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Rafael Iribarren: Elecciones regionales este 2017, base para cualquier consenso político nacional

 

.- La raya “amarilla de Maduro” y el madurismo.

Las sentencias 155 y 156 del TSJ formalizan un golpe de estado. Nada nuevo;  solo formalizan un régimen ya implantado, Desde principios del 2016 con la Instalación n de la AN el gobierno  desconoció y bloqueó la AN y todas sus funciones. A partir de la sentencia 156, ni la AN ni los parlamentarios están más amenazados que lo que lo que lo estuvieron  durante el año pasado y lo que va de éste. Políticamente; no se trata de nada nuevo.

Estas sentencias responden al tramojo mostrado desde el inicio de la confrontación del gobierno con la AN sobre su disolución por Maduro; que en varios momentos pareció inminente; pero que nunca se concretó. Y que ahora tampoco; pese a haberla acusado de “traición a la Patria”; etcétera. Las sentencias le quitaban facultades y competencias a la AN; pero sin disolverla; aunque de hecho tuvieran el mismo efecto. Ni siquiera instaban al Presidente a hacerlo. ¿Por qué no llegaron a eso?. De bulto quedó que Maduro y el madurismo tienen una “raya amarilla”; que no se atreven a pasar.

.- Las sentencias: aprovechar el fracaso de Almagro.

La sentencia 156 se emitió solo horas después de finalizar el Consejo Permanente de la OEA que trató el Informe Almagro sobre Venezuela; que no concluyó en nada concreto. Solo en un llamado conciliatorio al diálogo; descartando las propuestas concretas del Informe. No fue ni una derrota ni un triunfo del Gobierno. Aunque él declaró que si lo fue.

Según una interpretación del arrebato de las sentencias del TSJ; básicamente madurista; habría sido para aprovechar el cambio en la  presidencia del Consejo Permanente de la OEA; que desde el 01 de abril la iba a ejercer; y ya ejerce;  el canciller boliviano; para debilitar a Almagro; que no logró que  se aprobara aplicar la Carta Democrática a Venezuela. Y hasta plantear su salida de la Secretaría Permanente; proyectando esto internamente como una gran victoria de la diplomacia madurista; y una derrota y un fracaso de la oposición. En el marco de la cual; agarrando el aíre que ello significaría; el seguir ejerciendo cada vez más discrecionalmente el poder; particularmente internamente; dentro de los chavismos y el propio régimen militar-cívico  madurista;  redundaría en menos riesgos y costos políticos.

.- ¿Un “pelón del escalón”…?

De ser tal interpretación la explicación básica del arrebato contra la AN; habría sido  un “pelón del escalón”; del propio Maduro; el peor cálculo imaginable; pues le resultó más que “un tiro por la culata”; un desastre. Hemisféricamente ni siquiera Ecuador se identificó con él; llamó al diálogo;. Mientras que el único respaldo abierto fue el de Evo Morales, Rusia y China; igual llamaron al diálogo; aunque rechazando cualquier posible intervención. El rechazo internacional ha sido abrumador, Si el gobierno Madurista ya estaba aislado, y sólo, internacionalmente; ahora está mundialmente contra la pared.

.- O, ¿concha de mango…; para otra “contraofensiva fulminante antifascista…”

Otra interpretación; de qué fue realmente lo que pasó; se enmarca en la profundidad de la dura crisis interna chavista. Se trataría de que subirle  decibeles el TSJ  al golpe continuado contra la AN; sería la provocación, la activación de otra “contraofensiva fulminante antifascista”; como la que desencadenó el ensangrentamiento del país por la GNB y  colectivos vinculados a ella; en febrero y marzo del 2014.

La sentencias del TSJ serían el equivalente a la muerte de Julio Montoya con la que, entonces, se buscaba desestabilizar el gobierno de Maduro todavía sin cumplir un año. El silencio y la  neutralidad; previstos, o provocados; de Maduro ante el supuesto conflicto de poderes entre el TSJ y la FGR; específicamente ante la sentencia 156; reproducen o copian, la sorpresa y el desconcierto que públicamente mostró ante la información de que a Montoya lo habían matado gente del SEBÏN y otros funcionarios; que, según, “no tenían que estar allí”. Ante la sentencia 155; específicamente referida a las empresas mixtas; de unos días anterior a la 156; Maduro se explayó en retórica; llegando a calificarla de “histórica”. Mientras que en relación a la 156; no hizo ninguna referencia; sino hasta que, sin pronunciarse; anunció, sin  la convocatoria del Consejo de Seguridad.

