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Rafael Iribarren: Elecciones; con o sin la OEA; primero las Regionales, luego las Presidenciales (Documento)

 

.- Avanzamos desentendiéndonos del revocatorio.

Es un avance importante, aunque limitado; que en las oposiciones haya quienes desentendiéndose   del Revocatorio; abiertamente asumen que la prioridad no es sacar a Maduro; ni siquiera con la variante de elecciones generales; sino  que lo que toca son las elecciones regionales. Se ha tomado consciencia de la trampa que ha sido y el costo político que ha tenido propiciar su posposición  insistiendo en sacarlo antes.

.- La polarización es la base de la permanencia de Maduro.

La polarización salvó, sigue y, en tal caso, seguirá  salvando a Maduro. En el 2016, la MUD le hizo el juego al polarizar  supeditando las elecciones regionales a que se hiciera el Referendo Revocatorio antes que nada. El CNE manipuló y aprovechó su presión inmediatista para desentenderse de ellas. A pesar de que eran constitucionalmente impostergables. Al no presionar para que se hicieran; las oposiciones avalaron su suspensión. Quienes hoy todavía insisten en las presidenciales ya o previas a las regionales; o en la variante del revocatorio que serían unas elecciones generales: le siguen haciendo el juego a Maduro. Y, en ese aspecto; el Informe de Almagro; válido en general como registro de la crisis; tiene, entre otras, la inconsistencia de promover la misma polarización inmediatista; atropellante de la legalidad; que le facilitó a Maduro terminar el año cantando victoria; pese a, como he dicho, estar ”bailando en un tusero”.

.- No hay contrapoder en Venezuela El poder presidencial es absoluto.

Ni político-institucionalmente; ni políticamente; hoy en la sociedad venezolana hay como sacar a Maduro. Tiene todas las ventajas del presidencialismo absolutista del sistema bicentenario de Poder que tenemos.; que concentra y centraliza todo  el poder fáctico e institucional; la renta nacional. Frente a una sociedad absolutamente dispersa sin estructuras intermedias político-institucionales, ni político-organizativas ni en ninguna instancia, de ejercicio de la soberanía ciudadana.

Somos una sociedad sin contrapoder  Como se demostró el 6D y la AN mayoritaria de la MUD; pero con un liderazgo y unas burocracias partidistas-empresariales de oposición; casi totalmente mediáticos. No hay políticos en la oposición; aunque tampoco  en el oficialismo; lo que hay son candidatos; en su gran mayoría   con casi ninguna vinculación con las realidades muy precaria base sociopolítica real; y una muy relativa representatividad política. En general los dirigentes y las cúpulas oposicionistas  hechuras de laboratorios mediáticos en las dinámica político-empresariales de poder

Lo alucinante de la crisis nacional; aparte su discutible alcance general; exhaustiva y verazmente documentada en el referido Informe Almagro; deriva de ese presidencialismo absoluto; vértice de una pirámide nacional de poder sin instancias ni niveles intermedios; regionales, municipales; con solo líneas de mando y ejecución desde el más alto nivel ejecutivo hasta el ultimo burócrata local de la última parroquia del país. Un centralismo; hoy altamente sofisticado que facilita la manipulación y el control vertical, directo, de todos los aspectos político-administrativos de la vida de los venezolanos. la subjetividad social. Hasta neutralizar y pervertir; aunque solo muy parcialmente; las beligerancias e impulsos ciudadanos que en los niveles regionales y locales; a partir de la problemáticas concretas; se activan mas fluida y despolarizadamente fuera del control del poder; hasta ponerlo en desventaja pol{itica.

.-  La prioridad son las elecciones regionales.

En el Informe Almagro, expresa y terminantemente se descarta que la salida de la crisis política se busque haciendo primero las elecciones a gobernadores; con el argumento de que sus eventuales resultados sería objeto de iguales desconocimientos y atropellos que los que el gobierno ha aplicado a la Asamblea Nacional.

