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Rafael Iribarren: Sin agenda pero con muchas agendas en la coyuntura

 

.- HAY TANTAS AGENDAS COMO OPOSICIONES.

.- Aun con similitudes con la coyuntura del 2016; esta confrontación con el autoritarismo madurista, tiene diferencias importantes. Un, de parte de las oposiciones;  es que está siendo llevada más a pulso; sin que no los haya; con menos retórica y radicalismo que cuando el arrebato revocatorio de entonces. Aunque no hay definición clara de hacia, y por donde, podría derivar; hay menos extremismo; menos emocionalidad; más racionalidad. Dos; nadie logra, aunque algunos lo,  pretende imponer una sola agenda; la suya. Para bien o para mal; no hay una agenda. Hay varias agendas; tantas, como oposiciones hay.

Lo que es igual en el oficialismo; aunque menos notorio; pero evidente. La respuesta a las protestas; su contención y represión; sin relativizar su desproporción; está siendo llevada también a pulso. Se diría que bajo un solo mando.  Completamente diferente al 2014; cuando la GNB y sus colectivos atizaron y provocaron continuadamente la radicalización de las guarimbas; actuando por su cuenta y con una política propia; independiente del MIJP y MD. En esta coyuntura ese cuerpo sin el liderazgo concreto de Reverol y González López; responde directamente al CEOFANB. También a nivel del gobierno madurista y militar-cívico; es evidente que no hay una sola agenda; y tampoco entre los chavismos.

.- NO HAY INTERLOCUCIÓN. NO HAY AGENDA.

.- No hay interlocución real; no hay interlocutores válidos. Ni del lado de las oposiciones; por razones obvias; y notoriamente. Ni, menos notoriamente del de los chavismos; ni siquiera del gobierno madurista.

No hay ni capacidad concreta ni disposición ni mecanismo; y en consecuencia ni, en tal caso; forma de definir una sola agenda, única; unitaria. No hay cómo consensuarla; ni, igual para bien y/o para mal;  cómo imponerla. Más allá de la coincidencia general de activar “la calle”; sin unidad de criterio sobre hacía donde orientar las movilizaciones de calle; sobre; y que es contra Maduro; sobre casi más nada, hay posibilidades de consenso entre las burocracias y cúpulas oposicionistas. Igual como tampoco las hay entre las chavistas.

Sin embargo las retóricas polarizantes de ambos bloques proyectan la idea irreal; reduccionista; de que se trata de   dos agendas opuestas, que se definen a partir de negarse mutuamente. Algo así como una sola agenda en dos partes; común; o sea de todos; o más bien de nadie; y para nada concreto; que no va más allá del reduccionismo binario de: Maduro, sí o Maduro, no..

De tal forma que; en la hipótesis de que Maduro saliera abruptamente por un golpe; o porque renunciara o porque se negociara; poco probable, por lo demás; esa agenda binaria; además, planteada en forma terminante y sin progresividad; no es ni sería  base para ningún consenso o procesamiento entre el oficialismo y los chavismos actuales y las oposiciones. No hay agenda.

.- LAS REGIONALES Y LAS INDEPENDENCIAS DE LOS PODERES.

.- Las regionales, no tienen que ver; no tienen que condicionarse; con la posibilidad de  sacar o no  a Maduro; en concreto, mediante elecciones generales; ni tienen que ver con  la libertad de los presos políticos ni con el respeto a los DDHH; con en general las justas reivindicaciones de las oposiciones. Se trata de agendas o temas  independientes de lo electoral; pese a su importancia y peso;  y  a que los actores y factores sean los mismos. Pese a la relación entre la ilegitimidad del madurismo; a la perversión de su ejercicio del Poder; y  a la relación concreta entre lo electoral y su permanencia en él. Primero; lo electoral; y menos lo regional; no está condicionado a lo bueno o malo de su gobierno; sino al ejercicio de los derechos electorales constitucionales de los venezolanos. Segundo; el respeto a los DDHH, la libertad de los presos políticos la libertad de expresión; aparte de que no son negociables en ningún término; no tiene tampoco que ver con elecciones. La lucha por su restablecimiento; sigue mientras sean violados; independientemente de lo electoral en cualquier instancia

Las regionales tienen que ver, sí; y bien  en concreto;  porque  lo implicaría o tendría que implicar; con el tema de  la independencia de los poderes públicos; y específicamente y de entrada, con el respeto y reconocimiento de la AN por el gobierno. Un consenso sobre ir a las regionales; como igual sería, en tal caso, de que hubiera elecciones generales; tendría que ser sobre el condicionamiento; eso sí negociado;  de la gestión del CNE. Del sistema electoral en general; del procesamiento de las elecciones; de la base jurídica y técnico-jurídica y la normativa legal vigente. Temas que toca a la AN manejar y definir

