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Candidato francés condena “toda violencia de Estado”, incluida la de Venezuela

 

El candidato de la izquierda radical a las presidenciales francesas, Jean-Luc Mélenchon, aseguró hoy que rechaza “toda violencia de Estado, sea en Venezuela, en Baréin o en Catar”, aunque mostró su hartazgo por que se le pregunte siempre si apoya a las autoridades venezolanas.

EFE

Mélenchon, en una entrevista radiotelevisada por “RMC” y “BFMTV”, calificó de “abominable” la muerte ayer de personas que participaban en las manifestaciones organizadas por la oposición al presidente venezolano, Nicolás Maduro.

También reclamó al Ejecutivo de Maduro que libere a los periodistas franceses Sebastián Pérez y Didier Barral, de la agencia CAPA, detenidos el 11 de abril, que, según dijo Mélenchon, han sido encarcelados con acusaciones de tráfico de estupefacientes que no se corresponden a la realidad.

El candidato de la izquierda radical comparó las protestas actuales en Venezuela con las que hubo en Francia la pasada primavera contra la ley de reforma laboral: “Son manifestaciones de oposición”.

Insistió en que él siempre ha defendido los derechos humanos y que no apoya “ninguna dictadura”, aunque criticó que haya una fijación de los periodistas para que se explique sobre la situación en el país suramericano.

“Ya sé que Venezuela es la primera pasión central de los franceses o de los comentaristas”, señaló con ironía.

Contó que en el pasado puso como modelo Venezuela porque había un Gobierno que “compartía la renta petrolera con el pueblo y con los pobres”, al contrario que otros productores de oro negro en el mundo árabe, pero a continuación puntualizó: “Yo no soy el Gobierno de Venezuela”.

Y a la cuestión de si Maduro debe dejar el poder, respondió que “es una cuestión que corresponde responder a los venezolanos”.

Negó que privilegie la salida de Francia de la Unión Europea, aunque dijo que su país “no puede continuar así” y que las instituciones europeas no pueden prohibir la armonización fiscal y social que a su juicio hace falta para que el Banco Central Europeo (BCE) amplíe sus competencias a la reactivación económica.

Afirmó que su “plan A” es poner en marcha una “concertación” con los otros países miembros: “Creo que podemos convencer a todo el mundo” porque “nuestros argumentos son racionales”, pero añadió que el “plan B” sería “la salida unilateral”.

“O cambiamos o esto no va a seguir así”, subrayó antes de denunciar que con la directiva de trabajadores desplazados, lo que en realidad hay son “deslocalizaciones a domicilio” y cargó también contra “la fiscalidad vergonzosa” de Luxemburgo.