Sin embargo; pese a la agudización de la discrecionalidad y el atropello en el ejercicio  presidencial, central, del Poder; se tiene la experiencia concreta de tres gobernadores oposicionistas haber aguantado exitosamente el acoso y agobio múltiples sostenidos, de que fueron objeto. Junto a que, en lográndose; por la vía que sea; que se den las condiciones para un proceso electoral limpio y transparente; servirá tanto para las regionales como para las presidenciales. Siendo incluso más viable algún consenso sobre hacer primero aquellas; y luego éstas.

Cuando, además, el mandato constitucional expreso; desconocido hasta ahora; pero vigente;  es hacer primero las regionales; que no habiéndose hecho  el año pasado como tenía que ser;  deben ser éste. Y luego las presidenciales. La presión internacional; que insoslayablemente deberá ser  sintonizada con la interna; regional y local; tendría que ser hacia que  haya un calendario electoral con las elecciones pendientes hasta el 2018. Comenzando por las regionales. El ejercicio al derecho al voto que se revindica; a que haya elecciones; no se concreta ni solo ni prioritariamente en las de presidente. También; además de lo constitucional; políticamente, para la gente en las regiones y municipios; la prelación y la prioridad; es ejercerlo votando para elegir nuevos  gobernadores y alcaldes.

.-  Del presidencialismo no saldremos con más presidencialismo y centralismo.

Siempre sobre que está por verse  a donde llega el procesamiento en la  OEA de la crisis nacional; en tal caso; cuáles y cómo serían sus concreciones; sus alcances, Partir de que primero y sogre la marcha, sean las elecciones presidenciales; sería asumir como marco inmodificable, precisamente, la perversión m,edular del sistema político y de Poder venezolano: el presidencialismo absoluto; el centralismo. Partir de que de la crisis en que estamos cuyo epicentro es el presidencialismo y el centralismo; saldremos con más presidencialismo y centralismo Cuando, arrancar con las elecciones regionales; aparte lo ya dicho, que es lo que constitucionalmente toca; es, precisamente, despresidencializar, descentralizar el proceso. Es activar las bases y dinámicas sociopolíticas del país, hacia una salida en la que el protagonismo político, electoral, sea más ciudadano y de base; regional y local; y menos  nacional y de aparato. Más de la gente y menos de los factores de Poder; sustancialmente presidencialitas. Más de las regiones; menos del Poder central.

.- Regionales; hacia una nueva correlación de poder; hacia un Consejo Federal de Gobierno verdaderamente soberano.

Las elecciones que hay que hacer ya; fuera o dentro del marco del proceso en la OEA; que tendría que ser base para cualquier posible consenso nacional, son las regionales. Regionales; por lo específicamente electoral, obviamente. Pero más allá de lo inmediatamente electoral; hacia una nueva dinámica entre el poder presidencial central, nacional y los poderes regionales; estadales. Hacia  una nueva correlación sociopolítica de fuerzas; y de poder fáctico regiones-nación. con la creación de condiciones para la conformación  y activación de un Consejo Federal de Gobierno verdaderamente soberano; verdaderamente federal.

.-  Un calendario para unas regionales despresidencializadas; con el respeto de los derechos constitucionales y  políticos de las regiones y las minorías.

Sin embargo; la idea no es que haya unas elecciones regionales  como las que ha habido   siempre; manipuladas y encallejonadas por las burocracias partidistas-empresariales y los factores de Poder mediáticos y financieros asociados a ellas imponiendo sus candidatos y políticas mediante la perversión de sus franquicias partidistas. Que serían otras elecciones regionales des-regionalizadas; presidencializadas; simples eventos previos a las presidenciales; solo reflejo o proyección de estrategias nacionales de poder. Unas elecciones así; aunque lleguen a  implicar algún cambio limitado y coyuntural; desde el punto de vista de la crisis nacional; profunda, total; que vivimos,  no significaran más de lo que ha significado la nueva AN; sería seguir en lo mismo o casi.

Entonces; junto a que la presión nacional; e internacional; por un calendario electoral inmediato que se inicie con las elecciones regionales;  toca presionar también  por dos prioridades  secuenciales. 1ª.- que las haya  previas e independientes de las presidenciales; 2ª.- que sean regionalizadas; no presidencializadas; no manipuladas nacionalmente.

.- Regionales para la emergencia de un nuevo sujeto político; de otro interlocutor.