Por lo demás;  las regionales  son parte de la agenda de la gente; diferente y  que debe manejarse aparte del resto de lo electoral; y concretamente de lo electoral presidencial. Son; o tiene imperativamente que ser; habiendo las condiciones y la necesidad histórica; para la gente posicionarse regionalmente en las dinámicas del Poder. Para acumular capacidad de confrontarlo reivindicando y ejerciendo la soberanía ciudadana y regional. Siempre fueron pervertidas; nacionalizadas; presidencializadas. En esta coyuntura; que toca que sean diferentes; hacerla junto a las presidenciales sería desregionalizarlas absolutamente.

Vale destacar, que al hablar de la “independencia de los poderes” en concreto; restrictivamente;  nos referimos  a los “Poderes Públicos”: Ejecutivo, Legislativo, Judicial y demás. Pero también tenemos que referirnos; y hoy toca; a la independencia de y entre los poderes territoriales; concretamente a la de los gobiernos regionales con respecto al nacional; y de los locales  con relación a aquellos. Tan independiente ha de ser cualquier gobernación con respecto al gobierno nacional; y cualquier alcaldía con respecto a cualquier gobernación; como la AN y/o el TSJ y/o el CNE, y demás,  con respecto a Gobierno Nacional; al ejecutivo.

 .-LAS CRISIS DEL MADURISMO Y LOS CHAVISMOS.

.- El madurismo se maneja en tres escenarios de crisis; el primero, el del propio gobierno militar-cívico, montado en asociaciones crematísticas y alianzas precarias en permanente y creciente tensión; el segundo; ya en las postrimerías del postchavismo  el de la crisis interna entre los chavismos sin solución; irreversible. Y el tercero de la crisis nacional con todos sus aspectos y dimensiones;  y, en ese marco, su confrontación con las oposiciones. Vale repetir, porque es exacto; que Maduro “está bailando en un tusero.”  Lo que explica su incapacidad para decidir en ningún sentido, sobre nada; y el empastelamiento en que se mantiene. Últimamente y solo como referencias de entre la incoherencia e inconsistencia generales de su gestión; las tortas de las dos sentencias del TSJ contra la AN; en tres días, la segunda peor que la primera; la de anunciar las elecciones para el 2018; para una semana después, declarar que espera que se convoquen ya. Los cambios inexplicables de voceros clave  en circunstancias críticas en la OEA y el CNE; citando los dos casos más significativos. Pese a lo que se denuncia y los hechos concretos; el pulso con que se han contenido y reprimido las protestas de las últimas semanas. Y, en caliente; el anuncio de que repartirá 500.000 fusiles. Muestran a un  Maduro contra la pared.

El cambio, notable;  en la correlación dinámica política  de la coyuntura; operado en tres a cuatro semanas, hasta que las oposiciones tomaron y mantienen la iniciativa política con la protesta en la calle con una participación masiva importante de la gente; se está dando precisa y sorpresivamente, a partir de la crisis de las sentencias. De la proyección que significó, reveladora de la verdadera situación interna del chavismo. De tal forma que dicho cambio, en la dinámica política de la calle; no es resultado de ninguna nueva, según, acertada estrategia política que las oposiciones hayan trazado. No ha habido cambios importantes Las oposiciones; MUD; ya prácticamente inexistente; y las demás;; siguen siendo las mismas; con sus mismas prácticas político-.partidistas; determinantemente electorales candidaturales; individualmente los partidos y como conjunto, la MUD.

El cambio en el dinámica  de la correlación de fuerzas; a partir de la misma respuesta convencional de la oposición a las sentencias; responde al debilitamiento y el empastelamiento del madurismo; y a la conflictividad y tensión internas, inerciales, de los chavismos en general y del  madurismo en concreto.

.- LA UNIDAD DE LAS OPOSICIONES ES IMPOSIBLE.

.- En las oposiciones, cualitativamente, nada ha cambiado. Son las mismas; ahora más dispersas, divididas y confrontadas candidaturalmente; en la perspectiva de las elecciones presidenciales. Luego del habilitación en el CNE reducidas a unos seis partidos nacionales. Con una MUD “reestructurada”; menos armada, operativa y presente que la anterior; que solo se reúne para ruedas de prensa de ocasión.

