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La mujer venezolana, protagonista de la resistencia

Sus historias, llenas de sacrificios, de tristezas y de alegrías, las motivan a permanecer en las calles

 

Luchadoras, valientes y guerreras. Así son las mujeres que desde el 4 de abril han salido a protestar en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Sus exigencias van más allá de la política: su principal preocupación es no poder alimentar bien a sus familias o perder a un hijo víctima de la delincuencia.

Han sido protagonistas durante las recientes manifestaciones. En las marchas se pueden encontrar de diversas edades, desde adolescentes hasta de la tercera edad. Uno de los ejemplos más emblemáticos de su valentía fue el del pasado 19 de abril, cuando una señora ataviada con el tricolor nacional se colocó al frente de una tanqueta en la autopista Francisco Fajardo, hasta el punto de hacerla retroceder. La imagen, nublada por los gases lacrimógenos, le dio la vuelta al mundo.

La motivación de las mujeres a permanecer en las calles para exigir la restitución del orden constitucional tiene origen en sus historias. Cada una tiene una tristeza, una alegría, un deseo que cumplir.

Linda Contreras, de 43 años de edad, ha participado en las marchas convocadas por la oposición desde el 4 de abril de 2017. La razón: su hija de 8 años de edad.

Mientras los demás ciudadanos cantaban el himno nacional en La California, el pasado 24 de abril, Contreras lloraba. Quiere que su hija se forme profesionalmente en Venezuela y no en otro país.

Vive alquilada, pues su casa en Charallave fue invadida por una persona a la que no ha podido desalojar. “No me paga alquiler, yo vivo arrendada. ¿Eso es justo para nosotros los venezolanos? No”.

Pero su tristeza más grande es llegar a su casa y no tener siquiera cereal y leche para complacer a su hija, por sus elevados precios.

“Un cereal cuesta 6.000 bolívares y la leche más de 5.000 bolívares”, dijo.

Para otras mujeres, incluso, la enfermedad no es razón para quedarse en casa. Ligia Pérez Córdova es abogada, tiene un padecimiento inmunológico y ha asistido a todas las marchas convocadas.

“Nosotros los pacientes no tenemos medicinas ni insumos médicos, eso no puede seguir sucediendo. Se trata de sobrevivir y luchar por nuestra patria. A todas las marchas que me convoquen yo salgo. Aunque me esté muriendo, yo salgo”, ratificó.

Hizo un llamado principalmente a los jóvenes a luchar por la libertad de Venezuela: “No podemos parar este movimiento. Unidos nada es imposible y este gobierno está listo, pero su hambre por robar es insaciable”.

Foto: Fabiana Rondón
Foto: Fabiana Rondón

 

Las huellas del maltrato

Ana Gil tiene 29 años de edad. Se reconoce en las marchas porque viste con poca tela, blanca, rasgada y pintada. Su rostro aparenta a una mujer que ha llorado mucho y el maquillaje se le ha corrido. Su significado: representa a Venezuela como una mujer maltratada.

Gil es psicóloga y explicó que las mujeres cuando son maltratadas o violadas se sienten despreciables.  “Esas mujeres tienen vergüenza. Después que se bañan les cuesta mucho levantar la cara porque piensan que son una escoria. Eso pienso de Venezuela, me estoy empezando a bañar porque no somos una escoria. Esta es una hermosa Venezuela y poco a poco nos vamos a quitar las manchas de encima. Hoy me vine así porque siento que esa mujer maltratada está saliendo adelante”.

La joven contó que cuando era niña se consideraba chavista porque sus padres compartían la ideología del presidente fallecido Hugo Chávez y sus compañeros en el colegio la caceroleaban.

Con el tiempo cambió su postura y ahora llama a “guerrear” y a tener fe por el país:

“Esto no está perdido. Esta es nuestra patria, aquí la gente es única y especial no como en otros sitios. No pierdan la esperanza, no se vayan a aportar a otros países. Nos falta muy poco”, afirmó.

A su juicio, llegará el momento en el que los venezolanos serán más tolerantes: “No estoy de acuerdo en hacerle daño a nadie, ni siquiera al Ejército. Yo amo a cada venezolano”.

Maduro, usted perdió al pueblo”

Belkys Seijas, de 58 años de edad, es ex funcionaria del Ministerio de Salud, donde trabajó durante 40 años.

Asegura que fue jubilada hace dos años porque en su trabajo defendía la democracia.

“Me mandaron a mi casa a cobrar sin trabajar porque no les convenía una funcionaria que les hablara de democracia. Me jubilaron porque no me les morí en el camino”, dijo.

Le hizo un llamado al presidente Nicolás Maduro: “Usted tiene que entender que perdió al pueblo. La gente pasa hambre, sus regalías de bolsas de comida no dan para más, la gente no aguanta tanta miseria y tanta destrucción (…) deje de estar con doble discurso, lo queremos fuera por incapaz”.

Pese a su dificultad para caminar, asistió al “Gran Plantón”, convocado por la dirigencia opositora. Sufrió dos ACV y aseguró que asiste a las marchas con la intención de expresarse.

“Todas tenemos miedos y el miedo debe ser un motor para salir adelante, luchando por un país libre. Aquí no queremos más presos por pensamientos”, ratificó.

No me voy del país por mi mamá”

Ivet Hernández, de 45 años de edad, expresó que su dolor más grande es haber perdido su patria, pero no considera una opción irse de Venezuela porque la atan los sentimientos.

“Yo no me puedo ir por mi mamá, por mis hermanos. Por mi sobrino. Nosotros vamos a luchar, los que estamos aquí estamos luchando con la verdad”, sostuvo.

Ella sufre de diabetes, pero ha preferido dejar de medicarse para poder costear los fármacos que requiere su mamá: “Tiene dos hernias discales, es hipertensa, es resistente a la insulina y le dan dolores musculares. Todas esas cosas le afectan”.

Su madre le pidió que no saliera más a las marchas por miedo, pero ella persiste y asegura que sería capaz de dar su vida por el país.

“Mi mamá no quiere que vaya más a las marchas, por miedo de lo que pueda pasarme. Le respondí: tienes miedo tú, no yo. Yo lo que estoy dando lo estoy dando por ti. Estoy cansada de patear la calle buscando cómo mantener a mi mamá con vida, por alimentos y medicinas. Esto tiene que cambiar. A diario rezo por Venezuela y le pido a Dios que nos dé una nueva oportunidad”.

Foto: Abraham Tovar
Foto: Abraham Tovar

 

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