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Earle Herrera: Los Clap, Rajoy y Holguín

La canciller de Colombia exteriorizó su disgusto por el último aumento del salario mínimo decretado por el presidente Maduro. “No estoy de acuerdo”, refunfuñó. Tampoco le gustó el color con que pintaron el Palacio de Miraflores. Algo alteró a la circunspecta María Ángela Holguín, quien de pronto empezó a sentir “preocupación” hasta por las cosas más nimias que ocurren en Venezuela, desde la calidad de la harina precocida hasta el pasaje en autobús Catia-El Silencio.

En su descargo, digamos que no es la única afectada por esa rara “epidemia de preocupación” por Venezuela que hace estragos en los gobernantes de Europa, América, e incluso, de Marruecos, donde un monarca medioeval critica la democracia venezolana. La canciller Holguín a lo mejor fue contagiada por su jefe inmediato, Juan Manuel Santos, quien rechaza la “militarización” de Venezuela, mientras permite siete bases militares yanquis en su territorio y pide, pomposamente, su ingreso a la Otan, el cual le negaron.

En su madre patria, con el cataplasma de la corrupción de su partido y sus ministros hasta los tuétanos, Mariano Rajoy convoca a una conferencia de prensa para informarle al mundo que… “me preocupa Venezuela”. En España esto es una manoseada hoja de parra que sirve a la vieja clase política para tapar todas sus marramuncias. “Me preocupa Venezuela” ya es un estribillo que tíos y chavales canturrean cuando van a los toros.

El imperialismo yanqui reclama la propiedad intelectual de la marca “Me preocupa Venezuela”. Arguye que en Washington lo dijeron primero. Los demás son unos copiones, desde ese colonizador devaluado que se cree Mariano Rajoy, hasta ese Truman tropical con ganas de entrar a la Otan que se cree Juan Manuel Santos. A la canciller Holguín no se le compara con nadie porque la Clinton ni la Merkel se andan preocupando por los Clap que llegan a Cúcuta.

La preocupación de Obama lo llevó a ver en Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos”. La “epidemia de preocupación” causa esos delirios. “Tampoco la vaina es así”, dijo Trump y consultó a Almagro. Este le aconsejó no derogar la “Orden” de Obama porque la obra “Me preocupa Venezuela” debe seguir en cartelera.