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Dayana Verastegui: Industria petrolera en Venezuela: La crisis en sus sectores

Dentro de la industria petrolera (y del gas) se hace distinción entre las actividades upstream o “aguas arribas”, referentes a la exploración y a la producción u obtención del petróleo crudo; actividades midstream que engloban el transporte y almacenamiento de ese crudo para su tratamiento posterior; y las  actividades downstream consistentes primeramente en la refinación para la obtención de productos más ligeros o derivados de consumo intermedio y final, y posteriormente en la comercialización y distribución de dichos productos.

La crisis que vive Venezuela, trasladada a su industria petrolera (¿o viceversa?) puede ser vista a través de todos y cada uno de estos sectores. Vamos a apuntar algunos hechos y estadísticas dentro de los más relevantes.

Producción

Es un hecho bien conocido la caída en la producción de PDVSA y sus filiales. Entre 2004 y 2006 Venezuela producía más de 3 millones de barriles diarios (b/d). Desde entonces ha disminuido constantemente este stock (con excepción de 2011) en un promedio de -4 mm b/d cada año. Desde febrero de 2017 produce menos de 2 mm b/d.

Este último nivel de producción (1,85 mm b/d en abril) coincide con el compromiso adquirido a finales de 2016 entre los miembros de la OPEP, pero el comportamiento previo descrito sugiere que no es a dicho acuerdo a lo que responde, sino a problemas operacionales.

La cuesta de las plataformas activas se encuentra por debajo de 100 desde mediados de 2016 cuando en 2014 llegó a su pico máximo de 220.

En relación con sus pares dentro de la OPEP, Venezuela en el 2011 era el tercer mayor productor de la organización con una producción de 2,8 mm de barriles diarios; en 2012 con el mismo nivel de producción bajó al cuarto lugar y actualmente ocupa la sexta posición.

Refinación

Menor producción de crudo implica indudablemente menores insumos para refinación.

De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, las refinerías de PDVSA han reducido los índices de producción hasta un 40% de su capacidad operativa, debido entre muchas causas al mal funcionamiento de los equipos, la falta de crudos ligeros que funcionan como insumo adicional en el proceso y retrasos en la importación de repuestos.

Exportación

Mientras las exportaciones de crudo se incrementaron entre 2013 y 2015, la de productos derivados se redujo a poco menos de la mitad entre esos mismos años.

Cabe destacar el cambio en los patrones de destino en la exportación de crudo.

El flujo hacia Asia y Pacífico se triplicó entre 2010 y 2015, y hacia Latinoamérica se incrementó en un 140%, lo cual lejos de ser positivo, responde a la presencia de China y de Cuba como importantes aliados y al consecuente intercambio de crudo bajo condiciones poco favorables para Venezuela.

En suma

Las dificultades financieras manifestadas después de la caída en el precio del petróleo hace algunos años atrás, han conducido a desinversión en la industria, falta de competitividad, experticia y formación en el personal, ausencia de mantenimiento desde las plataformas de extracción hasta los tanqueros de distribución, accidentes humanos, derrames y toda una larga serie de conflictos sistemáticos y operacionales que han irremediablemente hundido la producción de crudo y derivados, contrario a los deseos del gobierno para obtener mayores ingresos por esta tradicional y cuantiosa vía. Y ante la falta de control de las circunstancias, la industria se mueve en un círculo vicioso del que no será fácil recuperarla.

En las circunstancias actuales, es poco probable que el cumplimiento o la posible ampliación del acuerdo de reducción de la OPEP por la que Venezuela tanto luchó en el 2016, influyan de forma positiva en los niveles de producción y exportación de Venezuela, al menos no aisladamente o en el corto plazo, aún cuando consiguen un moderado incremento en el precio.