El factor determinante inmediato de la crisis nacional, en el extremo en que está, es el madurismo. Pero las oposiciones no son una alternativa. En la hipótesis de que saliera Maduro y el madurismo; y viniera alguien de la oposición y sus partidos; no hay garantía de que ni siquiera el aspecto coyuntural de la crisis sea manejado  progresivamente.

No se puede prever ni garantizar nada de lo que vaya sucediendo ni los resultados que se vayan dando. Pero en la hipótesis de que la presión internacional de la OEA específicamente; dé resultados concretos; lo peor; sería que, en tal caso, la comunidad internacional; como ha sido con el diálogo; asumiera como interlocutor y/o contraparte, a las burocracias de la MUD; sus individualidades y partidos; cuyas insuficiencias e inconsistencias están  largamente  demostradas; y a la vista. Que han sido condicionantes clave; coadyuvantes; de que en el país no se haya activado, pese al inmenso rechazo nacional de que es objeto; una suficiente capacidad sociopolítica y político-organizativa para confrontar y frenar el autoritarismo chavista-madurista. Lo que viene al caso; en relación a qué elecciones hacer primero; si las regionales; o las presidenciales.

Las elecciones presidenciales; nacionales; serían un proceso de maquinarias, grandes financiamientos y manipulación mediática intensa; absolutamente polarizadas; con la gente encallejonada; en el rol pasivo de solo apoyar, ir a actos y votar. Manipulado absolutamente por las burocracias partidistas-empresariales; básicamente de la MUD de un lado; y de los chavismos, del otro; y los factores de poder a los que ambos están vinculadas

Se habla de salir de la crisis; de cambio; de transición. Para que lo hagamos en términos  reales; serios; consistentes; no solo retóricos; hay que hacerlo con las elecciones regionales como marco referencial. Pese a cualquier retórica candidatural presidencialista;  la coyuntura plantea como necesidad y como posibilidad; un proceso ciudadanizado de movilización e impulsos de base; ciudadanos, regionales y locales; menos burocratizados; menos partidizados Eventos de verdaderos debates ciudadanos, concretos, sobre los problemas regionales concretos y sus relaciones con el poder, Más debate y menos campaña. Que sean  la base de  un protagonismo participativo propio de la gente de a pie; de badse; y de una interlocución más amplia y abierta; dentro de las regiones y entre ellas nacionalmente. Serían un evento en el que creándose las condiciones mínimas; va a emerger  espontánea, fluidamente el nuevo sujeto político; ciudadano; que constituirá la base sociopolítica de un verdadero cambio restrutural; y determinará que salir de Maduro, no implique la regresión de restablecer otro autoritarismo.

.- El interlocutor no  es la MUD. La presión interna sobre Maduro será de la gente.

La presión internacional hemisférica es legítima. Y es legal la actuación de la OEA tratándose de un ente multilateral cuyas normativas suscribe el país. Hoy evidentemente para nada el instrumento de los EEUU que antes sí realmente fue. Como la ONU. Y, de acuerdo a la posición de la mayoría hemisférica; el alcance concreto del Informe Almagro; de aplicar la Carta democrática; hasta la posible suspensión; fue negado en el Consejo Permanente del pasado martes 28. No hay tal posibilidad de  intervención; y menos, militar; hoy, incluso con Trump; impensable históricamente. Aunque tampoco cabe hablar de la supuesta traición de la retórica madurista por pedir y apoyar la activación de la Carta Democrática. Aparte de que se trata de un recurso de muy difícil implementación y concreción.

Pero es claro que  la eventual definición e implementación de la “Hoja de Ruta” aprobada por la mayoría de los cancilleres; en tal caso; no podría soportarse en la negación del rol que a los venezolanos corresponde; y que es el determinante de lo que finalmente suceda; concretamente de la calidad de eso que finalmente suceda.  Sobre el madurismo se tendrán que activar dos presiones; la externa, condicionante; y  la interna, eficiente.  La interna, que es la determinante;  no la ha habido realmente; pese al muy precario soporte que tiene el autoritarismo madurista; rechazado por ocho a nueve de cada diez venezolanos  De entrada, y dicho relancinamente, porque las oposiciones; la MUD; no tienen con qué.

