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Nicolás Maduro llama a elecciones regionales mientras las protestas siguen en Venezuela

Manifestantes toman las calles de Caracas para protestar en contra de Nicolás Maduro.

La mayoría de los estudios de opinión vaticinan una aplastante derrota en las urnas para el chavismo

Acuciado por una semana de desórdenes callejeros y de reveses en el plano internacional, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió a las autoridades electorales que se apresten a organizar pronto los comicios para elegir a gobernadores de estados y alcaldes. “Yo estoy ansioso por que se convoquen las elecciones de gobernadores y alcaldes para darles una pela (una paliza, en el castellano criollo de Venezuela) a esa gente (la oposición)”, dijo Maduro el domingo, en referencia a los opositores, desde la ciudad de Barquisimeto, capital del estado de Lara (centrooccidente del país). La oposición ha convocado este lunes a nuevas protestas en Caracas y otras ciudades.

El llamado a elecciones regionales debió producirse el año pasado, de acuerdo a los plazos determinados en la Constitución vigente. Sin embargo, el Gobierno, valido de su control sobre el organismo electoral, se las arregló para posponerlo, del mismo modo en que logró bloquear la iniciativa opositora para convocar a un referendo revocatorio del mandato presidencial. La mayoría de los estudios de opinión vaticinan una aplastante derrota en las urnas para el chavismo, en caso de que se celebren elecciones.

La pronta realización de elecciones es una de las exigencias de los protestantes que colmaron las calles de Caracas y otras ciudades de Venezuela a lo largo de tres días de la semana pasada. En la actualidad el Gobierno tiene en su haber 20 de 24 gobernaciones provinciales. La previsible pérdida en las urnas de ese capital representaría para el Gobierno una evidencia inocultable de su erosión en términos de apoyo popular.

La reacción de los sectores de oposición ha sido, no obstante, de escepticismo ante el gesto de Maduro. Sus líderes temen que se trate de una manzana envenenada que busca solo un efecto inmediato, el de enfriar la protesta popular.

“Para creerle a Maduro no debe haber ni políticos inhabilitados ni presos políticos”, dijo el lunes en la mañana Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y dirigente del partido Primero Justicia (PJ). Borges ofreció sus declaraciones mientras los partidarios de oposición se concentraban en la plaza Brión de Chacaíto, centro geográfico de Caracas y límite entre el Este de clase media y el oeste obrero y popular.

La oposición llamó a sus seguidores a marchar este lunes desde ese lugar, como parte de la agenda de acciones de protesta que diseñó para enfrentar al “golpe de Estado continuado” que, según sostiene, se produce en Venezuela desde que el pasado 29 de marzo un dictamen del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), controlado por el oficialismo, despojó a la Asamblea Nacional de sus facultades y autorizó al presidente Maduro para legislar. Aunque luego el propio Supremo revirtió los aspectos más controvertidos del veredicto, la oposición pide sanción para sus autores.

Parte de la marcha se dirigió hacia la autopista Francisco Fajardo de Caracas, con la intención de alcanzar la sede de la Defensoría del Pueblo. En esa arteria vial, la principal de la ciudad capital, que la atraviesa de noreste a suroeste, se registraron enfrentamientos entre manifestantes y piquetes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

La alianza opositora, Mesa de Unidad Democrática (MUD), espera reunir el próximo miércoles, 19 de abril, la que ha llamado “la madre de todas las movilizaciones”. Para lograrlo, le resulta crucial mantener vivo durante el asueto de Semana Santa el impulso protestatario de los días recientes.

El País

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