Por su naturaleza; solo un “espacio de concertación”; la MUD, nunca fue capaz de una política unitaria ante nada; solo logró; que para eso fue que se conformó; negociaciones electorales; y en condiciones determinadas. Ahora; ni en perspectiva tampoco hay, ni es posible, una política unitaria. Cada partido tiene su agenda; electoral-candidatural; lo que se evidencia en la competencia por el protagonismo en cualquier circunstancia; como, incluso en la de estas movilizaciones de protestas. Se habla a nombre de la MUD; pero no es la MUD quién informa, convoca o declara sobre lo que sea. Ni quien decide. Es Capriles o PJ o Guevara de VP; o cualquiera otro del G9 o el G4. En la hipótesis de que se llegara a una disposición de ambos bloques buscar un  acuerdo; un consenso; ni habría como definir una posición común; unitaria; ni como designar a quién asuma la representación; ni siquiera de la MUD; menos de las oposiciones en conjunto; y de la Sociedad Civil. Sucedería como sucedió con el diálogo; que, aparte de si era o no viable; de cómo y quienes lo asumieron y en nombre de quién; aparte que no arrancó; la diatriba sin cuartel entre las oposiciones, fue más intensa que con el oficialismo. Porque no podía ser sino así; y porque, en las condiciones actuales; no sería diferente. Sería igual que como ha sido hasta ahora; y por iguales determinaciones. La unidad política de las oposiciones no es posible

El marco referencial único de las oposiciones; es el de las elecciones presidenciales; con las regionales como fase previa

 .- ALCANCE DE LA COYUNTURA. “LA PRIMAVERA VENEZOLANA”. OTRO CARMONA NO SIRVE

.- Para no perder el 2017 como perdimos el 2016: lo primero es no sobre-ponderar la coyuntura. Maduro está contra la pared; muy débil y aislado políticamente; empastelado. Pero la asimetría del poder fáctico que concentra absolutamente, le permite manejar y hasta cómodamente  como se demostró en el 2016; cualquier confrontación concreta; cualquier polarización inmediatista. Su salida es, o será, política; no de facto. Igual estuvo en el piso a principios del 2016 luego del 6D; la polarización revocatoria inmediatista; presidencialista; con que torpemente se le enfrentó; le permitió mantenerse y terminar cantando victoria en diciembre pasado.

En el cuadro correlacionar de fuerzas actual en Venezuela; hay dos asimetrías absolutas: la del poder fáctico concentrado en manos del Presidente; hoy de Maduro; y la de la abrumadora voluntad política nacional ciudadana en su contra. La confrontación directa; frontal; siempre será sobre la ventaja absoluta de lo fáctico sobre lo político Ningún “asalto” tiene perspectiva; ninguna escalada inmediatista. La coyuntura da para dimensionar aún más la asimetría política; densificar el rechazo  nacional abrumador ante el autoritarismo decimonónico de Maduro; hacia imponerle sociopolíticamente, una salida política; sobre que los factores y relaciones internas del poder fáctico en que se soporta, pierdan el tono neuro-muscular; se politicen y asimilen una racionalidad política realística.

No es viable una salida fáctica; de hecho;. Pero en la hipótesis de que se diera; no hay, no habría opción concreta de poder; salvo una regresión. Luego de un hipotético asalto; habría un vacío de poder; y/o, un “estado de emergencia” para improvisar como llenarlo. En abril del 2002; el vacío que dejó Chávez al irse no había; no estaba previsto quién lo llenara; a las 72 horas lo regresaron. La situación; se dirá; no la misma. En tal caso; ¡claro!; no sería completamente igual. Cierto. En mucho sería diferente. Pero, en lo determinante; en que no estaba nada previsto; sí lo sería.

Se habla de “la primavera venezolana”; en alguna medida, pertinentemente, porque sí hay importantes similitudes. Sin embargo, la más importante de dichas similitudes, en tal caso; es precisamente  la de que no hay garantía de que la deriva de la crisis coyuntural; sacar a Maduro en este caso; como en Egipto a Mubarak; no se concrete en una regresión. Con todo y el alto contenido societario y secular de “la primavera árabe”; el resultado actual; salvo Túnez; es “tan peor” o igual de peor  que lo que había.

Otro Carmona; llámese como se llame no es opción en ningún sentido. Ni siquiera si es jefe y/o candidato, presidencial de un partido. En el escenario de una ida o sacada de Maduro no hay garantía sobre nada de lo que pase, pueda y/o deba pasar en concreto; ante la crisis nacional, coyuntural ni estrctural. Todo se reducirá a tener en Miraflores,  otro presidente y otro partido o alianza de partidos gobernando.

.- UNA “CARRERA DE RESISTENCIA” NO DE VELOCIDAD.