Esta presión internacional, puede ser la determinante externa de que se activen dinámicas políticas internas hacia salir de la crisis. Pero igual puede terminar siendo otra frustración. Puede terminar siendo que este 2017 resulte igual que el 2016; que  en repitiéndose el patrón polarizador inmediatista revocatorio; presidencialista; aunque con otro envoltorio;  igual se pierda.

Porque no se active una presión interna diferente a la de entonces; de las burocracias partidistas-empresariales oposicionistas en campaña electoral permanente.

Si al final de este proceso; con la OEA y el diálogo y la revalidación de los partidos; todo  se reduce a poner al país a optar entre las oposiciones nacionales; quizás ya sin tarjeta la tarjeta única de la MUD; y Maduro. A continuar en la misma polarización mediática en que estamos ya vamos para veinte años; incluso si se convocaran elecciones presidenciales  en 30 días; como sugiere el Informe Almagro. Y  hasta que, incluso si Maduro perdiera y entregara; la condicionante internacional se habría desperdiciado; pues todo se reduciría a sustituir un presidencialismo por otro  Y el avance  hacia salir realmente de la crisis, sería nulo o casi.

La presión interna tiene que ser de la gente; básicamente ciudadana. De esa gente y esa ciudadanía hoy pasiva, dispersa; sin actitud política sino atenida; de las regiones los municipios y las parroquias; de los, barrios. Dispersa pero inteligente y consciente y que quiere un cambio no regresivo. Esa presión concreta; activada, naturalmente; movilizada y en plan de beligerante ejercicio de su soberanía; es la que puede confrontar a Maduro y el madurismo;  presionarlo; e imponerle; primero la elección de nuevos gobernadores; de sus nuevos gobernadores y legisladores; y luego unas elecciones presidenciales.

.-  “La gente” existe; está en todas partes del país.

“La gente” existe., Esta en todo el país; es decenas de millones de venezolanos que viven y activan en todos los rincones del territorio. Y está organizada. En todas las regiones y los  estados; municipios, parroquias hay decena; centenares de organizaciones ciudadanas, de la gente; comités, juntas, asociaciones; grupos de todo tipo; políticos; electorales. Hay miles de lideres locales, sectoriales; partidistas; de partidos y grupos electorales locales; y de militancia de base de los partidos nacionales. Hay organizada por todo el país; regada; una inmensa inteligencia,  capacidad y disposición y empuje políticos; profesional, técnico, cultural, artístico; suficiente como para que en todas las regiones se desarrolle al más alto nivel debates sobre sus problemas; y se determinen autónomamente las líneas concretas, contextualizadas, para las gestiones regionales y locales.

En las regiones; aunque dispersa; está la mayor capacidad que tenemos; la base cualitativa y cuantitativa para salir de la crisis en que estamos y el impulso de las dinámicas de activación de nuestras potencialidades; que precisamente están allí; en las regiones.

Pero esos liderazgos y organizaciones locales; en general quedan fuera de los procesos políticos concretos incluso de sus propios ámbitos. Por el manejo perverso de mecanismos y condicionantes electorales  políticos-técnico-jurídico; que las burocracias nacionales hacen para imponer sus decisiones intereses y candidatos por encima y a costa de los regionales y locales. De manera que las  opciones de éstos son: ceder su potencial político y electoral a cambio de una candidatura devaluada; insistir arriesgándose a los efectos de la economía del voto; o, no participar.

La gente de las regiones, movilizada  por su propia iniciativa y en función de sus propios criterios políticos es a quién corresponde ejercer la presión interna para que se hagan ya las regionales; antes que las presidenciales. Y para que esas regionales sean realmente regionalizadas; no presidencializadas como notoriamente pretenden imponer que sean ambas  burocracias

.-  Que Maduro respete y permita a la gente ejercer su derecho a votar. Pero que también las burocracias partidistas de oposición  lo respeten y no obstaculicen su libre ejercicio regional y local..

El tema para la presión internacional; Informe Almagro y en general; es que Maduro está impidiendo las elecciones; negándole a los venezolanos su derecho a votar. Lo que es cierto; y obvia la personificación del tema. Pero también está que las burocracias nacionales de las oposiciones; en sintonía con las oficialistas; desconocen e impiden; en concreto; el libre ejercicio de los derechos electorales de la gente y las minorías regionales y locales.       

