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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Escenarios de mañana (18-04-2017)

Quizá lo más difícil en el análisis político es proyectar escenarios. La realidad es sumamente compleja, ardua y, sobre todo, terca. No responde a nuestros deseos ni suposiciones, tiene vida propia y le juega malas pasadas hasta a los más sabios, como en el caso de Marx y Engels, quienes proyectaron que las primeras revoluciones de los comunistas ocurrirían en países de alto desarrollo industrial, como Alemania e Inglaterra, y resulta que acaecieron en un país de desarrollo limitado, Rusia, y en un país semifeudal, China. Por eso siempre acosa el fantasma de las sorpresas, para bien o para mal. Pero proyectar escenarios resulta inevitable, es como un juego al cual estamos obligados y cuyo final puede confirmarnos o no. Hasta por conveniencia es bueno proyectar más de uno. Es lo que haremos de seguidas de cara al día de mañana.

Lo primero que vamos a descartar, de entrada, es que el Gobierno vaya a caer mañana. No habrá golpe (todavía) porque una movida tal contradeciría todo el tinglado que vienen montando desde hace meses el imperialismo y la derecha continental con el pivote de la OEA. El golpismo necesita, en esta circunstancia, una escalada en varios frentes. En el frente de masas requiere una prolongación de la actividad callejera lo suficientemente fuerte como para presentar ante el mundo un cuadro “ucraniano” y ese momento no les ha llegado. Precisan de una profundización de su trabajo en la Fuerza Armada, donde cuentan seguramente con militares pero al parecer carecen de fuerza militar (compromiso de comandantes de tropas, coherencia organizativa, poder de fuego). La lección de 11 de abril suponemos que no la han olvidado los golpistas del patio, cuando carecían de todas esas fortalezas militares y solo pudieron conservar el poder por un par de días.

Más bien creemos que el 19 de abril se lo imaginan como el 23 de enero de 2002, cuando realizaron su primera gran concentración de masas de ese período y a partir de allí acumularon fuerzas para el zarpazo de abril. Imaginarían el día de mañana como el detonante de un proceso que culminaría en el golpe o en la intervención foránea. Algunos de ellos, no todos, es verdad, se conformarían con una convocatoria a elecciones regionales este año o a principios del próximo. Esto los dividiría, sin duda, y una parte de ese sector continuaría con el plan de violencia, pero quedarían muy debilitados. Las diferencias en ese sentido son públicas, y es lo que expresa la advertencia de Nitu Pérez Osuna de que hay reuniones secretas entre opositores y Gobierno en República Dominicana para concertar elecciones. Ciertamente ella posee una mente febril capaz de inventar cualquier cosa, pero su declaración revela que esas posiciones están presentes en la entente opositora, aunque el cuento no sea exactamente el que ella relata.

Tampoco todos en la derecha consideran necesariamente que es conveniente que haya violencia mañana. Pero esto poco depende de ellos. Ahí persiste la división, también en ese sentido, por lo que esos sectores que consideran que la violencia más bien les hace daño en este momento no pueden evitarla, si los más radicales tienen montado el plan.

Es posible, dentro de todo, que los auspiciadores de la violencia se den una tregua. Ya deben saber que la mayoría de la población rechaza la violencia, inclusive entre sus electores, que suelen ser los más afectados dada la ubicación geográfica de sus desmanes, sobre todo en Caracas. También algunos de ellos podrían estar resintiendo las metidas de patas de algunos de sus efectivos. En la declaración de ayer de once gobiernos derechistas del continente, el que lleva palo es nuestro Gobierno, pero hay una frase allí que denota alguna preocupación por señales que se han enviado hacia afuera que tendrían algún efecto negativo en la imagen de “pacifistas” de los opositores, y es el llamado a que la oposición “ejerza con responsabilidad su derecho a manifestarse y así lograr una jornada pacífica donde la gente se exprese con tranquilidad”.

De todas formas, eso de que hayan convocado a marchar desde 26 puntos de la capital no puede sino despertar suspicacia. Ni el chavismo, con toda y su demostrada capacidad organizativa y de convocatoria, ha hecho nada parecido jamás. La fuerza de masas para que eso sea un éxito no la tiene la derecha, así que solo puede haber una de dos intenciones (o las dos a la ve z): generar un documental virtual del “pueblo” marchando desde todas partes, por medio de montajes, trucajes y efectos visuales previamente preparados para difundir en el mundo una imagen distorsionada de la realidad, según la cual en Venezuela hay un gobierno minoritario acosado y moribundo, o van a detonar varios focos de violencia asumiendo todas las consecuencias de ello.

Además está el peligro, siempre presente, de los “espontáneos”. De nuestro lado, el chavismo tiene garantizada una manifestación multitudinaria y mostró ayer un sólido disuasivo con la importante demostración militar y miliciana que realizó, y con el anuncio de Diosdado Cabello de que la milicia permanecerá en Caracas y el pueblo chavista en la calle.

En fin, dadas todas estas circunstancias, no nos queda otra sino esperar hasta el jueves para analizar lo qué pasará finalmente. Por lo pronto, listos todos para defender la Patria y a la Revolución Bolivariana en la calle.

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