Inicio > Interés > Alfredo Padilla: Vivimos en un país donde la informalidad supera el 52% de la población económicamente activa

Alfredo Padilla: Vivimos en un país donde la informalidad supera el 52% de la población económicamente activa

 

Alfredo Padilla, director-fundador de la Asociación de Trabajadores Emprendedores y Microempresarios (ATRAEM), afirma que muchos de los pequeños negocios, que tiene la ciudadanía, se están volviendo informales a consecuencia de la Ley de Precios Justos, la fiscalización, la matraca, los costos de los servicios.

Enrique Meléndez

Comenzó destacando la presencia en el acto de personas “de carne y hueso” que fueron expropiadas. “Son gente a la que le ha sido prohibido trabajar a cielo abierto o cuyo establecimiento quedó en la ruina. Gente de la construcción que no consigue insumos, para construir o gente que taxea y no consigue una batería para poder llevar el pan a su casa”.

Citó la reciente declaración de Juan Pablo Olalquiaga, presidente de Conindustria; quien ha dicho que según una encuesta echa entre los industriales, la producción cayó en un 90% en el 2016; lo que significa que la producción industrial está en el suelo, y puso énfasis en el sector industrial de los químicos; pues al verse afectado ese sector el hecho repercute en el sector de la estética y cosmetología: desaparecen los tintes, la acetona y así sucesivamente, y que lo mismo sucede en el sector de las pastelerías.

“Es decir, la carencia de materia prima tiene un impacto en todos los sectores de la economía allá abajo; de manera que cuando se habla en término de la economía, nosotros debemos ver cómo repercute esto aguas abajo en el mundo económico y en la vida familiar de quienes viven de ese puesto pequeño, que tienen para echar hacia delante de una manera digna”.

Agregó que esa encuesta de Conindustria refleja que hay una pérdida en el talento del trabajo; una pérdida de capacidades para desempeñar labores en el empleo formal. ATRAEM ha constatado en los barrios la desaparición de oportunidades que tenían los jóvenes con la existencia del INCE y las escuelas industriales.

“De manera que, por un lado, el talento se va y, por otro lado, no se reproduce. Tenemos a un INCE que le pusieron la S de socialismo,y le pusieron la cara del Che Guevara, y le quitaron la cara del Luis Beltrán Prieto Figueroa (su creador). No puede haber recurso humano sustitutivo después de perecer o el que necesitan actualizar e innovar sus conocimientos si no tenemos una fuente permanente de capacitación laboral. No tenemos INCE”.

Según Padilla muchos locales, que antes eran pequeños, han pasado a ser de pequeños a informales; tomando en cuenta que la informalidad supera el 52% de la población económicamente activa; unas siete millones de personas; por la demanda de empleo que no se satisface y por la conversión en informal de que lo que podría haber sido formal, y esto porque está muy presente la Ley de Precios Justos, la fiscalización, la matraca, los costos de los servicios; que todo ello hace que la informalidad tienda a crecer; y como consecuencia desaparece la capacidad contributiva de los municipios, en la medida en que haya menos contribuyente.

“Pero, además, tiende a ser más precario el trabajo porque no hay protección social para los trabajadores de la economía informal. De manera que estamos viviendo en el peor de los mundos; desde el punto de vista de las consecuencias de la economía grande; que más de la mitad de la población que trabaja en estas condiciones, empeora su calidad de vida”.

Por otra parte, habló de cómo además esta gente convive con el delito; sobre todo, en los barrios: venta de drogas, de objetos robados; que la tentación del delito está muy cerca de la pobreza; de las personas que se desempeñan por su cuenta, y que la otra tentación la constituyente el sometimiento, la adulancia para poder recibir una migaja gubernamental.

