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Ramón Guillermo Aveledo: Costosa e inútil

Obviamente no acaba con un descontento nacido de la crisis económica y social que afecta la vida de casi cualquier venezolano, causada por las políticas equivocadas sostenidas tenazmente por la impermeabilidad a la razón. Y en la crisis política, originada en que no se deja funcionar a la Constitución, con su distribución del poder y las responsabilidades, y sus salidas electorales a los cuellos de botella.

Tampoco pacifica la represión. Al contrario, enardece. Trae más violencia al estimular reacciones que son desahogo de frustración e ira. Máxime cuando es instrumento de discriminación, porque nada justifica la desigualdad de derechos entre venezolanos, y menos para complacer el ego de un alcalde que no pudo ganar ni un diputado circuital el 6-D.

Y si una prueba faltaba del potencial generador de violencia de la represión, fíjese el lector que la movilización de Jueves Santo y la impresionante marcha del silencio en honor a los caídos del sábado 22, atravesaron Caracas y llegaron hasta Montalbán, mordiendo el lindero con Antímano y bastó que no fuera reprimida para que transcurriera en plena, total y absoluta paz.

Reprimir sale caro en lo humano por las víctimas que cobra. Muertes, lesiones, maltratos. Desmoraliza a tus seguidores que sienten la deslegitimación de sus banderas y solo empodera a una minoría fanática sedienta de violencia. Para cambiar la noticia de una protesta por un disturbio, como quiere el “genial” propagandista que no sale a la calle, pone en riesgo la vida de jóvenes y viejos, mujeres y niños, y además agota moral y físicamente a policías y guardias nacionales. A menos que alguna mente diabólica quiera embarrar a la Fuerza Armada en el peor rostro de la política oficial.

Reprimir es costoso en lo político. Los tuyos entienden lo que venían sospechando. La mayoría popular quiere cambio. El mundo entero, que nos mira, sabe, como en el cuento, que el Emperador va desnudo. Llueven las protestas y exhortaciones internacionales. Nadie compra la versión oficial. Y los que se atreven a defenderla lo hacen tímidamente.

Reprimir es, finalmente, materialmente caro. En un país escaso de divisas, ¿cuántas arepas para escolares y cuántos teteros para bebés se comprarían solo con lo que se gasta en lacrimógenas?

Todo eso ¿para qué? ¿Para justificar la propaganda de que libras una “guerra” que inventaste? Es demasiado. Nada lo justifica.

@AveledoUnidad

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