Esta interpretación tiene dos variantes. Una, que la provocación de esta nueva “contraofensiva fulminante antifascista”, habría sido montada por la misma gente, chavista antimadurista, de entonces; o sea, igual ahora. para desestabilizar a Maduro. Dos que haya sido montada; o inducido su montaje por él mismo; bajo su control o de gente suya; picando adelante al chavismo antimadurista que estuviera por intentarlo.

.- El alto costo político interno del “tiro por la culata” del golpe contra la AN.

El “tiro por la culata” que hemisférica y mundialmente resultó formalizar el golpe contra la AN; también lo fue internamente;, sobre todo dentro de su propio régimen militar cívico; y de los chavismos. Provocó la activación de desfases,  fracturas  y diferencias, contenidos dentro del gobierno y de los chavismos. En contra de lo habitual; en un silencio altamente significativo; el ministro Padrino no hizo ningún pronunciamiento; ni siquiera ante el emplazamiento que la oposición hizo a las FANB.

El abierto y terminante rechazo a las sentencias contra la AN por la Fiscal Ortega; apoyado por  otros altos burócratas de los chavismos; desde un principio parecía y finalmente resultó, real. Sobre todo por el hecho de que si no presentó su Informe Anual ante la AN; como corresponde constitucionalmente; tampoco lo hizo ante el TSJ; según sentencias dictadas por él mismo. Aunque, incluso en la hipótesis de que estuviera  prevista su disidencia; y prevista igual su inserción en el  montaje que algunos consideran que era de lo que se trata.; ya, el hecho en sí de tener que recurrir a él, es demostrativo de que sí fue un  aparatoso “pelón del escalón”. Con un altísimo costo político que, sin mayores resultados; tratar de paliar; con la bufonada del Consejo de Defensa Nacional con Maduro como supuesto arbitro ante el “impasse” entre Luisa Ortega y Mikel Moreno.

.- La Fiscal Ortega no es madurista.

Vale recordar que para fines de 2015 cuando la renovación de poderes por la AN todavía presidida por Cabello; con el enfrentamiento del 4-febrerismo y el madurismo por controlarlos; Luisa Ortega no que la candidata de Maduro y Flores a la Fiscalía. Y que se impuso, lanzándose sorpresivamente; siendo re-designada a contrapelo y como contrapeso  de la imposición madurista de Ortega, Oblitas y Rondón en el CNE; de Galindo en la CGR; y de Tarej Wiliam en lam DP..  Además; no ha sido incondicional de Maduro; y si no ha sido abiertamente crítica del SEBIN y la PNB y la GNB; en varias ocasiones se ha referido desaprobatoriamejte actuaciones de esos cuerpos miliares; entre otros casos, los de los presos con boletas de excarcelación a los que discrecionalmente  no se les da la libertad. De entrada daba como para pensar que lo de la Fiscal no era teatro. Aunque de hecho y en definitiva Maduro lo manejó  o intente manejarlo dentro del suyo. En el Consejo de Defensa Nacional.

.- Al debilitamiento de Maduro no corresponde un fortalecimiento de las oposiciones.

Ni Maduro y su gobierno se pasan de la raya amarilla; ni la MUD tampoco. La “gran marcha antimperialista convocada por el PSUV contra la OEA resultó en una caminata soñolienta  por la Avenida Universidad hasta la Plaza Bolívar a donde llegó reducida a la cuarta parte de lo que salió de la Plaza Morelos. Mientras las protestas convocadas por las oposiciones contra las sentencias fueron acciones de grupos locales; aparte las estudiantiles; sin mucha perspectiva de consolidación e incremento significativo.  El debilitamiento de Maduro y los chavismos no significa que las oposiciones de la MUD se han  fortalecido ni tienen más capacidad de convocatoria que la que tenían antes de las sentencias. Como tituló un portal internacional “el pulso del gobierno y la oposición va para largo”. Porque en la actual correlación sociopolítica de fuerzas; la debilidad e inconsistencia políticas de ambos bloques de poder; de estancamiento político en que están; no les permiten imponerse ninguno al otro; ni siquiera pasarse de la raya amarilla.