.- Las movilizaciones de protesta a partir de las sentencias del TSJ contra la AN; básicamente en Caracas; con la exigencia de la destitución y juicio de los magistrados que las firmaron; han sido de bastante alto nivel político. Con una agenda política bien sustentable en la subjetividad nacional; sobre la denuncia de la Fiscal; la acción contra los magistrados; y manejable eficientemente Aunque inicialmente limitadas y básicamente sectorizadas; y con repliques limitados en el resto del país; como ya señalé; en general han sido manejadas a pulso e inteligentemente, sin radicalismos, por sus promotores obviamente de oposición.

La expectativa de esta marcha del 19A es de que sea equiparable o más determinante que la del 26S del 2016; probablemente mayor. Con la posibilidad concreta de resultar en una deriva político-institucional de más alcance que aquella; de la que, finalmente, no quedó nada. Lo que depende de que las situaciones se sigan manejando; como hasta ahora. Se sigan manejando a partir de que “no se trata de una carrera de velocidad; de 100 metros”; sino de “una carrera de resistencia”.

Hoy, nadie ni en las oposiciones ni en los chavismos; incluido el madurismo; tiene suficiente representatividad ni legitimidad; ni liderazgo; como para definir, comprometer y garantizar el cumplimiento de ningún acuerdo asumido a nombre del bloque del que es parte. Vale repetir; tampoco en los chavismos ni en el madurismo. No solo en las oposiciones.

No habiendo interlocutores válidos y confiables; no hay interlocución; ni hay mediadores ni facilitadores. La polarización; mediática retroalimentada sistemáticamente; ha permitido bloquear cualquier impulso hacia cualquier forma de consenso. Aunque el mismo Maduro ha develado; sapeado según algunos; que hay conversaciones con factores de la MUD; lo que, no siendo nuevo ni cuestionable per sé; no ha sido negado por las oposiciones. Y sí denunciado y descalificado desde factores partidistas mediáticos y de Poder; minoritarios; verdaderos reductos de la regresión; que juegan al radicalismo; y siguen manejando el revocatorio como única opción. La capacidad de descalificación entre sí; interna;  manipulada mediática e inescrupulosamente; de los ultrosos de ambos bloques burocráticos que se complementan; es más activa que entre ellos.

.- REGIONALES  YA PARA SACAR AL 4FEBRERISMO DE LAS GOBERNACIONES; PRESDIDENCIALES  EN 2018 PARA SACAR A MADURO.

El cuadro político nacional; en el marco del 19 de abril y su alcance; en grueso, se concreta así:

-1.– Un Gobierno; el madurismo; contra la pared; paralizado por sus insuficiencias y sobre todo por sus tensiones y contradicciones internas; cada vez más débil y aislado interna y externamente; y ya en las postrimerías del post-chavismo, sin base sociopolítica ninguna; rechazado por ocho de cada diez venezolanos.
2.– obligado ceder; básicamente por su propia crisis; amenazado por la posibilidad de una desestabilización, como la el 2014 desde los propios chavismos y mismo factores de su propio gobierno.
3.– pero montado en la misma asimetría del poder fáctico; que sigue concentrando absolutamente.
4.– Unas oposiciones; las mismas; y hasta menos armadas de cuando la MUD de enero del 2016.
5.– por su naturaleza; sin unidad en nada salvo estar contra Maduro; cada quién con su protagonismo su política y retórica particulares; Igual estancadas en sus conflictividades candidaturales.
6.– sin política sin capacidad de dirección con una representatividad  precaria; descartadas para una verdadera interlocución con el gobierno.
7– sin articulación concreta, político-organizativa, con las dinámicas sociopolíticas de base. Ni siquiera con los amplios sectores que ocasional y de hecho condicionadamente, como en este momento, responden a sus llamados a manifestar en la calle contra Mauro y su gobierno.
8.– Una subjetividad nacional, absolutamente antimadurista; incluídos en ella los restos dispersos que quedan de los chavismos.
9.– con una alta capacidad. niveles y disposición políticos.
10.– pero; igual, absolutamente, dispersa; in-estructurada;  sin ninguna capacidad de confrontación fáctica; de contrapoder; ni de acumulación de fuerzas.

.-  El riesgo de desperdiciar también esta coyuntura por el inmediatismo revocatorista.

.- La coyuntura de hoy; con variantes; repite la de los mismos meses del 2016. Más débil y entrampado el Gobierno; pero igual sin capacidad real; y menguada; las burocracias de las oposiciones. Y como entonces; presenta posibilidades concretas de hacer retroceder al Gobierno; pese a la asimetría de poder fáctico; con base a su crisis interna. Pero, y también, ahora; como entonces terminó siendo; es posible desperdiciar la circunstancia; desperdiciar la posibilidad de  ganarle a pulso importantes espacios de poder al Madurismo. Si se vuelve a imponer la misma polarización inmediatista revocatorista de entonces; también este 2017 se perderá como se perdió el 2016.

