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Adriana Goncalves: El vaivén del petróleo en manos de Estados Unidos

En exactamente 17 días, el 25 de mayo, se llevará a cabo la segunda reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que tendrá lugar en Viena, Austria. La misma tiene como objetivo discutir y decidir si se extenderá el acuerdo de recorte de producción de petróleo por seis meses más. Pero, ¿Cuál es el balance hasta ahora?

A manera de recordatorio: el pasado 30 de noviembre de 2016 la OPEP acordó en una reunión, celebrada en Viena, implementar un recorte de producción de petróleo con los países miembros de la organización y con algunos no OPEP.

El objetivo del convenio es estabilizar los precios de petróleo alrededor de los 55 dólares por barril ($/b) a través de una reducción en la oferta de 1,2 millones de barriles diarios de los países pertenecientes a la organización y otros 600.000 barriles por día (bpd) de once países no OPEP.

El convenio entró en vigencia el primero de enero de este año y se espera que finalice en junio, de esta manera se cumplirían los seis meses que se impuso en primera instancia, para luego discutir la extensión del acuerdo a 180 días más.

Los precios de petróleo, hasta hace poco, se venían comportando más o menos estables. Luego del anuncio del recorte en noviembre, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) cerraba el último mes del año 2016 con un promedio de 52,19 $/b, casi 20%  por encima de la media de todo el año (43,68 $/b).

En febrero, los precios incrementaron ligeramente, llegando a promediar los 53,44 $/b. Luego, en marzo, el promedio descendió por debajo de la barrera de los 50 (49,68 $/b) mientras que, en abril, la media fue de 51,10 $/B.

A pesar de que el cumplimiento de las cuotas de producción se mantuvo por encima del 90% en el mes de abril, según informes de la agencia de noticias Reuters, el acuerdo parece no estar arrojando los resultados esperados.

El quinto mes del año ha sido desalentador para los precios del crudo. El pasado jueves 4/05 el precio del petróleo WTI cerró en 45,46 $/b, 7,5 % menos en relación a la última cotización de abril. Este es el registro más bajo desde que se anunció el acuerdo de la OPEP en noviembre. Así, el promedio en lo que va de mes es cercano a 46 $/B. Los incrementos en la producción de petróleo de los países ajenos al acuerdo han compensado los esfuerzos de la OPEP para mantener los precios por encima de los 50 $/B.

El gran responsable de esto es, sin duda, Estados Unidos.

Los perforadores estadounidenses han aprovechado los altos precios de inicio de año para incrementar su producción y reactivar inversiones que se hacían inviables con los precios registrados en los primeros meses del 2016. La producción de crudo en este país se encuentra, entonces, en su nivel más alto desde agosto de 2015.

Sólo en el 2017 la producción se elevó en un 5% en relación al cierre del año pasado, registrando al final de abril una cifra igual a 9,2 millones de barriles diarios.  Los explotadores de shale de Estados Unidos (formación sedimentaria que contiene gas y petróleo, los cuales son extraídos a través de métodos no convencionales) han intensificado su actividad perforadora.

Las nuevas tecnologías, la robusta industria petrolera y la reducción de costos permitieron alcanzar los niveles actuales de producción. En la actualidad, Estados Unidos es el mayor exportador neto de productos refinados del mundo.

En cuanto a crudo, el aumento de las exportaciones ha sido casi del 40% con respecto a enero de 2015, mientras que las importaciones se han incrementado en un 20%. Estas últimas proceden, en su mayoría, de Canadá que proporciona más cantidad de crudo a las refinerías de Estados Unidos que todos los países OPEP en conjunto.

En cuanto al nivel de inventarios, el incremento ha sido superior al 10% en 2017. No obstante, en las últimas cuatro semanas han experimentado una caída de 7,7 millones de barriles (MMB) para situarse en 527,7 MMB. En paralelo, se registró un aumento inesperado de las reservas de gasolina, que pudiera responder a unos bajos niveles de demanda para el verano.

A pesar de ello, la preocupación para los países productores persiste debido a que la cifra del número de inventarios de petróleo continúa alrededor de su máximo histórico que se registró en marzo (535,5 MMB).

Es usual, por razones estacionales, que el nivel de existencias de crudo estadounidense suba durante los primeros cuatro meses del año y luego comience a disminuir por la suba de la demanda en verano. Pero, es curioso destacar que este año la caída ha iniciado aproximadamente un mes antes de lo habitual.

Los inventarios en los países desarrollados, por otra parte, fueron en febrero 336 MMB por encima del promedio de los últimos cinco años, según la Agencia Internacional de Energía en su último reporte. Mientras tanto, países exentos al recorte como, Libia y Nigeria han aumentado su producción más de lo esperado. Sin embargo, el incremento constante de la misma se ha visto obstaculizado por un largo conflicto civil.

Estos hechos han provocado que los precios no alcancen y se mantengan en los niveles deseados. La producción y en consecuencia el nivel de existencias, impactan los precios del petróleo si no son acompañados por un incremento igual de la demanda.

En adición, las expectativas en torno a una renuente profundización de los recortes, tal como mencionaron algunos miembros de la OPEP, agudizan el efecto a la baja de los precios.

 

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