La manipulación  del madurismo  para posponer las elecciones; sin definir nada de lo electoral como está siendo; es la perversión extrema de negar todos los derechos electorales de los venezolanos. Pero también es una perversión, desconocer y atropellar el carácter regional y local de las elecciones a gobernadores legisladores y alcaldes; que consensuadamente practican ambos bloques burocráticos-partidistas; no solo el chavista; al convertirlas en simples proyecciones y espacios de negociación candidatural y política  nacionales. Validos de las franquicias electorales; cerradas; excluyentes; imponen sus candidatos y trazados electorales nacionales; por encima del  liderazgo natural de sus criterios y propósitos; y a costa de sus expectativas legítimas. Como reciente fue en las parlamentarias del 2016. Y como pretenden que sea con las regionales próximas.

.-   El primer punto de la agenda de lucha de la gente para las regionales; es imponer el reconocimiento  de los derechos electorales de los ciudadanos  y las minorías.

El sistema electoral venezolano está montado en función del fraude que el chavismo ha necesitado en cada circunstancia; y necesite; lo que ya nadie discute seriamente. Y la legislación y normativa electoral ha sido elaborada en función de su manipulación discrecional. Tanto operativa-institucionalmente como técnico-jurídicamente; se niega todo lo establecido en la CRBV en relación a los derechos electorales de los ciudadanos y las minorías. El sistema es una caja negra sin ningún tipo de contraloría; el único derecho real del  ciudadano es el de votar; y las minorías político-electoralmente, prácticamente, no existen.

Ni, en tal caso, la OEA y según como sean las cosas;  ni las burocracias partidistas empresariales; a quienes no interesa; se plantean la revisión y reestructuración total del sistema y la reposición plena de los derechos electorales de los ciudadanos y las minorías. Se llega solo a plantear  la elección  de una nueva directiva del CNE.

Las elecciones regionales de que hablamos; cuando sea que se realicen; serán con estos mismos sistema u legislación electorales; y serán manipuladas totalmente como siempre por las burocracias partidistas nacionales. De tal forma que lo previsible es que de entrada  haya el mismo ventajismo y la misma exclusión y el mismo etrabamiento de siempre.a toda iniciativa que no responda a sus intereses.

De tal formal; que se impongan los derechos electorales ciudadanos y de las minorías; que las regionales sean verdaderamente regionales,; armadas y manejadas soberanamente, por la misma gente de las regiones; no depende ni de la OEA, ni de la MUD ni del PSUV. Es precisamente, el primer punto de la agenda para el debate la organización y la movilización y lucha  del liderazgo y los movimientos y organizaciones regionales y locales. Se trata de una lucha política de base; originaria, si se quiere; para imponer de hecho en la práctica; aunque no lo sea de derecho; que se reconozcan los derechos de la gente de las regiones a decidir condicionar y manejar todo lo electoral regional y local.

.- De la gente depende el futuro del país.

Desde enero del 2016 cuando las oposiciones decidieron que había que “sacar a Maduro ya”; estamos en el mismo punto. Con Consejo Permanente y Asamblea General de la OEA y todo; 2017 está siendo el calco del 2016. Los mismos factores: el madurismo las oposiciones y la Comunidad Internacional. Y así, con los mismos eventos y factores y la misma correlación de Poder;  podemos seguir años.

Saldremos de este estancamiento; de este punto en el que ni el gobierno ni la oposición se atreven a pasar la raya amarilla común; cuando haya otra correlación de fuerzas; con lka activación de otro sujeto político. Ese otro, nuevo, sujeto político no puede salir sino d la gente de la base ciudadana de la sociedad.

Las elecciones regionales son un evento hacia el que puede, y tendría que activarse, la beligerancia y la voluntad ciu8dadana de ejercer su soberanía sobre la gestión regional y local. Un primer momento de la emergencia de ese nuevo sujeto político.

La elecciones regionales pueden ser el momento de la inflexión que  sociopolítica que active una dinámica de cambio estructural. De la gente regional y local depende lo que sea nuestro futuro inmediato.

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