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Nelson Totesaut Rangel: 19 de abril: contradicciones

Leía, el mismo día 19, que celebrábamos nuestra independencia. Dicha aseveración, contraria en todo sentido, es esperada de mano de políticos que busquen embellecer nuestra historia patria llevándola, incluso, a la exageración. No obstante esto, lo realmente insólito, es la propagación de la mentira por parte de periodistas y, peor aún, supuestos intelectuales.

El 19 se celebra todo menos la independencia. Lo que se suele tildar como un movimiento emancipador representa, en cambio, todo lo contrario. Estamos hablando de un movimiento autónomo, profundamente monárquico, que reafirma nuestra convicción a ser gobernados por la corona y nos aleja de la tenebrosa idea de manejar nosotros mismos el coroto. Aquí nadie quería la libertad, salvo un Francisco de Miranda quien tenía rato divagando entre las ideas de los hombres libres. Aquí estábamos, cual huérfanos, asustados de nuestra incapacidad al momento de enfrentar nuestro destino.

Para entender los motivos de esto es necesario repasar la historia. En Europa, Napoleón se encontraba dándole palo a todo el mundo. Su invasión a España y los sucesos de Bayona (1808) completaron la brillante obtención del reino por parte del Emperador. Primero, Carlos IV -el Rey- abdica a favor de su hijo, Fernando VII, y éste, en consecuencia, a favor del Emperador Bonaparte. Cuasi inmediatamente, serían conferidos estos favores reales a José Bonaparte (luego conocido como José I de España), hermano de Napoleón, quien pasaría a ser el soberano de ese país y, por ende, de sus colonias. Aquí el cisma se había completado.

Esa noticia no nos cayó bien. De hecho, Don Vicente Emparan fue nombrado como nuestro Capitán General por el mismo ejército invasor. Resulta irrelevante a nuestros fines expuestos si aceptara o no de inmediato la gracia concebida, lo importante a destacar es que era un candidato astutamente avalado por el nuevo gobierno de facto. Luego en Caracas, y a raíz de esto, se constituiría una nueva junta gobernante, un movimiento realmente autónomo (como ya dije) que marcaría un importante precedente.

Sin embargo, el nombre del gobierno sería todo menos patrio. “Junta Suprema Conservadora de los Derechos Sucesorales de Fernando VII”, o algo por el estilo. A la sazón de darnos el lujo de emprender en el mundo del autogobierno; un interesante experimento que llevará a un excelente desenlace: la independencia nuestra y, más adelante, de la región entera.

Al cabo de 1 año de autoadministración, nos acostumbramos a la idea emancipadora. Nadie quiere volver a casa de su padre luego de haber detentado la soberanía plena. Es por ello que, el 5 de julio de 1811, Venezuela obtiene lo que realmente podríamos llamar: independencia. Los actores eran aquellos mismos que juraron proteger los intereses reales, pero que ahora estaban sedientos de distintas consignas embellecidas por la lírica revolucionaria que empezaba a sentirse en el mundo.

Entonces, ¿es el 19 de abril una fecha negativa de celebrar? Al contrario, considero que es de los más importantes hechos de nuestra historia. Ha de ser recordaba, conmemorada y, más importante aún, enseñada como tal, como lo que fue; movimiento plenamente autónomo y promonárquico. Tratando de luchar con la compleja hiperdimensión de este día, enseñada desde el colegio, que nos lleva a celebrar dos cumpleaños -uno el 19/4 y otro el 5/7- confundiéndonos en el error que nos cuesta nuestra propia identidad como nación, y revela nuestra terrible ignorancia al momento en que se nos pregunta la diferencia entre ambas fechas, respondiendo (sin que sea culpa nuestra) de igual forma: nuestra independencia.

Esta es una deuda de nuestra educación, de igual forma que el poco crédito que le damos a Napoleón, artífice oculto de nuestra apresurada emancipación, quien debería de tener, al menos, un busto por alguna esquina del país. Ya que, en caso de no haber caído el dominio de Fernando, seguramente habríamos demorado más en ser verdaderamente libres; o, quién sabe, capaz estaríamos comiendo jabugo y celebrando tener una estrella de un campeonato mundial de fútbol.

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