.– “Elecciones generales”; el mismo revocatorio con otra cachucha; para perder también 2017..

.- La mayoría de las oposiciones se han decantado del inmediatismo revocatorista; y manejan la idea del Calendario de octubre del CNE; con las regionales y locales este año y las presidenciales el 2018. El año pasado la matriz del “revocatorio ya”; mediáticamente; la impuso una minoría a  la mayoría de la MUD; y al país. Y, en el cada actual quién con su retórica; en la expectativa de una activación de la disposición antigubernamental masiva y creciente; nuevamente una minoría; pretende imponer; de hecho; como entonces; que electoralmente se trata de que haya ahora en el 2017 elecciones generales; dentro de las que se hagan las regionales. O sea; una variante del revocatorio; como entonces; supeditando a él, las regionales.

Dicho rápido; la mejor y más segura forma de hacerle el juego a Maduro; de facilitarle que pase liso o más o menos el entrampamiento en que esta hoy; sería volver a la polarización inmediatista revocatoria¸ que implicaría condicionar todo a que haya este año las elecciones presidenciales.

.- 19A; NI ASALTO AL PODER NI ESCALADA: IMPONERLE A MADURO NEGOCIAR.

.- Se habla de negociar; de que se está negociando con el gobierno. Sin descalificar cualquier posibilidad o variante de negociación; alguna puede imponerse como única salida a la crisis. En relación con el calendario de octubre del CNE; concretamente a las regionales; no hay nada que negociar. Ni política; ni político-institucionalmente. Maduro; obviamente bajo la presión determinantemente de las crisis internas del madurismo y los chavismos; y del CNE; amenazado de situaciones de gran tensión; tuvo que recular y declarar que las regionales se harían este año. Particularmente a raíz de la crisis con la Fiscal; y el riesgo de replique; políticamente no puede seguir frenando al CNE que las convoque. Y político-institucionalmente; están pautadas para ya; retrasadas desde el 2016. Según todos los indicios; en contra de lo que quisiera el madurismo; las elecciones regionales van este año. Sin negociación ninguna; ni, en relación con nada; ni con la calle, ni con los presos políticos; con nada.

A raíz de este 20 de abril; se tendrá idea clara; como se tuvo a partir de 27 de septiembre del 2016; de si hay o no condiciones para un “asalto” o “una escalada” indefinida. Estoy entre quienes consideran que no las hay. Estoy entre quienes asumen que se trata de “una carrera de resistencia”; que no hay contrapoder ni siquiera el mínimo de capacidad fáctica acumulada como para ninguna variante de ultimátum. Y probablemente; si en la movilización del 19, la racionalidad sigue prevaleciendo sobre la emocionalidad; entonces se habrán creado y acumulado  más condiciones para forzar a Maduro a ceder más de lo que hasta ahora.

Ni ultimátum ni intento de ”asalto”. Ante una nueva demostración de rechazo masivo absoluto; potenciado el del 26S; y siempre como única opción real a la profundización de las crisis del madurismo y los chavismos; Maduro va a tener que ceder más; y disponerse a negociar; aunque ni las regionales;  ni, las presidenciales. Sobre que se hagan las regionales ahora en el 2017; y que termine el período en diciembre del 2018.

.- NEGOCIAR LA IMPLEMENTACIÓN DEL CALENDARIO DE OCTUBRE DEL CNE; CON BASE A LA RE ESTRUTURACIÓN POR LA AN DEL SISTEMA ELECTORADO Y EL TSJ.

.- Sobre la base del calendario de octubre del CNE; regionales y locales este 2017 y presidenciales el 2018; cabe imponerle negociar las condiciones concretas político-institucionales en que se implemente ese calendario. 1.- renovación por la AN del CNE y la Sala Electoral del TSJ; 2.- destitución y nuevas designaciones  de los magistrados del TSJ designados espúreamente por la AN en diciembre del 2015; 3.- reestructuración de todo el sistema electoral; abriéndolo; regionalizándolo; y ciudadanizándolo; sometido totalmente a la contraloría ciudadana; 4.- reposición de los derechos electorales ciudadanos y de las minorías, establecidos en la CRBV; negados y conculcados principalmente por la legislación reglamentación y normativa  chavista de los, últimos diez años; 5.- Supervisión, auditoría y veeduría electora internacional  continuada de todo el proceso de  montaje y realización de las elecciones.

 

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