“Entonces, en el centro de esas dos tentaciones: la adulancia y el delito existe una numerosísima población que no quiere sucumbir porque trabaja, y hace todo lo posible para hacer lo mejor que pueda. Las calles nuestras se han convertido en zonas de comercio; incluso, de industrias en algunos lugares, como de servicios. Usted va a algunos sectores, y se consigue que en una de las calles proliferan los talleres mecánicos al aire libre”.

Hizo ver que esta forma de vida de algunos constituye un problema para la ciudadanía; aunque también es una oportunidad para no sucumbir al delito, y aquí mencionó gente del mundo de la cosmetología, que ofrece sus servicios de estética en plena calle; como hay el que corta cabellos debajo de un toldo; un quiosco convertido en zapatería de remiendos; incluso, mujeres en el interior de las casas haciendo empanadas, para luego mandarlas a vender.

Padilla dijo que, precisamente, la organización ATRAEM, que ha estado dirigiendo, ha venido atendiendo este asunto; se ha venido relacionando con el sector informal a lo largo de estos diez años de fundada; habiéndose establecido en doce estados tratando de tender una intermediación gremial hacia el mundo empresarial de mayor nivel; como hacia las autoridades, y que uno de sus empeños lo constituye el hecho de tratar de encaminar ese mundo hacia la formalidad.

“De la anarquía al orden en lo posible del mercado. Y tomemos en cuenta una cosa muy interesante. En este momento hay quienes viven en la anarquía: gente que desordenadamente hace cosas, y que ojala actuaran mejor. Pero hay también quienes viven de la anarquía; que son los que controlan los sistema de distribución; quienes controlan la fiscalización y la matraca”.

Distinguió en ese medio a los que controlan la calle; que son los que mejor viven: los que fiscalizan, los que paran el camión; los que registran; los que tienen permiso de tránsito de la mercancía; que son los que cobran impuestos a los trabajadores de los Mercal, y a los que han venido convirtiendo en centros de depósitos de la mercancía que viene para las bolsas Clap, que compiten con el comercio formal: con gente que tiene cuarenta años frente a un negocio.

“De manera que de la anarquía vive un gentío; pero por la anarquía están poniendo a vivir a la gente que trabaja por su cuenta, y tanto es el riesgo de la gente que trabaja por su cuenta que incurre, en especial, en problemas de salud”.

No obstante, Padilla se mostró optimista con respecto al futuro, a propósito del ingenio que muestra el venezolano; en ese afán por evadir el delito, para ganarse la vida de algún modo, y se refirió a la circunstancia de que es por eso que ATRAEM ha venido tratando de establecer puentes entre los diferentes sectores informales, para que se produzca una cooperación; que dicta talleres de peluquería y de otras especialidades entre los hijos de los emprendedores; de manera que se produzca una solidaridad mutua.

“Estamos viviendo una pérdida de valores que disminuyen el apego al trabajo y al esfuerzo honesto. Porque la oportunidad de traficar con la influencia a través de la posición partidista o del poder de los controles está generando una cadena de mercado negro que está perjudicando también los valores que necesitamos mantener, y, sobre todo, fortalecer”.

Asomó el concepto de responsabilidad empresarial, y dijo que desde ATRAEM han tratado de que se produzcan acuerdos de suministros entre las empresas grandes y los emprendedores; en un momento en que, si bien se necesita una reconstrucción económica, también se necesita una reconstrucción social; en el sentido de que se necesitan organizaciones sindicales y gremiales fuertes, representativas, plurales; que le pongan un parado a los abusos de este gobierno y de los que vengan; como también los abusos del mercado.

“De manera que la única forma de contener los abusos de poder es contar con una sociedad civil organizada, sólida y plural, y una de las aspiraciones de ATRAEM es favorecer en nuestro campo es estimular a las distintas organizaciones sociales a que se desenvuelvan también de manera autónoma, en concurrencia con un propósito común que tenemos los venezolanos: rescatar la democracia, rescatar el derecho al voto y rescatar el abuso de poder”.

 

Te puede interesar