿cómo la llamaremos? La verdad es que incluso puede ser peor, aunque eso no es consuelo para no señalar que efectivamente hay un abuso permanente del estado de derecho, de los derechos humanos y la dignidad del pueblo en relación con los accesos fundamentales en los que debe basarse la dignidad”.

Notiminuto: Aymara en su punto, Nicmer Evans

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