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Editorial La Prensa de Nicaragua: Dolores de parto en Venezuela

 

Venezuela sufre actualmente una dolorosa agonía, según algunas opiniones, pero más bien dolores de parto, según otras, porque de esta crisis nacerá un nuevo país.

En realidad, no puede estar más claro que el sistema procomunista de Venezuela es inviable y está condenado a desaparecer. Esto lo saben incluso los integrantes de la camarilla chavista, que se aferran al poder a todo costo y parecen estar dispuestos —como se dice en el lenguaje militarista que tanto gusta a los revolucionarios—, a “morir con las botas puestas”.

Sin embargo, esta actitud de la dirigencia chavista no es por coraje revolucionario sino porque no tiene otra salida.
En cualquier país dominado por una dictadura que enfrenta una crisis existencial, los cabecillas del régimen negocian o pueden negociar con la oposición un acuerdo de transición que les garantice seguridad personal e incluso pecuniaria. El eje de tal acuerdo es regularmente una amnistía general para los delitos políticos y comunes conexos que fueron cometidos en el ejercicio del poder.

Pero el caso de Venezuela es distinto, porque no solo delitos políticos y comunes conexos han cometido los dirigentes chavistas. Ellos están señalados también de ser parte de un entramado de crimen organizado nacional e internacional. De manera que al desaparecer la dictadura bolivariana los altos mandos chavistas tendrían que ser enjuiciados y seguramente condenados por haber cometido delitos que no pueden ser amnistiados, no podrían escaparse de la justicia venezolana e internacional

O sea que Nicolás Maduro y la camarilla chavista no tienen salida. Se dice que en Venezuela no es posible un golpe militar contra la dictadura porque los jefes del Ejército están comprometidos en la red de corrupción y crimen organizado que se comenzó a tejer durante Hugo Chávez y la ha extendido Nicolás Maduro. Sobre la posición de los militares en la actual fase de la crisis, cabe mencionar que el ministro de Defensa y Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, general Vladimir Padrino, se ha pronunciado públicamente mediante dos mensajes de Twitter. No se refirió expresamente al golpe de Estado y la represión masiva contra la ciudadanía democrática, pero condenó al secretario general de la OEA, Luis Almagro, de quien dijo que debería renunciar por su actitud injerencista.

Pero en Venezuela ya hubo un golpe militar contra la dictadura bolivariana, en abril de 2002, cuando Hugo Chávez fue derrocado. Sin embargo el golpe fue rechazado con contundencia por la comunidad internacional encabezada por la OEA y los mismos Estados Unidos, y Chávez fue restablecido en el poder por un sector de la Fuerza Armada encabezado por el general Raúl Baduel, a quien el chavismo le pagó después metiéndole en la cárcel.

Es difícil creer que todos los mandos militares de Venezuela estén involucrados en la corrupción y el crimen organizado. Alguna reserva moral tiene que haber en la institución armada, la cual, en algún momento podría pronunciarse contra Maduro y su camarilla en vista de que no quieren o no pueden permitir la salida política de una crisis que cada día es más profunda, total e insostenible.

Publicado originalmente en La Prensa (Nicaragua)

 

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