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Alberto Mansueti: Capitalismo para todos

¿Es cierto que hay ahora un “Neo-marxismo”? Hay el marxismo cultural, pero no es nuevo. “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, según las investigaciones de Lewis Morgan”, es el título sobre “materialismo histórico”, de Friedrich Engels, libro escrito en base a las notas de lectura de Karl Marx a los textos de Morgan, y publicado en 1884, año siguiente a su muerte.

Marx y Engels entendieron muy bien que el capitalismo se liga estrechamente con la propiedad privada, y con el matrimonio y la familia “burguesas”. Pero su “Manifiesto Comunista” de 1848 expone sólo la parte relativa a la economía; y con “El Capital” constituye el marxismo clásico o económico. En el Capítulo 2 del Manifiesto, ambos exponen su Plan de 10 puntos, para los socialistas y los comunistas juntos. Porque el “comunismo”, dicen, equivale a “socialismo científico”.

Son estos: (1) Expropiación de la propiedad inmueble, y uso de la renta de la tierra para gastos públicos; o sea: “Reforma Agraria”. (2) Impuesto “progresivo”: más porcentaje a los que más ganan. (3) Impuesto a la herencia, y luego abolición de la herencia. (4) Confiscación de las grandes fortunas a los contra-revolucionarios. (5) Banco Central del Estado, con su monopolio de emisión, “curso forzoso”. (6) Nacionalización de los transportes. (7) Fábricas del Estado, según plan colectivo. (8) Leyes del trabajo, principalmente en el campo. (9) Planificación central de las firmas agrícolas e industriales, borrando las diferencias entre campo y ciudad. (10) Educación pública y gratuita.

Esos 10 puntos han aplicado uno por uno, casi todos los Gobiernos del mundo, de distintos colores partidistas, a lo largo de todo el siglo XX. Consecuencia de su aplicación, fue la “Gran Usurpación”, por el Estado, de tres elementos vitales: funciones, es decir, actividades; poderes, es decir, libertades; y recursos, es decir, dinero. Los tres son nuestros, de la sociedad: nos pertenecen por derecho natural.

Vivimos en países comunistas; pero no lo sabíamos. ¡Ahora Ud., lector, ya lo sabe!

Los del Consenso de Washington también son 10 Puntos, y no falta quien pregunte ¿es eso una mera coincidencia? Probablemente sí, porque los burócratas socialistas y semi-socialistas de Washington, no se propusieron revertir todos los desastres causados por el Decálogo del 48. Apenas corregir un poco sus efectos más terribles, los más groseros y lamentables, como puede entenderse al leer:

(1) “Disciplina fiscal”, es reducir el déficit estatal, no el gasto; (2) que debe ser “reorganizado”, dice, hacia “la atención médica básica y la educación primaria”, prioritariamente. (3) En impuestos: reducir las tasas marginales, “para aumentar la recaudación total”. (4) Liberalizar las tasas de intereses (pero no habla nada de la reserva fraccionaria); (5) y tipo de cambio “competitivo” (o sea la moneda débil, y no habla nada de Bancos Centrales). (6) Barreras al comercio exterior: suprimir los cupos, pero no los aranceles, sólo “reducirlos hasta llegar a un promedio efectivo de entre 10 % y 20 %” (7) Facilitar las inversiones extranjeras, pero sólo las directas. (8) “Privatizar empresas estatales”, lo cual se puede hacer de varios modos, algunos muy turbios; (9) y eliminar las barreras en los mercados (pero ¿cuáles de ellas? ¡Hay demasiadas!) (10) “Fortalecer la propiedad privada”, dice, pero muchos de los anteriores puntos no condicen con este loable objetivo declarado.

 

Si Marx y Engels, desde sus tumbas, hubieran podido leer el “Consenso”, se hubieran retorcido, ¡pero de risa! Con 10 políticas tan tímidas, jamás se revertirían las delineadas en 1848.

Sobre detalles y pormenores, después publicaron toneladas de estudios e investigaciones los “Neo” liberales; pero la línea general de pensamiento no va mucho más allá de la que traducen estos Diez Mandamientos, muy superficiales y tibios. Con excepciones: en 2003, John Williamson, el padre del “Consenso”, editó un libro, con Pedro Pablo Kuckzynski, después elegido presidente de Perú, con varios textos de los “Neo” liberales latinoamericanos. Su título en inglés, es sugestivo y prometedor: “After the Washington Consensus; Restarting Growth and Reform in Latin America.”

Las medidas de los ’90, dicen, apuntaban al “ajuste y estabilización” de la Economía, y lograron sus objetivos. Pero ahora (2003), hay que hacer “reformas de fondo”. Y no sólo en Economía, sino también en la Administración de Justicia; en todos los niveles de la educación; en la Atención Médica; y en los sistemas previsionales (jubilaciones y pensiones).

Han pasado muchos años, y esas reformas no se han hecho. Por una razón: han faltado los partidos políticos para hacerlas. Vaklav Klaus, ex Premier y ex Presidente de la República Checa, lo dijo muy claro en la Reunión General de la Mont Pelerin Society de 2012, en el majestuoso Castillo de Praga, sede del Gobierno de ese país. Así tituló su discurso a los liberales: “No estamos en el lado ganador.” Y señaló otros factores. Entre otros, los feroces embates del marxismo cultural.

Los liberales clásicos, como Vaklav Klaus, destapan la verdad: el marxismo clásico fue escrito en el siglo XIX, y en la práctica se aplicó en el XX. Análogamente, el marxismo cultural, que en la práctica se aplica en el XXI, y fue escrito en el XX, por autores marxistas como el italiano Antonio Gramsci, el húngaro Gyorg Lukacs, los alemanes de la Escuela de Frankfurt, y los ingleses de la Escuela de Birmingham.

Es una mezcla de varios ingredientes. El feminismo combativo actual, que va mucho más allá de las viejas demandas de igualdad jurídica y política para las mujeres, y desemboca en la “ideología de género”, en pro del derecho al aborto, y los “derechos homosexuales”. El Neo malthusianismo de la ONU, que va mucho más allá del “control de la natalidad”: han declarado ahora la guerra contra la población. El “ecologismo profundo”, va más allá de la lucha contra la polución ambiental: dice que la humanidad es una plaga; y que “la Madre Naturaleza” es suprema, la diosa del Panteísmo, una religión de los viejos paganos, que reivindican, contra el cristianismo.

¿Quieres saber más sobre estos temas? En las redes sociales, Facebook principalmente, puedes contactar con nosotros los del Centro de Liberalismo Clásico, y te podemos enviar a tu E-Mail un folleto titulado “Capitalismo para Todos”. ¡No te lo pierdas!