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José Machillanda: La represión en masa… obliga al 350

 

El régimen ha anunciado la segunda fase del Plan Zamora y junto a ello el envío de 2000 efectivos y 600 soldados especialistas a Táchira, ratificando así el estado de guerra civil declarado el 10 de mayo con un acción militar contundente sobre la protesta ciudadana y orientando ahora como objetivo principal el estado Táchira, que se ha sobrado en heroísmo en su protesta. La definición del objetivo en Táchira y el empleo de ese contingente armado, muestra la decisión del gobierno de ejecutar una represión en masa, es decir, una operación con sentido de venganza para causar al enemigo –los ciudadanos que protestan- un daño mayor. Esta represión en masa faculta a la ciudadanía a desconocer este régimen primitivo, inmoral y sanguinario, tal como lo establece el artículo 350 de la Constitución.

El régimen acobardado muestra -una vez más- su brutal ignorancia cuando reseña que empleará 2000 efectivos en la región andina, pero se olvida de la logística por ignorantes y farsantes. Los venezolanos nos preguntamos… ¿Cómo van transportar 2000 hombres?, ¿Cómo garantizarán su alojamiento?, ¿Tendrán cómo alimentarlos?. Dentro de su torpeza se encuentran con la expresión bravía y digna del andino, que desde ya se burla ante el miedo de un régimen arbitrario y dictador, en consecuencia pareciera que la logística derrotará desde ya la supuesta represalia en marcha de un par de incapaces que creen la guerra es sólo la violencia.

El régimen y su Plan Zamora son igual a una trampa llena de mentiras en la cual  la logística no tiene espacio, sino la violencia con la cual queda clara la desesperación de Padrino López y su incapacidad para contener la protesta ciudadana. Protesta ciudadana que ya se organizó, que será incremental y que esta decisión la coloca en la posibilidad de hacer efectivo el contenido del artículo 350 de la Constitución. El régimen no tiene razones para seguir reprimiendo en masa a ciudadanos que sólo mediante la protesta incremental han alcanzado el derecho a que, por la vía electoral, consagren la legitimidad de un nuevo gobierno democrático en Venezuela.

La represión en masa y la segunda fase del Plan Zamora muestran la incompetencia del hiato Maduro-Padrino, ratifica lo dicho por el Secretario Almagro sobre su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad al ejecutar órdenes que ya contabilizan 49 mártires de la democracia, pero más que eso la expresión de  una voluntad ciudadana férrea por no ceder ni siquiera ante la represión en masa.  La sociedad civil tiene claro que su objetivo es mostrar de manera abierta el rechazo de todos los venezolanos, dejar clara la desprofesionalización del elemento armado y la necesaria reconceptualización de esa institución en la transición política venezolana.

La represión en masa de la segunda fase del Plan Zamora ya ha encontrado ciudadanos en protesta incremental porque están convencidos de que el hiato Maduro-Padrino está derrotado cívicamente. El régimen socialista es inepto, incapaz, pero brutal y burdamente cobarde, represivo que orilla la Constitución, la ética y se olvida del gentilicio democrático del venezolano. La represión en masa será una prueba más para que en el juicio histórico y jurídico quede asentado el fracaso de una pretensión comunista en Venezuela en el siglo XXI.

La segunda fase del Plan Zamora, la represión en masa de Maduro-Padrino y el burdo empleo de un cuerpo armado insolvente y matón no desactivará para nada la protesta incremental… todo lo contrario, desde ya anima las construcciones imaginarias del ciudadano demócrata a que piense en la transición política. Transición política que nacerá del heroísmo y el sacrificio, que privilegiará al ciudadano, a lo jurídico y la ética aplicada para barrer con ello el marco de un régimen inmoral que fue capaz hasta de desarrollar una operación paramilitar temeraria y criminal en los estado andinos, empleando las bocas de fuego de la República para reprimir y matar a los mártires y héroes de la nueva democracia.

@JMachillandaP
Director de CEPPRO