Inicio > El pizarrón de Fran > Roberto Malaver: Amores violentos

Roberto Malaver: Amores violentos

Cuando Julieta Guevara vio, en plena violencia pacífica, a Romeo Ramos lanzar una bomba molotov contra la sede de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura –DEM- en Chacao, pensó: “Qué clase. Qué estilo. Qué Charm”. Y una vez que la DEM comenzó a arder, Julieta también sintió que dentro de ella un sentimiento estaba cogiendo candela. Y cuando Romeo venía corriendo después de cometer su heroica hazaña, tropezó con Julieta que todavía estaba pensando en él y su estilo. Al verla, Romeo la tomo del brazo y le dijo: “Vente conmigo. Que esto se pone bueno”

Ese fue el primer encuentro entre Julieta y Romeo. Después vinieron más encuentros. Ahora estaban juntos odiando poderosamente al régimen de Maduro y amándose profundamente. Después participaron en la quema y saqueos de los comercios en Los Teques. Y una vez que cumplían su tarea, se entregaban a amarse profundamente. Julieta le decía: “Cada vez que te veo destrozar un comercio o una institución pública, te amo más Romeo”- Y Romeo sonreía.

Mientras los medios de comunicación nacionales e internacionales informaban que el gobierno de Maduro reprimía y lanzaba bombas lacrimógenas, Romeo y Julieta se dedicaban a trancar las calles en la Plaza Altamira. En Santa Fe. En Chacao. En los Palos Grandes. Y a medida que realizaban cada una de estas acciones, se querían más. Sabían que había nacido para quererse en la violencia. Y por eso estaban dispuestos a todo, no solamente para salir del régimen, porque además, también sabían que con cada una de esas acciones su amor crecía.

Una noche, cuando con otros compañeros compartían una fogata en la Plaza Altamira, se abrazaron, y mientras se decían cosas como: “Quémame. Saquéame. Tráncame, desgraciado, se entregaron en cuerpo y alma. Nunca Julieta había hecho el amor como esa noche. Supo desde el principio que allí estaba su futuro. Que su corazón estaba ardiendo de amor por Romeo. Y Romeo también pensaba que nunca se imaginó que una bomba Molotov le iba a traer tanta felicidad. Pero al rato, Julieta sintió que le estaba llegando una señal por whatsapp, leyó y lo supo. “Los compañeros en El Valle quemaron y saquearon el Hospital Materno Infantil Hugo Chávez”.  Le comentó la noticia a Romeo y él dijo: “Hemos perdido una oportunidad para amarnos más”.

Sin embargo, para continuar amándose profundamente, se levantaron del suelo y salieron a tumbar postes de luz y casetas de Metrobús, y a medida que cometían esos destrozos, se besaban y se amaban como nunca nadie había querido en ninguna historia de amor.

Fue después, cuando Julieta Guevara contó en su casa que estaba saliendo con Romeo Ramos,  y que estaba dispuesta a casarse con él, porque a su lado había cometido los mejores y mayores destrozos de bienes públicos y privados. Los padres de Julieta, asombrados ante aquella declaración, vieron para el techo de la mansión. Y su madre le dijo: “Ninguna Guevara sería capaz de soportar ese apellido Ramos por mucho tiempo. Tú sabes bien, Julieta, que el diputado García ha pedido tu mano, y nosotros le hemos dicho que sí. Así que por favor, ese Ramos que se vaya por las ramas a otro lugar, porque te casas con el diputado García”.

Julieta salió llorando a su cuarto, donde su nana la esperaba con una taza de manzanilla: “Tranquila mi niña. Yo estoy dispuesta a ayudarte, porque Romeo está mucho mejor que ese diputado García, que tiene una cara de zángano a tiempo completo”. Julieta abrazó a su nana, y le dijo: “Quiero ver a Romeo, ya”. Y su nana le comentó: “Iré a hablar con el Cardenal Urosa, para ver qué se le ocurre, mi niña”.

¿Continuarán amándose Romeo y Julieta entre incendios y saqueos? ¿Por qué la familia de Julieta quiere casarla con el diputado García? No se pierda el próximo capítulo de esta historia de Amores Violentos.

Te puede interesar

Compartir