.- Maduro está bailando en un tusero; pero “La presión internacional no es suficiente”

Maduro está “bailando en un tusero”. Uno; en la confrontación interna de los chavismos; dura, sorda y opaca; y sin tangencia previsible. Dos; en la crisis nacional; primariamente política y por su efectos, económica; derivadas de la crisis chavista; la crisis humanitaria y alimentaria; con el hueco negro de la caída de la renta. Tres; el acoso internacional al que están sometidos muchos de sus altos burócratas por corrupción, por narcotráfico. Cuatro  el aislamiento político internacional; creciente; total; e irreversible si no hace concesiones. Y cinco;  como concreción del primero; la crisis y tensiones internas en su gobierno militar-cívico; intensificándose al acercarse otro 5 de Julio cuando tiene que designar los nuevos ministro y alto mando de las FANB. Todo enmarcado en una absoluta carencia de base y apoyo político y sociopolítico concreto.

Pero; hay que repetirlo; que Maduro esté “bailando en un tusero”; y en el “pozo de alacranes” de Muller Rojas en que lo dejó Cháves; y en la crisis. de las sentencias del TSJ; no es condición suficiente para sacarlo. Concreta y determinantemente, porque no hay verdadero contrapoder en la sociedad venezolana. Y las oposiciones; que son la MUD; dicho rápido: no tiene con qué.

Cuando como inteligentemente ha dicho la internacionalista Giovanna De Michelle “la presión internacional no es suficiente; lo determinante es la interna”; que es la que hasta ahora no hay.

.- La estrategia de las burocracias; es polarizar para subsumir lo regional en lo nacional.

En las oposiciones,  ante el golpe de las sentencias contra la AN no hubo una posición homogénea. Un avance, Algunas asumieron una postura realista de esperar el desarrollo de la situación; no se fueron de bruces. Otros recurrieron a sus repertorios retóricos polarizantes de siempre, llamando a movilizaciones nacionales y demás. La expectativa con relación a lo que finalmente resulte en la OEA, de la mayoría de las burocracias oposicionistas parece mantenerlas en la posición de polarizar; aunque exigen un calendario con elecciones regionales solas; este año; y las elecciones presidenciales en el 2018. Aunque siempre manejando su patrón tradicional de manipular aquellas como fase previa a éstas. La estrategia de las burocracias partidistas es promover una polarización nacional total; para subsumir  lo regional en lo nacional.

.- La estrategia de la gente sería, despolarizar para imponer lo regional sobre lo nacional.   

La estrategia de la gente de a pie; de base; de los liderazgos y luchadores regionales y locales; de sus movimientos organizaciones y partidos; sería  la opuesta a la de las burocracias partidistas nacionales; la despolarización; la despresidencialización y la regionalización de las elecciones de gobernadores legisladores y alcaldes. Que sean manejadas por ellos, por la inteligencia y la disposición políticas local y regional; que no cambien el “fuerte político” que tienen; por el “sencillo candidatural” que las burocracias nacionales les darían; a cambio de su representatividad y legitimidad. Y. para nada; ni ponerse, en “modo de expectativa” de “buscando” o e “ver qué pasa”. Ni dejarse arrastrar por el inmediatismo polarizante prelectoral candidatural; de la retórica de sacar a Maduro ya.

.- La prioridad no es seguir yendo contra Maduro y sacarlo. La prioridad es que este año la gente elija sus gobernadores legisladores y alcaldes.

.- Las elecciones regionales este año; son la base concreta de cualquier consenso nacional “Pelón del escalón” o el  “pisada de concha de mango”; del madurismo; lo que haya sido; con su rocambolesco final del Consejo d Defensa Nacional. Y el desconcierto e impotencia de las oposiciones de la MUD; ante el golpe de las sentencias del TSJ. Muestran que ambas burocracias están en crisis; total; sin control de sus propios impulsos ni capacidad de reacción. Crisis; de ambos; que son parte de la crisis general del Sistema Nacional de Poder.

En una crisis a la que ambos tienen que encontrarle salida consensuada. Que se sabe que andan buscando. Lo que pone en un primer plano las potencialidades y posibilidades de los factores políticos y político-organizativos regionales y locales como catalizadores y condicionantes  del  consenso nacional posible. Sobre que las elecciones regionales son las que constitucionalmente deben hacerse ya. Y sobre que son la base concreta inmediata para un consenso gobierno-oposición.

 

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